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lunes, 9 de noviembre de 2020

Las Elecciones En Estados Unidos

Un Sainete Que Divertía en
 Facebook e Instagram


Por Gilberto García Mercado


La elección del 46 Presidente de los Estados Unidos estuvo marcada por una serie de situaciones que en el imaginario político estadunidense creeríamos imposibles de suceder, sobre todo cuando la gran nación de Abraham Lincoln y John F Kennedy, la gran abanderada de la Democracia en el mundo, en donde nacen y crecen leyes que se replican más tarde en el área de su influencia, por no decir en todo el orbe, siempre nos ha brindado la imagen de una sociedad «justa e íntegra», amiga de las reconciliaciones, defensora de los derechos humanos, y propugnando por el equilibrio democrático en las naciones.

Con unas políticas de avanzada, en cuanto al futuro de la raza humana, dedicando gran parte del Presupuesto anual a la «Conquista de otras Galaxias» en la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (Nasa). 

Además de ofrecerle a los ciudadanos extranjeros la posibilidad de ir hasta su territorio en busca del famoso «sueño americano» que a más de uno se le ha hecho realidad. 

Pues bien, con el triunfo del candidato demócrata Joe Biden y su fórmula vicepresidencial Kamala Harris, sobre el díscolo y rápido de palabra, el Presidente Donald Trump, el mundo estuvo a la expectativa siguiendo con gran despliegue de los medios los «vaivenes» de una campaña que mas bien parecía estar ocurriendo en cualquier país latinoamericano, menos en la onerosa república de Abraham Lincoln y John F Kennedy. 

Porque como nunca, de uno u otro bando se establecieron estrategias, a veces engañosas e inventadas, otras, se acudió a los fracasos registrados en el pasado en las actuaciones de los aspirantes a dirigir la primera potencia mundial, recordándoles a los electores por qué no debían votar por Joe Biden o Donald Trump. Hubo de todo un poco, hasta en un debate se escapó la famosa frase acuñada por el Rey de España, Juan Carlos I ante Hugo Chaves: «¿Por qué no te callas?», solo que en esos momentos quien la pronunciaba era el candidato Joe Biden contra su oponente Donald Trump, el Presidente de los Estados Unidos. 

Como nunca, las redes sociales construyeron memes y noticias falsas desquitándose con uno u otro oponente. Mataron y revivieron a Hugo Chaves y la injerencia de políticos colombianos en la política norteamericana mereció alguna declaración por parte de los republicanos. El expresidente Juan Manuel Santos expresó que Francisco Santos había llamado a un contratista del Pentágono para proponerle cómo podía ayudar a Trump. 

Se conocieron los mensajes del Presidente Norteamericano respaldando a Uribe tras su reclusión domiciliaria, a Biden le inventaron ser partidario del Castrochavismo, en fin, para quienes son ajenos a la política tal grado de polarización la elevaron a un sainete que divertía a los usuarios de facebook e Instagram. 

Se habló de vacunas contra el covid 19, quien antes la calificó como una «gripita» más tarde la enfermedad le cobró caro la burla, se conoció que el Mandatario de los gringos dio positivo para la prueba del mortal virus, (aunque quién quita que en esas elecciones de verdades y mentiras Donald Trump se haya inventado la enfermedad, todo puede ocurrir en la Viña del Señor…) 

Foto Tomada de El Tiempo.com
Ahora analistas de todo el mundo hacen de videntes y tratan de definir el comportamiento de Joe Biden y su fórmula vice presidencial Kamala Harris. Afirman que manejarán de otra manera el problema humanitario con Venezuela, el Presidente Duque ante la presunta embarrada del Embajador Francisco Santos manifiesta que trabajará de la mano con Biden. En el oráculo se contempla que el enemigo de esas embarradas no es el Presidente electo Joe Biden, sino el Congreso de los Estados Unidos que al final es el que maneja la «billetera». Lo que si es cierto es que más de un congresista colombiano, a lo colombiano irán a hacer lobby ante el Despacho de la Casa Blanca a cobrar sus favores. 

     

            

 

domingo, 8 de noviembre de 2020

Calle Pernet y Cogollo

Dos Íconos de la Cultura Cartagenera


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


Heriberto Cogollo, Foto de El Universal

En ese barrio legendario de Torices, de casas estilo republicano, donde se guardan secretos de sabores y anécdotas de recordadas tradiciones. En ese barrio, hay un sector que tiene su entrada en la calle Bogotá, por esta parte se asciende a un promontorio llamado Loma del Diamante, poblado de casas de mampostería con grandes ventanales protegidos por calados que permiten el paso de las brisas provenientes del mar.

En la primera parte de la calle, en la mitad de la acera  izquierda, se encuentra una añeja edificación de dos pisos, donde vivió el periodista Alfredo Pernet Morales, quien escribió crónicas de metáforas que se guardaban en el corazón, como lo presenta cuando narra que, en ese su barrio, «…había sido la cuna celestial del Niño Dios, donde todavía se hallaba enterrado el diamante que había sido escondido por uno de los descendientes del cacique Canapote, donde las nubes se dejaban acariciar por el pincel primario de Heriberto Cogollo, en premonición de la pictórica que recorrería el mundo».

Al continuar caminando se dobla a la izquierda y se encuentra el último fragmento de la calle, donde se pueden apreciar las residencias de dos seres que allí dejaron sus improntas: Heriberto Cuadrado Cogollo, pintor, residente en Francia, quien hace la siguiente versión sobre su manifestación pictórica: «Puedo decir en mi caso que la obra, la imagen, es el resultado concreto de la interacción entre el recuerdo de lo que vi, viví y sentí en mi universo cartagenero y lo que aprendí  y desarrollé dentro del universo de la pintura. Del primero, el universo cerrado del Corralito de Piedra y el mar Caribe como horizonte, está poblado de leyendas, historias y mitos, y es como un espejo de sus habitantes, ventanas, balcones, muros, arcadas. Paredes revestidas de pieles superpuestas que el tiempo ha pintado a punta de sol, salitre y humedad. Una realidad que, aunque cruda, se me revela maravillosa. La ternura y el amor incondicional que generosamente me dieron todos los miembros de mi familia y en particular las mujeres de mi familia numerosa…Los cartageneros nos parecemos a nuestra ciudad, revestimos de todos los colores, que como una paleta va del negro al blanco, pasando por todos los tonos inimaginables que la naturaleza puede dar. Colores, mezclas, tonalidades, matices. Mestizo. Mestizo es mi universo caribeño». (Del Libro Cogollo, pág. 59).

El otro fue el señor Jaime Mercado Góngora, distribuidor del cancionero «Perla del Pacífico», un texto de las canciones del momento, de los años sesenta del siglo pasado, aproximadamente, muy popular entre los aficionados de la música tropical: boleros, guarachas, cumbias y otros sones, de aquellos tiempos en que los aficionados participaban en los programas de la Radio Miramar.

Esa calle de la Loma del Diamante que tiene forma de «Ele», donde la primera parte acogió la voz de Alfredo Pernet, desde lo alto del segundo piso de aquel castillete. La otra parte larga y extendida, que desciende en la búsqueda del Paseo de Bolívar, estuvo envuelta en la melodía de las canciones que salían de la Radiola del señor Jaime Mercado, en la que escuchaba los últimos boleros del momento. La calle deja los rumores de la melodía plasmada en los cancioneros de Jaime Mercado y la policromía de la paleta de Cogollo para ir a terminar en las escalinatas que tocan los asomos del Paseo Bolívar, donde está la casa de los sueños del Grandes Ligas Giovani Urshela.

Esa calle con forma de «Ele», lleva por nombre Calle Pernet y Cogollo. En ese promontorio llamado «Loma del Diamante», donde se guarda el tesoro enterrado por el Cacique Canapote. 

Juan Gutiérrez Magallanes

 


miércoles, 28 de octubre de 2020

En Cuerpo Ajeno

A Propósito De La Polarización Política En El País

 

Por Rafael Eduardo Yepes Blanquicett

 


A Gustavo Francisco Petro Urrego, todo el mundo lo culpa de la polarización política que se vive en el país. La Derecha, encabezada por el uribismo, lo tacha de «castrochavista», «enemigo de la democracia», y están a punto de mandarlo a los mismísimos infiernos, como lo hicieran con Gabriel García Márquez, luego de su fallecimiento en 2014. El «Centro», en cabeza de Sergio Fajardo y los verdes, dicen lo mismo que la Derecha y no lo quieren ver ni en pintura, y la Izquierda, representada por Jorge Enrique Robledo y sus «moirosos», le tienen una animadversión extrema que raya en lo personal. 

Pero, lo que nadie tiene en cuenta o no ha querido recordar, es que, quien lideró la polarización fue, precisamente, el expresidente y ahora exsenador, Álvaro Uribe Vélez, al oponerse, vehementemente, en el segundo gobierno de Santos, al proceso de paz con las Farc, empezando una guerra mediática por los medios que promovió marchas, protestas y otras acciones en contra de este proceso, hasta el punto de declarar, en un congreso de su partido, el Centro Democrático, en 2016, que lo harían «trizas» y, hasta la fecha, no han cesado en su vil intento. 

La confrontación se hizo mucho más evidente en 2018, con ocasión de las elecciones presidenciales en las que Petro y Duque se enfrentaron en segunda vuelta, logrando ganar la presidencia el candidato de Uribe, gracias a la posición de los «tibios», quienes, en vez de apoyar a Petro para impedir que Uribe llegara de nuevo al poder en cuerpo ajeno, favorecieron a Duque, invitando a votar en blanco a sus copartidarios. Pero, el paroxismo mayúsculo se vivió en el plebiscito de 2016, en el que resultó vencedor, por un estrecho margen, el «No» promovido por Uribe, su partido y sus seguidores. Y aquí fue Troya. 

Entonces, ¿por qué insisten en responsabilizar a Petro de la polarización a la que hemos llegado? ¿Entre quienes están promoviendo un encuentro para acabar con esta situación? ¿Entre Petro y Uribe? No. Están buscando un acercamiento entre los expresidentes Uribe y Santos, el primero, responsable de la oposición sistemática al Acuerdo de Paz con las Farc, y el segundo, el artífice del gran Acuerdo de Paz que logró que, después de más de cincuenta años de una guerra inútil, sin vencedores ni perdedores, las extintas Farc, la guerrilla más antigua del mundo, hoy convertida en partido político, se sentara a dialogar con el gobierno de tú a tú, para buscarle una salida pacífica al conflicto armado más violento y prolongado que se haya presentado en la historia política reciente del país. 
Rafael E Yepes, Columnista


Ese Franz Kafka...

«Mis Viajes Literarios» 


Por Gilberto García Mercado


«Eso de ser escritor no va conmigo», me dicen los amigos mirándome fijo a los ojos cuando en la taberna de la esquina ellos pagan todas las tandas de cerveza. Y es que hará como unos quince años cuando me gané un premio literario en la Alcaldía que una señorita entre melosa y coqueta me dijo: «Te felicito, ahora si vas a ganar plata». Y cosa extraña, la espontánea frase es lo que primero viene a mi mente, veinte años después pateando guijarros en la Avenida Pedro de Heredia de Cartagena, recordando el premio en la Alcaldía, y a la ingenua e inocente jovencita perdidamente enamorada de unos momentos que me han servido para recordar y sentir lástima por tipos como Franz Kafka.

Tenía razón el escritor, la inseguridad devastó su alma hasta el punto que le pidió a un amigo que mejor incinerara sus obras. Ah, pero yo estoy vivo y el bendito premio no me ha servido para nada. Quizás Franz Kafka ha reencarnado en mí y ahora estoy pagando por aquel individuo al que tanto su padre torturó. No quiero aprovecharme de la historia maravillosa de este autor que murió sin saber lo monumental en que se convertiría su obra, tampoco en lo enigmático y en el estilo singular de sus textos, en la escuela que fraguó sin saberlo, para aprovecharme de exteriorizar mi dolor a mis cincuenta y cinco años de estar escribiendo y con la pobreza acentuándose más y más. Entiendo que la Literatura es un don del cielo que, si te apartas de los designios de Dios, es decir que si en tus creaciones pretendes usurparlo tendrás verdaderos problemas.

Porque el escritor es el único ser del universo que puede inventarse un mundo, es más puede degradar a Dios hasta empequeñecerlo, desaparecerlo y convertirse en su fuerte contrincante. Lo sé, porque yo me desvié. Comencé a escribir con la obsesión y el egocentrismo de sentirme el mejor, el centro de este universo, en «mis viajes literarios» no tenía tiempo para decirle al Padre Santo, «gracias por la vida».

Sí, había ganado un premio, que me representó unos cuantos pesos y el anhelo enfermizo que pronto sería aclamado en todo el Orbe, porque cuando me entrevistaron en la estación radial y el periodista auguró cosas muy bonitas para mí, fue cómo una maldición que me arrojara el demonio a través de aquel comunicador.

Escultura de Franz Kafka

La misma joven, inocente e ingenua pero enamorada de mi obra me sonrió en la entrada de la emisora y por toda respuesta del famoso escritor recibió el desprecio al esquivar el abrazo cariñoso que me hacía al tiempo que yo subía a la limusina del Alcalde a celebrar mi triunfo en el edificio del ayuntamiento. 
Fue la debacle, por más que queme pestañas, nadie se interesa por mi obra. Me da pena con la matrona austera y de malas pulgas que entre dientes dice cuando me atraso en la renta de mi habitación: «Pobre tipo, un trabajador sin sueldo». Con cincuenta y cinco años a cuestas, entonces me acuerdo de Franz Kafka y me entran unas ganas enormes de arrojar esas novelas inéditas que en las gavetas sobreviven al ataque de criaturas de siglos, en esa llama flameante y eterna en la que a diario se queman mis sueños.

Imagen 1 de Emily_WillsPhotography en Pixabay Imagen 2 de ALEX Ivanov en Pixabay

 

viernes, 23 de octubre de 2020

(Segunda Entrega)

 La Huella Socio Educativa De Los Zapata Olivella1

 

Por Carlos Manuel Zapata Carrascal


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En un contexto feudalezco situado en el Bajo Sinú desde comienzos y hasta mediados del siglo XX, en una época en que la jerarquía católica tenía el control absoluto de la educación y por medio de ella de la instrucción religiosa, resulta paradójico analizar que libre pensadores, predicadores del Enciclopedismo y defensores del evolucionismo, como lo fue ese dueto complementario de Padre e hijo, fundaran y sostuvieran Escuelas con sellos formativos liberales radicales y con visos de las influencias de los vientos Anarcos que soplaban desde Europa hacia América. 

Vale acotar, para retomar más adelante en el marco de una historia extensa de la Educación en el Bajo Sinú y litoral caribe cordobés, que, a la experiencia escolar jalonada por los Zapata Olivella, le siguió el proyecto educativo y social de los franciscanos misioneros, lo cual identifica en la región una tendencia ideológico-política alternativa a la agenciada por el Estado y gobiernos colombianos de turno. 

La micro historia del Bajo Sinú que está por escribirse, tiene elementos tradicionales de confrontación social asociada con la tenencia de la tierra y las tensiones ideológico-religiosas y políticas relacionadas con esa base económica, de lo cual no solo son muy dicientes las luchas en contra del gamonalismo y la desposesión violenta de los territorios que los campesinos supieron ganarle a condiciones geográficas inhóspitas en Los Secos, micro mundo rural en la antigua desembocadura del Río Sinú que Manuel Zapata Olivella describiera en Tierra Mojada. 

Esas contradicciones alrededor de la posesión de la tierra y la pobreza colateral generada por la ambición desmedida de terratenientes, continuaron en esos territorios después de la desviación técnica del Río Sinú, las cuales tuvieron las mismas motivaciones que el mencionado narrador identificó para iniciarse en la literatura realista-social, aunque con nuevos liderazgos opositores como los de los Franciscanos Misioneros, cuya presencia hacia los años sesenta en San Bernardo del Viento fue nutrida con la savia de la Teología De La Liberación. 

Esa continuidad educativa libertaria, no solo se contrapuso a la ortodoxia religioso-conservadora, sino que influenció el crecimiento del pensamiento y práctica hacia el cambio social, en una región en donde el desarrollo comercial e industrial generado por el bullente tráfico fluvio-marino, se combinaba con la herencia del poder terrateniente y religioso-conservador. 


Acudir a Tierra Mojada para conocer el pasado y comprender el presente, tiene vigencia en tanto, por ejemplo, permitiría desenredar el grueso hilo ensangrentado de la desposesión y la violencia en Colombia, sin tener que alejarse de la región Bajosinuana y de ir a consultar tratados distintos a los que el acumulado memorioso popular ha entretejido localmente. 

Los Mayores en San Bernardo del Viento, pueden ilustrar a cualquier foráneo en que el gamonal Jesús Espitia de Tierra Mojada, es el mismo José Santos Cabrera que desde la segunda década del siglo XX y luego fortalecido por los apoyos de autoridades civiles y policiales hacia los años sesenta, usó su creciente poder económico para hacerse a posiciones políticas que a su vez le permitieron acrecentar sus posesiones en contra del bienestar de la población campesina y de sus forzadas jornadas para tratar de sobrevivir 

Analizando personajes de Tierra Mojada, lanzo la hipótesis que, entre los Zapata Olivella y sus descendientes, prevaleció, directa e indirectamente, con o sin el ejercicio de la docencia propiamente dicha, una tradición educadora que encaja en lo que hoy se denomina Pedagogía Crítica. 

Esa línea pedagógica, teniendo como referente inicial a Antonio María Zapata Vásquez, además de contagiar Positivamente a su hijo homónimo, no dejó de reflejarse en Manuel y Delia, como quiera que el primero de estos dos últimos, transfirió a su opera prima narrativa y encarnado en Marcos Oliveros, el interés socio educativo del gestor de La Fraternidad. 

De igual manera, en eventos como las giras que ambos realizaron por Colombia y el exterior presentando, enseñando y divulgando manifestaciones folclóricas hacia las cuales los grupos dominantes tomaban distancia, se pudieron comprobar las destrezas comunicativas y didácticas para hacer públicos los productos de investigaciones antropológicas en terreno y con los propios sabedores, cultores y artistas anónimos. 

Mucho antes que el Sombrero Zenú fuese convertido en objeto del interés comercial globalizador neoliberal, Manuel Zapata Olivella lo lució como símbolo del folclor y de su ancestralidad mestiza, desafiando desde la aparente inferioridad (Corronchería) campesina, la supuesta superioridad y finura de las formas de vestir de las elites urbanas. 

El empleo de la irreverencia para destacar contrastes culturales y sociales, llamando la atención de la presencia del otro excluido, fue una herramienta pedagógica bien utilizada por Antonio María Zapata Vásquez, que Manuel adaptó a sus relaciones sociales y en especial, a los eventos públicos en donde esgrimía sus oportunas críticas al establecimiento, ya sea valiéndose de sus cualidades para hacer uso de la palabra, desafiando las «buenas costumbres» y/o enfundándose en vestuarios de colores fuertes y discordantes. 

En ese sentido, tal vez homenajeando a su padre, aunque otros califican al esclarecedor Maestro de Tierra Mojada como su alter ego, Marco Olivares, es el faro ideológico orientador frente a las tensiones de los campesinos y desposeídos con los terratenientes, anudadas en una confrontación nacional mayor libero-conservadora, teniendo como marco internacional la emersión de las ideas socialistas. 

Ese contexto, desde la segunda década del siglo XX y hasta mediados de esa centuria, serviría mucho al sociólogo Orlando Fals Borda y otros intelectuales cordobeses, para inspirar clásicos como Retorno a La Tierra, en donde se puede leer el doble discurrir de las luchas populares y de su correspondiente teoría interpretativa. 


La impronta socio-educativa, porque en el fondo fue un proyecto que, a diferencia de la Escolaridad contemporánea, sí hizo contextualización, iniciada en Lorica por Antonio María Zapata Vásquez, fue seguida en San Bernardo, cuando el Viento era el Viento, por su hijo con una Visión de mundo y estilo pedagógico similar. 

Aunque vale enfatizar que esa continuidad de Pensamiento y praxis social, a partir de la formación sembrada por el Padre, también se aprecia en Manuel y sus hermanos, situación que debe recuperarse para la sociedad actual, en donde la problemática familiar de moda, caracterizada en parte por los desarreglos hogareños, no solo se evidencia en las separaciones físicas de sus integrantes, sino también en las desconexiones dialógicas entre Padres e hijos, en donde se ignoran deberes educativos iniciales, generadores de la desorientación con la cual crecen gran parte de las nuevas generaciones. 

En el caso de Manuel Zapata Olivella, la convicción del naturalismo y evolucionismo divulgados por su Padre, iría a determinar su pasión por el ambiente, enseñanza reforzada cuando su progenitor le aceptó estudiar medicina, «para que conociera al más grande de los animales, el hombre». 

Por esa influencia paterna es que también en la Obra literaria de Manuel se aprecia la amigabilidad con la Naturaleza, adelantándose a los ambientalistas y ecologistas, pero ignorada, al igual que sus otras facetas investigativas y artísticas, en la mayor parte del sistema educativo colombiano. 

Las biografías de Manuel Zapata Olivella, no profundizan en esa conexión Naturaleza-Cultura-Literatura, como tampoco de la manera como esa influencia, paterna que enraizó en el hijo Antonio María en San Bernardo del Viento desde 1.945 aproximadamente, reproduce y continúa toda una concepción y visión de mundo que debería inculcarse en los programas escolares actuales. 

La famosa Pasión Vagabunda de Manuel, que en el fondo fue el medio para encontrarle respuesta a la emersión de fuerzas congénitas y cognitivas para asir el mundo, para encontrarle dirección y sentido al existir, precisamente, es un ingrediente pedagógico motivador que estuvo al centro de la interacción familiar entre los Zapata Olivella, pero ausente en parte de los hogares de esta época, carencia que afecta a la Escuela colombiana contemporánea y lo que sobre ello se teoriza en cuanto a formación integral y corresponsabilidad de los actores y estamentos educativos, ahondando la limitación de su conexión con las comunidades y sus problemáticas (descontextualización) 


Retomando a Antonio María Zapata Olivella y su Universidad en San Bernardo Del Viento, los diálogos con los integrantes del grupo de docentes y estudiantes que suministraron la información para originar este escrito, dan cuenta que inicialmente este centro educativo funcionó en la casa que actualmente es de la familia Vargas Genes, frente al palacio Municipal, después se trasladó al Barrio La Cruz, al fondo de las calles de las Piladoras, tan recordadas con nostalgia, en la misma acera de la residencia de la Familia Julio Hernández, donde hoy se encuentran los vestigios de un Molino, y luego, trasladada frente al parque principal de ese municipio, al lado de la vivienda del doctor Ernesto Mercado Marimón. 

Se hace referencia aproximadamente a 20 años de servicio educativo de carácter privado, fundamentado en la férrea disciplina y la formación rigurosa en las Ciencias Naturales, al igual que en la Fraternidad durante sus épocas en Lorica y Cartagena. 

La metodología era muy especial, parecida a las recientes pedagogías de la Escuela Nueva, según la comparación efectuada por la profesora Miladis Niño Bitar, como quiera que Antonio María Zapata Olivella, podía atender distintos grupos de manera simultánea, utilizando lo que en la actualidad se conocen como Monitores y que igual que en aquellos años, adquirían esa condición meritoria por ser los mejores estudiantes, los cuales inicialmente recibían las enseñanzas del Maestro para luego multiplicar los conocimientos en los restantes alumnos seleccionados por conocimientos, no tanto por edad cronológica. 

Esto, no es otra cosa que el anticipo a lo que actualmente se propone como Pedagogía por Ciclos, en donde los estudiantes son agrupados por afinidades relacionadas con las habilidades de pensamiento. 

La escolaridad ofrecida por Antonio María Zapata Olivella, comprendía los grados de primero a quinto, pero era de tan alto nivel formativo el servicio ofrecido, que los estudiantes al terminar sus estudios y trasladarse a otras ciudades, podían ingresar a cursos más avanzados. 

Esa formación escolar, en parte tiene que ver con las funciones de Monitores realizadas entre otros por ayudantes como Diego Raúl Angulo, Andrés Díaz, «El Yuya». Algunos de estos, hoy hacen carrera exitosa en el Magisterio, siendo destacable el caso específico de Diego Raúl Angulo, quien fundó un Colegio con similares características a las de su maestro. 

Ese sistema educativo fue copiado por la Escuela de los Hermanos Pautt, «Carnaval» y Antonio, quienes paralelamente también ofrecían sus servicios educativos junto a la Universidad, antes de la aparición del colegio de los Franciscanos. 

Lo que sí es evidente al comparar la forma de ser y el ejercicio pedagógico del Padre y del hijo, es la identidad en la formación ideológica, la postura frente a los problemas sociales y el estilo de enseñanza. 

Indudablemente, se trató de una tendencia educativa que creo un hito en la historia de la educación en el Caribe colombiano, puesto que emergió en medio de la tradición conservadora, además de fortalecer la continuidad de la ilustración y el enciclopedismo, sintonizado la vertiente anticlerical, empirista, evolucionista y naturalista de ese movimiento filosófico europeo, con ambientes y contextos socio-económicos que por su diversidad y problemáticas, favorecían el desarrollo de una mentalidad proclive hacia las Ciencias Naturales y Sociales. 

No por casualidad, gran parte de la creación literaria de Manuel Zapata Olivella, gira alrededor de la religiosidad popular, la confrontación de esta con el dogmatismo clerical, al menos, ello está muy claro en Tierra Mojada y en Chima Nace un Santo, dos novelas ligadas entrañablemente a la geografía y condiciones de existencia en el macro contexto del complejo cenagoso antes profusa y ampliamente conectado con la parte baja y delta del Río Sinú. 

Este aporte educativo, se complementaba con la coherencia practica y social con la cual Antonio M Zapata Olivella, concebía la Educación, puesto que, al lado de la eficiencia en la didáctica de la enseñanza basada en las Ciencias y la rectitud como principal norma ética, fue ejemplo, al igual que su Padre y su hermano Manuel Zapata Olivella, de su contundente y difundida preocupación por informar acontecimientos de interés público, ejemplo corrupciones, que existían desde aquel momento. 

Para ello, se valió de una especie de rota folio o papelógrafo colocado a la vista y manipulación del público, en donde la ciudadanía podía leer, entre una mezcla ingeniosa de humor y seriedad, los escritos que a diario hacía el maestro para llamar la atención sobre temas comunitarios. 

Esa proyección social de Antonio María Zapata Olivella, tenía en los vivos ejemplos que frecuentaba dar, el complemento perfecto. En cierta ocasión, para mostrar su posición en contra de las Corralejas o corridas de toros que auspiciaban los gamonales de la región, prefirió que el kiosco donde vendía comestibles fuera destruido, antes de acceder voluntariamente a trasladarlo para darle más espacio a aquella actividad, argumentando que el servicio a la comunidad estaba por encima de una festividad violenta asociada con el alcoholismo y un concepto al cual Manuel Zapata O dedicara tiempo en su investigación antropológica: La Alienación. 

Algunos dicen que esa forma de encarar la relación con el entorno social por medio de la denuncia pública, sirvió a Juan Gossain Abdala en sus inicios periodísticos, para fundamentar sus contundentes columnas en El Heraldo de Barranquilla (La Olla Podrida). 

Esta faceta periodística de Antonio María Zapata Olivella, guarda similitud con la edición de «Rojas Garrido», el nombre de la combativa Revista mensual que su padre editara en Lorica «en honor del tribuno que con su oratoria anticlerical logró arrancarlo del coro de sacristanes cuando apenas tenía quince años». 

Otro insigne personaje Liberal que influyera en Antonio María, Padre, lo fue el General José María Lugo, su amigo predilecto en el Sinú y por quien después de su muerte en 1.927, decidió viajar a Cartagena. 

Manuel Zapata Olivella, al igual que su padre y su hermano, continuó esta tradición periodística, lo cual, en cabeza de Manuel, se concretó en el liderazgo editor durante 20 años de la revista Letras Nacionales, en donde su bondadoso y altruista mecenazgo (Otra faceta común en los Zapata Olivella) fue decisivo para dar a conocer los trabajos de quienes más adelante serían grandes personajes de la literatura colombiana. 

En lo antes manifestado, se amalgaman la vocación docente, basada en la necesidad de ilustrar y transformar el mundo, teniendo todo lo anterior como complementos para la concreción, la literatura, publicidad y hasta el teatro.
1. Escrito resultante de la indagación y diálogos efectuados en la Institución educativa San Francisco de Asís de San Bernardo del Viento en el año 2014 por jóvenes de noveno grado (Sandra M López, Luis D Ortega P, Angie Peña, María Fabra, María Arrieta, Mirledy Osorio); docentes ( Roberto Yances, Fulgencio Genes, Miladis Niño Bitar, Abel Angulo); Familiares de los Zapata Olivella ( Neftalí Zapata González) y el Poeta campesino Antenor de La Rosa; en el marco del proceso que condujo a la realización del Encuentro de estudiantes investigadores de la vida y obra de Manuel Zapata Olivella.

  

lunes, 19 de octubre de 2020

Reflexiones Sobre La Minga

«Usted Como Gobernante De La Nación, Debe Ir Al Territorio»


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes*


El gobernante de un país, habitado por originarios de aquel estado, está obligado a asistir a la Minga, cuando se le invite, y de esta manera evitará grandes movilizaciones, situación que hoy se presenta en Colombia. ¿Qué es una Minga? La palabra Minga (mink’a en quechúa), significa una antigua tradición de trabajo comunitario o colectivo con fines de utilidad social. Infobae consultó con Luis Fernando Cáisamo, asesor de comunicaciones en la organización Indígena de Antioquia, sobre la definición de La Minga. Cáisamo señaló que en Colombia desde 1980, desde que se empezaron a estructurar las organizaciones indígenas y movimientos indígenas, se comenzó a hablar de cuatro principios fundantes: la unidad, la tierra, la cultura y la autonomía.

Nuestra historia está colmada de olvidos y desprecios con respecto a los originarios, clasificados como seres inferiores, desde tiempos muy remotos, como se puede apreciar en las siguientes concepciones:

Juan Ginés de Sepúlveda (Pozoblanco, Córdoba; 1490-ibidem, 17 de noviembre de 1573) sacerdote católico español conocido por su faceta de filósofo, jurista e historiador, y su enfrentamiento en defensa de la guerra contra los indígenas, en oposición a Fray Bartolomé de las Casas, durante la Controversia o Junta de Valladolid (1550-1551).

Reafirmadas por intelectuales americanos como:

Domingo Faustino Sarmiento

(San Juan, 1811 - Asunción del Paraguay, 1888) Político y escritor argentino, presidente de la República entre 1868 y 1874 y autor de una copiosa producción periodística, pedagógica-literaria, entre la que sobresale su novela Facundo o Civilización y Barbarie (1845).

Las Posiciones de Sarmiento Frente al Indio
Por Daniel E. Zalazar (Indiana University of Pennsylvania) 

Por lo general, los autores que se han ocupado de la posición de Sarmiento frente al indio americano han mostrado que fue anti indigenista, y, para apoyar esta tesis, han citado los textos de sus escritos en que se refiere a la inferioridad racial de los americanos autóctonos frente a los europeos o nos han recordado su apoyo a las camparías militares contra los indios llevadas a cabo en la segunda parte del siglo XIX en la Patagonia Argentina. A veces nos han presentado en forma de contraste las posiciones de Sarmiento y Martí, por las notorias diferencias de actitud de estos grandes americanos…

Hoy, miran la posición de los originarios (no uso aborigen, para estar de acuerdo con la explicación del antropólogo Nelson Reascos, donde: ab es igual a sin, es decir sin origen)

¿Qué Pide La Minga?

Entre algunas de las razones expuestas por los líderes de La Minga, en una rueda de prensa realizada en el Parque Caldas de Popayán, esta pide detener los asesinatos de los líderes sociales, cumplir los acuerdos de paz con las antiguas Farc, cumplir los pactos alcanzados en pasadas movilizaciones. Y la no concentración del poder en torno del Presidente. La violencia contra los líderes sociales en el Cauca es uno de los motivos que exponen las organizaciones sociales para pedir hablar con el presidente de la República, Iván Duque.

«La meta es decirle a Iván Duque, cara a cara, qué ha hecho para detener este baño de sangre. Este año, en el departamento ya son nueve masacres, con 36 víctimas mortales. Además, han asesinado 10 integrantes de organizaciones afiliadas a Fensuagro, cifra que hace parte de los 76 homicidios de líderes que ya se registra en esta zona del país», denuncia un representante de dicha organización social.

Adicionalmente, solicitan que se cumplan los puntos pactados en los acuerdos de paz y en las reuniones adelantadas en el 2019, destacando la urgencia de su cumplimiento, debido a los cambios que ha traído la pandemia, lo que ha hecho más visibles las necesidades en áreas como la atención en salud.

Por eso 27 agrupaciones estudiantiles, sindicales y comunitarias se unen a La Minga del suroccidente, la cual tiene prevista movilizaciones en ciudades como Popayán, Santander de Quilichao y Cali, en el Valle de Cauca.

Según Hermes Pete, Consejero Mayor del Cric, más de 3.000 integrantes de la guardia indígena, afro y campesina, hicieron parte de los responsables de la movilización pacífica que recorre la Panamericana hasta Cali.

Redacción Canal Institucional

El Presidente, jefe principal del Estado, no ha hecho acto de presencia, sólo ha enviado mandos medios. Y como explicación final: «La Montaña irá a Mahoma». 

Hoy en esta situación de Pandemia, hay un gran peligro por las grandes aglomeraciones. Situación que el jefe de Estado ha podido evitar sin la posibilidad de recurrir a violaciones del derecho a la protesta. 

Las solicitudes de La Minga corresponden a toda una vivencia de abandono de las diferentes agrupaciones de indígenas que hacen parte del territorio colombiano, donde parece que se viviera aún con la concepción que «matar indio no es malo». 

«No Creíamos Que Matar Indios Fuera Malo»1 Por Mario Williams García (1Este trabajo fue en su día presentado a la escuela de leyes de American University de Washington D.C.)

«Por qué iba a pensar que era malo si a los indios aquí los ha matado el gobierno, los matan los de la ley, los mata el dueño del hato donde trabajo…Y bueno los mató mi padre y yo creo que mi abuelo y me dijeron que los antiguos también. Y nunca se quejó nadie». 

Iván Duque, presidente de Colombia
El 27 de diciembre de 1967,  en el hato «La Rubiera», cerca del río Capanaparo, en la Orinoquía, finca de los Llanos Orientales de Colombia, que hizo parte de una mayor extensión y cuya cabida superficiaria ocupaba buena parte del Estado Guarico de Venezuela fue signada por la tragedia, toda vez que uno de sus fundadores de apellidos Mier y Terán, de regreso de un viaje de cuatro meses a España, entró de noche en su casa y al llegar a su alcoba vio en su cama dos cuerpos, les disparó pensando que eran su mujer y un amante,  los asesinó, y al descubrir los cadáveres se dio cuenta que eran su esposa y su hija. 

Seremos conscientes de nuestra historia cuando comprendamos cómo se ha originado nuestro país y entendamos de dónde venimos. El hombre auténtico de Abya Yala (América), estaba aquí cuando llegó el conquistador en la búsqueda de la riqueza de nuestras tierras.

Noam Chomsky nos dice: «Un siglo y medio después de la conquista habían desaparecido casi 100 millones de seres humanos en el continente».  

Y para concluir debo citar un pensamiento de Norman Palma, en su texto: Reflexiones Sobre La Destrucción De Las Indias: «La lucha por la dignidad y la justicia en el universo americano debe empezar consecuentemente por la regeneración de los vencidos. Solo entonces podrán crearse las condiciones necesarias para que en nuestro mundo la justicia pueda llegar a ser una dimensión correcta».

Juan V Gutiérrez, Presidente AEC



domingo, 18 de octubre de 2020

Aquí Parece que Nada Pasara

Un País Bailando la Misma Canción de la Impunidad


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


Tú puedes negar el llanto que ves en el rostro del niño que llora por hambre, pero nada sucede porque la vida continúa al son de una canción con la letra de un sonsonete. Puedes continuar contando la variedad de aves que tiene la fauna colombiana o quedarte embelesado con la multiplicidad de flores de las diferentes regiones de la nación. Puedes continuar mirando el curso de un río que circunda al pueblo que se muere de sed porque el agua está contaminada por los deshechos de una fábrica clandestina. ¡Y nada pasa ni se escucha!, porque nuestros oídos están alertas al bullerengue que canta la representante de María La Baja, donde los niños bailan una champeta para distraer el hambre y provocar la risa de los que viven en la esperanza por mejores tiempos que han de llegar, después que pase la Pandemia del Coronavirus. 

Nada ocurre porque estamos en tiempos de Impunidad y todo se vale, si eres capaz de apadrinarte con el que sabe lanzar las monedas al aire. Que nada te perturbe mientras puedas aceptar la inocencia del que ha encontrado la forma de poder borrar sus huellas y ensombrecer la luz del sol. ¿Por qué preocuparte, si siempre has vivido en un país donde las malas voluntades y acciones se alivian con una canción llena de nostalgia? 

Me atrevo a afirmar que siempre hemos vivido bailando la misma canción de la Impunidad, desde los tiempos del Comunero José Galán. Después intentaron asesinar a Simón Bolívar, continuaron tejiendo el manto de la Impunidad, quedó en silencio el nombre de los intelectuales que tramaron el crimen de Gaitán, nada pasó, se continuó con la misma danza en honor a la Impunidad.

Se citaron los cabecillas de la nación y acordaron ir a la guerra para ver si localizaban al principal iniciador del tejido de la Impunidad, nada se encontró, porque ese fenómeno o ese cuerpo en forma de red, se transformaba en una tela invisible difícil de atrapar. 

Los honorables, aprendieron mucho de Poncio Pilato, negaron el dolor de los sacrificados y se acogieron al manto de la Impunidad, aquellos «padres de la Nación», eran expertos en la elaboración de leyes que reforzaban la impunidad, sabían cómo manejar los medios que se abrigaban con el manto pandémico de saber negar lo trágico.

Desde tiempos muy remotos los hijos de los criollos aprendieron a elaborar el mismo tejido con que se habían protegido los virreyes de la Colonia.

Esta nación vivía la misma situación de un país no muy lejano, donde predominaba la violencia, tanto de los unos como de los otros. Se acostumbraron a esgrimir las mismas armas, y así surgió un líder de uno de los bandos, el bando que se consideraba con los derechos legítimos de la nación. Tomó las armas para exterminar al bando contrario, situación que había sido esgrimida por algunos otros que habían tenido la dirigencia de la nación, pero nada se había logrado, por la presencia de la Impunidad.

Éste que ahora tomaba el mando con principios de arrasamiento, donde era válida la que había predominado, la Impunidad, se sobrepasó en actuación, a los hechos catastróficos del bando contrario, lo que no fue suficiente para lograr el exterminio, quedó un apéndice bastante grande, porque en esta nación ha sido difícil acabar con la violencia, mientras continúe viva la Impunidad. 

Bajo esta Pandemia de la Impunidad. Se expusieron grandes quejas por los desafueros cometidos por el hombre de brazo fuerte, se llevaron a los tribunales los hechos cometidos, que para muchos estaban a la luz del sol, que no podían ser ocultados por el manto de la Impunidad, se logró caminar cierto trayecto, donde parecía que la brillantez del sol, no permitiría la oscuridad de la Impunidad. Todo parecía muy real, donde no cabría la ficción de la historia que ha hecho parte de la Impunidad. 

Pero, en esa nación, los organismos que velaban por la justicia estaban bastante exangües, con palidez cadavérica.

Se escuchaban voces y cantos por el héroe acusado por la trama de los hechos del hombre de brazo fuerte. Hechos que quedaban en condiciones mínimas con relación a otras acciones cometidas, donde se apreciaba la Impunidad predominante de los organismos gubernamentales. Nada se le comprobó, quedó libre bajo el manto de la impunidad. Volvió la nación a marchar por senderos de muchos tropiezos, donde es válido el fenómeno del despotismo.

Esta nación, creada bajo el lema: «Se obedece, pero no se cumple», aprendió a crecer bajo los síntomas de la endemia de la ilegalidad, donde puedes actuar bajo la infracción si no te ven y si te ven, tú puedes negar aquello que es real para el otro, pero para ti es ficción o inverosímil.

Y después de tanto tocar la Impunidad, los que no conocen la Historia, se atreven a pensar que ella nació con la flora y la fauna colombiana, lo cual es una falsedad. Esa impunidad sinónimo de Corrupción se generó por voluntad de los criollos con ideales de virreyes ibéricos.

Parece que nada pasara en esta nación.
Las voces van gritando con el silencio
de los muertos.
Los que ahora gobiernan, enarbolan
una bandera de particulares, flameante
en vientos de sabor amargo.
Juan V Gutiérrez Magallanes

 



                         

                         




lunes, 12 de octubre de 2020

Discurso de Instalación Versión XVIII

Música y Literatura en el Parlamento
Internacional de Escritores de Cartagena 2020


Por Juan V Gutiérrez Magallanes


Juan V Gutiérrez y Joce G Daniels
Era un compromiso ineludible del Parlamento Internacional de Escritores de Cartagena de Indias, realizar un encuentro donde la Música se fusionara con la Literatura. Ha llegado el momento en este XVIII Parlamento. 

Convocamos a todos los hombres escritores de la Literatura y la Música para que se hagan presentes en esta Urbe que ha sido tocada por las musas de la poesía, Erato y, de la música, Euterpe. Los escritores nos atrevemos, a considerar la Música como un género literario, por la cita que se implora al espíritu para la creación de una canción, donde muchas veces se hace vigente el poema, motivo éste que nos llevó a brindarle un homenaje póstumo a José Benito Barros, resaltando una de sus tantas obras, como es «La Piragua», considerada como un poema pletórico de metáforas de mucha nostalgia. 

La Música, está colmada de artistas cantautores que se apoderan de la lírica para recordarnos, que esa manifestación se fundamentó en el uso de la Lira para darle melodía a lo que se podía considerar como un poema, El rey David le imprimía melodía a sus composiciones para calmar las turbulencias del espíritu, de allí que el canto lírico se torna en la sublimación del alma para hablar con Dios. 

La Música y la Literatura se fusionan y originan una obra pictórica, donde el marco puede ser la Música y la Literatura, el contenido o al revés, son manifestaciones del espíritu que se mutan, y el músico alcanza cierta sublimidad cuando escribe una canción y le da el nombre de poema.
Poema es noche oscura
queriendo la luna alcanzar
Poema es soledad
de la alborada,
un trovador en serenata
queriendo la luna enamorar.

Poema es la tristeza,
es la alegría
es el nacer
de un nuevo día,
el dolor cruel de una pasión.

Poema es un poeta apasionado
es escribir desesperado
lo que está aquí
en el corazón…..

Poema es un poeta apasionado
es escribir desesperado
lo que está aquí
en el corazón.
 Dylan, Músico, Premio Nobel
Quizás, en uno de los géneros musicales, donde más podemos observar la presencia de la Música, sea la Ópera, el autor se preocupa sobremanera en buscar la correcta melodía para su obra. De la Música se han servido para hacer más elocuente y llamativa la obra de un literato, lo que podíamos observar por los años setentas, donde estaban presente: Ana y Jaime con sus canciones contestatarias que llevaban un mensaje de orden social, y aquí es donde hay mucho material de la Música popular, desde un bolero de Daniel Santos como ese de «La Despedida», hasta llegar al cantautor mejicano Agustín Lara, considerado como el Poeta de América, reconocido en el mundo por sus composiciones, una de ellas es «Granada», tomada como himno por la ciudad española. 
No hay duda para declarar que Música y Literatura constituyen un siamés de la creación artística del hombre, y debemos aceptar lo que se dice: «La relación entre la Música y la Literatura ha sido de las más antiguas y provechosas colaboraciones que se han producido entre las distintas manifestaciones del arte. La poesía nació unida con la Música, canciones y rimas se emplearon primeramente para que se recordaran los comportamientos de la sociedad. La Música y la Literatura han estado ligadas desde la época de los trovadores los cuales ligaban la poesía con la música». 
Uno de los géneros musicales que hace del poema una canción con extremada carga nostálgica es el Tango, podemos tomar como una muestra el tango «Cambalache» de Enrique Santos Discépolo y tantos otros que son declamados como poemas del arrabal. 
Agustín Lara, Músico Mexicano
Otros ejemplos de mucha viveza son los de Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, Pablo Milanés entre otros, se acogen a la Música y a la Literatura para expresar de forma melodiosa las vivencias de la sociedad. Entonces hay mucha razón cuando se le concede el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan en el 2016, hecho que despertó cierta crítica, quizás por no conocer el trabajo de este gran músico, nacido en Minnesota (USA), quien a través de sus composiciones e interpretaciones que incorporan temas, sociales, políticos, filosóficos y literarios que desafiaron la música pop convencional existente y apelaron generalmente a la contracultura emergente en la época... Sus discos le han valido muchos reconocimientos. En enero de 1990, fue investido Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Ministro de Cultura de Francia Jack Lang. Está colmado de reconocimientos, el último de estos fue el Nobel. Todo por la Música con la Literatura. 
Volviendo a lo terrígeno, encontramos al poeta Julio Flórez, quien nos brinda su poema llevado al pentagrama musical: «Flores Negras».

Oye bajo las ruinas de mis pasiones
en el fondo de esta alma que ya no alegras,
entre polvo de ensueños y de ilusiones,
brotan entumecidas mis flores negras….
La Lírica es una constante en el trino de las interpretaciones de Garzón y Collazos. 

Los vallenatos de Leandro Díaz, Juancho Polo Valencia, Emiliano Zuleta (padre) y Alejo Durán, versearon en sus canciones, como en «Alicia Dorada», «La Diosa Coronada», «La Gota Fría» y «La Mujer y la Primavera», son poemas musicales:

El Anacobero, Daniel Santos
'La mujer y la Primavera'

La mujer y la primavera
Ay, son dos cosas que se parecen
La mujer huele cuando esta nueva
La primavera cuando florece….
En este XVIII Parlamento Internacional de Escritores de Cartagena, además de cantarle a Cartagena de Indias, nos embelesaremos con la hermandad de la Musa Erato y Euterpe en bien de la alegría espiritual.

viernes, 9 de octubre de 2020

Las de Colón y Pedro de Heredia

Estatuas, Si No Se Tumban, 
Deben Ser Llevadas a Un Museo
 

 

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


Estatua de Belalcázar

Así pienso sobre las estatuas de Colón y Pedro de Heredia, especialmente de este último quien maltrató y sometió violentamente a los aborígenes, arrasó la población que encontró y estableció una nueva, la cual llamó Cartagena o Kamairi.

No se puede considerar como vivificante el avasallamiento de los conquistadores sobre los pobladores de Abyayala (América), para plantear una estatua representativa del triunfador. 

Las estatuas representativas de los conquistadores, no se pueden considerar representativas nobles de, «emociones y estados del alma, y que humanizan en buena medida la visión que el hombre tiene de sí mismo»

Esas estatuas, como parte de un mal momento de la historia, pueden ser llevadas a un museo. El argumento sobre la carga generacional de las estatuas, se fundamentó en la imposición de un monumento realizado por los triunfadores que han escrito la historia. 

No es válido el argumento en defensa de Belalcázar, que éste trajo a los Guámbianos para desplazar a los pubenenses, y por eso, nada tiene que ver con la ignominia realizada por el conquistador. 

No, la estatua de Belalcázar representa la violencia del conquistador, terror impuesto por ese aventurero, colocada allí por los criollos que no querían ser criollos, sino españoles.

Así se comprueba con lo expuesto por López de Mesa y Laureano Gómez, ya en épocas de la República: «Nuestra raza proviene de la mezcla de españoles, de indios y de negros. Los dos últimos caudales de herencia son estigmas de completa inferioridad» (Gómez,1928, 1970, p. 44). Como razas salvajes y elementos bárbaros, Gómez se refería igualmente a los indios y a los negros (1928, 1970, p. 47). 
«El mestizo primario no constituye un elemento utilizable para la unidad política y económica de América; conserva demasiados los defectos indígenas; es falso, servil, abandonado y repugna todo esfuerzo y trabajo». (1928, 1970, p. 48).

Es posible que, a Camilo Torres Tenorio, payanés, si hubiese existido en esta época, no le molestase la estatua, por el poco aprecio que tenía del indio, al cual miraba como elemento de una inferior etnia. 

Pedro de Heredia

Nuestros aborígenes han sido denigrados y olvidados, es así como el término «indio», es empleado con significado peyorativo y ofensivo. Esto conlleva a no mirar al aborigen como el portador del gen filogénico de la población colombiana y no el que llegó a este continente con el pensamiento de buscar riquezas sin aportar nada, lo que se dio fue motivado por la razón de subsistencia del invasor, La estatua de Belalcázar, se constituye en la representación del ultraje que como parte de un personaje violento de la historia, puede ser colocado en un Museo, sin llegar a mostrarse como el «símbolo del beneficio para los pobladores originarios de América».

Una estatua, es muy diferente al nombre, la efigie es un símbolo creado por los que están llamados a analizar los hechos de la historia, en cambio es diferente al nombre que ha sido puesto por los que hacen parte de la Conquista. Ahora, América tiene un nombre aborigen Abyayala. 

Lo que sucede con la estatua es la imposición permanente que maltrata la mente al mirarla sobre aquel sitio sagrado constituido como una especie de Ídolo o Tótem para los ascendientes de los aborígenes o en aquel sitio donde se concentraban grupos étnicos.

«EL SIGNIFICADO REAL DEL ACUERDO FIRMADO
ENTRE LOS MISAK Y EL GOBIERNO NACIONAL
PARA ENTENDER EL FUTURO DE EL MORRO»

     EL MORRO DE TULCAN, DONDE ESTABA LA ESTÁTUA DE BELALCÁZAR

 

El acuerdo que se firmó el día 25 de septiembre de 2020 entre los Misak, el Ministerio de Cultura y el Viceministerio para la Participación e Igualdad de Derechos, ratificó al pueblo indígena su derecho ancestral territorial "A La Memoria Histórica Identitaria Y Sagrada sobre la Pirámide de Tulcán. Se ratificó también que la estatua de Sebastián de Belalcázar no volverá al morro y será reubicada”…

Los nativos al derribar la estatua cumplieron con un mandato de justicia, que busca contar la verdad en la historia. 

Reitero la estatua puede ser llevada a un Museo. Las efigies de los bárbaros de la historia, como Hitler, Mussolini, Stalin y otros se encuentran en los museos y no en las plazas públicas. 

Con respecto a la estatua de don Pedro de Heredia, establecida en la Plaza de los Coches, Debe ser trasladada a los patios del Museo Histórico de la Inquisición.

La estatua de un conquistador, en cualquier parte del mundo, constituye la mayor ofensa histórica para las generaciones presentes. 

Juan Vicente Gutiérrez Magallanes

 

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