Translate

La Donación de nuestros Lectores nos motivan a seguir hacia adelante. ¡Gracias!

viernes, 20 de febrero de 2026

Primera Entrega



CERVANTES Y LA DÉCIMA


Por Juan Mares Poteas





Llovían cielos nublados
por las selvas del Chocó;
llovía tanto, que yo
tuve los ojos mojados.
En esos tiempos llorados
nunca de llanto se hablaba
aunque la pena sobraba
con tan húmedo rigor,
que no sabía el amor
si llovía o si lloraba.

                    *Manuel Mejía Vallejo. Proemio
Taxonomía del nombre de la gran novela de Miguel de Cervantes Saavedra: “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”

INGENIOSO: Facultad de discurrir e inventar con facilidad.
HIDALGO: El que tiene algo. En la antigua nobleza castellana-aragonesa: hombre escogido de buen hogar.
DON: Del latín, donum; dadiva, presente o regalo que se recibe de Dios. Gracia especial o habilidad para hacer algo. Tino particular que se tiene en el pensar o ejecutar.
QUIJOTE: Del catalán cuixot y este del latín coxa que traduce cadera. Cuarto trasero de las caballerías, pieza del arnés para cubrir el muslo entre el cuadril y el corvejón. Aumentativo bufo de quijada, variaciones: Quijano, Quejada, Quesada, Quexada.
LA MANCHA: Ma-nxa, que traduce: tierra seca. Nombre de la comarca natural mayor de España. (Cubre las provincias de Ciudad Real, la principal), Toledo, Cuenca y Albacete.
EL TANTEO
Tantos son los recovecos para explorar la obra de Cervantes, cuando en el mero Quijote se presenta toda una constelación de temas a cual más de apetitosos para degustar con el pensamiento, la palabra y la obra. Por ello, elegir entre tantas alternativas lo puede dejar a uno un poco turulato si no se despabila y toma uno que lo motive por afinidad o por curiosidad y comenzar a desglosarlo. 
Entre el día del allá y del acá del Quijote, digo, de Cervantes, en tiempo, geografía y oleaje; del allí en su España y del aquí en América, y en ésta, en particular Colombia, acullá los deseos de Cervantes por venir al nuevo mundo, llegó flotando sobre las olas y ahora vuela en la memoria de millones de seres humanos de todos los continentes, digo, de todo el mundo. 
Ya es sabido, en gran parte, cómo los propósitos de Cervantes con su Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha apuntaban, a la par que la historia avanzaba en el tiempo, a demostrar su maestría en parodiar estilos y géneros literarios desde los inicios de la formación del castellano (es decir, la lengua que se formó en la tierra de los castillos y que, al envolver a toda la península, era la tierra de los conejos, según los fenicios, quienes, junto con los iberos y los celtas, determinaron los primeros sincretismos culturales a través del Estrecho de Gibraltar) hasta su época de apogeo del barroquismo; y donde, por arte de la imaginación del gran cálamo de los pergaminos, escribe sobre lo antes escrito, es decir, aplica el palimpsesto al imputar el texto a Cide Hamete Benengeli, ya como estilo y figura literaria, ya como parodia arlequinesca en la vida de los caballeros desde el mundo de las letras, o ya como magia de la invención.

No en vano Thomas Mann, en su curioso texto de andanzas sobre las olas del Océano Atlántico, tituló Travesía con Don Quijote, y se expresa: “No salgo de mi asombro ante los cuentos esparcidos en la obra, como aventuras sentimentales que son, del todo concebidas conforme al estilo y al gusto de aquellas obras en las cuales el autor quiere precisamente mofarse. Que los autores de su tiempo volvían, de alegre corazón, a encontrar en el libro todas aquellas causas de lo que se pretendía desacostumbrarles, redundando todo ello en una placentera curva de paulatina deshabituación.”

Pero la acotación mayor viene en el párrafo siguiente: “Cervantes se sale de su papel con esos cuentos, como si quisiera demostrar que lo que puede hacer su época, también es capaz de hacerlo, e incluso que hasta ese género lo domina magistralmente”.

Y como ya vimos, de soslayo, para los fenicios, al llegar a la península y compartir con los celtíberos, al ver la abundancia de conejos, así la denominaron (según los estudiosos más consensuados): España, que traduce «tierra de conejos». Y como fue en Castilla donde cuajó el nuevo romance, por ser tierra donde abundaban los castillos, igualmente se le denominó castellano a la lengua hoy tan difundida. De aquí se puede inferir cómo nuestro idioma equivale a decir: castillos en tierra de conejos; y así tenemos una metáfora llena de ternura, picardía, fantasía, misterio, tradición e hidalguía, colmada de simbolismos. Con todo este antecedente, es apenas consecuente ver surgir un mago de las palabras, emanado de los ámbitos tutelares de los viejos castillos llenos de encantamientos: encantador y contador de historias; un mago que saca del sombrero de las fantasías conejos hechos palabras, enhebradas en historias entre prosa y verso, testimoniando un pasado y defendiéndose del Fénix de los ingenios o Monstruo de la naturaleza de su tiempo, del que hoy día casi ya ni se recuerda, puesto que, con todo un grupo, menospreciaban a Cervantes. ¡Y ole!


Pero sigamos con un poco de aparente dispersión. En cuanto a lo de acá, valga la asociación semántica, desde otro ángulo, donde nuestro Carrasquilla nos muestra a La Marquesa de Yolombó, “conejeada” por un español de vinagrosos rezagos, vale para señalar toda esa tradición heredada desde España, en cuanto a no ser gratuitas las historias de Tío Conejo, regadas por toda América Latina y por arte del sincretismo literario, bizoomorfoisofilioso, y cultural, aquí, por los lados de la costa Caribe y del Pacifico, donde lo asociamos con nuestro silvestre ñeque, conocido en los diccionarios como agutí.

Sin embargo, la otra herencia, hacia donde se mueve este opinar, va mucho más allá del verso octosílabo español y es el de los poemas de diez versos y en tal virtud, conocidos como décimas. Digo herencia, constatándose esta tradición, regada por toda la geografía de Colombia (y por casi toda América): tradición cultivada por nuestros más encumbrados escritores, como lo hizo Manuel Mejía Vallejo, o la de nuestros juglares repentistas tanto de la costa pacífica como de la atlántica y entre sus representantes Pedronel Rodríguez (del corregimiento Callejas del municipio de Tierralta- Córdoba) y las citadas por Miguel Antonio Caicedo Mena de la tradición chocoana. Esta tradición, tiene su monumento en el Quijote.

Si bien en el Quijote aparecen otras modalidades dentro del género lírico, como son el soneto, la copla, el epigrama, la canción, el romance, el madrigal, el epitafio y la glosa; las formas de versificación se dan en el díptico, el terceto, la cuarteta, la quintilla, el sexteto y la octava como estancia, pero es la décima la más destacada desde las diferentes fases de la rima. Igual que en la prosa aparece el cuento, el ensayo, la novela pastoril, la picaresca, la morisca, la sentimental, la italiana y la misógina. Es decir, el Quijote recoge toda la tradición literaria española, desde el medio evo hasta los días cervantinos.

Leída la novela se pueden observar, entre otros temas, el que interesa en esta historia, la curiosidad que se presenta en las décimas, para este caso, en cuanto a la forma, siendo su contenido parte del divertimiento y sustancia.

LA PREGUNTA

Lo anterior lleva a plantearse la inquietud siguiente: ¿Qué representa la décima, en el Quijote para Cervantes?

Para aproximarme a ello, realicé un seguimiento en cuanto a la forma, teniendo en cuenta la métrica, el ritmo y la rima; y sobre todo esta última. En cuanto a los contenidos, tienen la sabrosura esencial donde se mezclan historia y presente con la ironía y el ingenio de la exploración poética.

A manera de esbozo, digamos que esta modalidad del género lírico, procede según el diccionario de Forradellas, de las coplas del arte real, o cercanas a las llamadas quintillas dobles, en las cuales el Marqués de Santillana fue un experto. Se usó (y se usa) en series o de manera autónoma en estrofas de diez versos, octosílabos, con rima consonante en la culta y asonante en la popular (y en ocasiones se encuentra de manera mixta entre unos y otros). En realidad tiene sus raíces en: “…la época carolingia, los cantares de gesta y en las primeras noticias de los romances tradicionales…”. Vivió su gran apogeo en el Siglo de Oro Español.

Lope de Vega, Contemporáneo de Cervantes
Pues bien, la décima en el Quijote, para Cervantes, es quizá, motivo de reto y demostración de su capacidad en el oficio de enhebrar palabras para contar historias. Pues él era mirado con reservas por los intelectuales puristas de su tiempo.

Por aquellas calendas, surgió Vicente Espinel (1550 – 1624), émulo de Iñigo López de Mendoza (más conocido como el Marqués de Santillana, 1398 – 1458) y de Cristóbal de Castillejo (1490 – 1550). Espinel se destacó, además, por adicionarle la quinta cuerda a la guitarra. Caso fue su introducción de una nueva modalidad de rima a la décima, muy coreada por aquellos días y muy difundida y cultivada por el gran “Fénix de los ingenios”.

Es aquí donde Cervantes, en el Quijote, desde su dedicatoria al Duque de Bejar y desde el pertinente prólogo para espantar sus dudas, empieza con una tanda de mágicas siete décimas, por el estilo de las espinelas en cuanto a su rima que no en su métrica, siete sílabas en vez de ocho por verso. Esta forma se llamó rima partida o versos de cabo roto, donde para rimar solo se tenía en cuenta la vocal tónica, prescindiéndose de la continuación de la última sílaba, de la última palabra de cada verso: Soy Sancho Panza, escude- / del manchego Don Quijo- / puse pies en polvoro- / por vivir a lo discre-. La otra parte es aún más curiosa, si se le ajusta la sílaba olvidándose de la vocal tónica, tendríamos una décima del ciclo carolingio, de rima desigual o “descuidada” y cantada por los juglares. Desde luego, en el juego hay ironía, humor y belleza.

Veamos en estas décimas, dedicadas a: URGANDA LA DESCONOCIDA
Para los versos heptasílabos la rima asonante queda así:

1.4.5; 2, 3; 6.7.10; 8.9. (Versos de cabo roto).
A

1. Si de llegarte a los bue-, (nos)
2. Libros, fueres con lectu-, (ras)
3. No te dirá el boquirru- (cio)
4. Que no pones bien los de-. (dos)
5. Más si el pan no se te cue- (ce)
6. Por ir a manos de idio-, (tas)
7. Veras de manos a bo-, (ca)
8. Aun no dar una en el cla- (vo)
9. Si bien se comen las ma- (nos)
10. Por mostrar que son curio-. (sas)
Y como versos carolingios, octosílabos, la rima
(por asonancia desigual), queda así:

1, 4, 9; 2, 6, 10; 3, 8; 5; 7.

1. Y pues la experiencia ense- (ña)
2. Que el que a buen árbol se arri- (ma)
3. Buena sombra lo cobi-, (ja)
4. En Bejar tu buena estre- (lla)
5. Un árbol real te ofre- (ce)
6. Que da príncipes por fru-, (to)
7. En el cual florece un du- (que)
8. Que es nuevo Alejandro Ma-; (gno)
9. Llega a su sombra; que a osa- (do)
10. Favorece la fortu-. (na)

Y con rima asonante así:
1, 2,10; 3,4; 6, 8,9; 5,7.

De un noble hidalgo manche- (go)
Contarás las aventu-, (ras)
A quien ociosas lectu- (ras)
Trastornaron la cabe-: (za)
Damas, armas, caballe-, (ros)
Le provocaron de mo-, (do)
Que, cual Orlando furio-, (so)
Templando a lo enamora-, (do)
Alcanzó a fuerza de bra- (zos)
A dulcinea del Tobo-. (so)

Con rima asonante queda la rima así:

1, 6, 7, 8, 10; 2, 3; 4; 5, 9.

No indiscretos hieroglí- (fas)
Estampes en el escu- (do)
Que cuando es todo figu-, (ras)
Con ruines puntos se envi-. (dia)
Si en la dirección te humi-, (llas)
No dirá mofante algu-: (no)
“¡Qué don Álvaro de Lu-, (go)
qué Aníbal el de Carta-, (go)
qué rey Francisco de Espa- (ña)
se queja de la fortu-¡-“ (na)

Igual que las anteriores la rima queda así:

       1, 3, 5; 2, 6, 7, 8; 4; 9, 10.

1. Pues el cielo no le plu- (ga)
2. Que saliese tan ladi- (no)
3. Como el negro Juan Lati- (no)
4. Hablar latines rehu- (so)
5. No me despuntes de agu-, (jas)
6. Ni me alegues con filó-; (so)
7. Porque, torciendo la bo- (ca)
8. Dirá el que entiende la le-, (tra)
9. No un palmo de las ore-: (jas)
10 “¿Para qué conmigo flo-?” (res) 
La rima carolingia queda así:

1. 7; 2, 3; 4, 6; 5, 9; 8; 10.

1. No te metas en dibu-, (jos)
2. Ni en saber vidas aje-; (nas)
3. Que en lo que no va ni vie- (en)
4. Pasar de largo es cordu-. (ra)
5. Que suelen en caperu- (za)
6. Darle a los que grace-; (jan)
7. Más tú quémate las ce- (jas)
8. Sólo en cobrar buena fa-; (ma)
9. Que el que imprime neceda- (des)
10. Dalas a censo perpe-. (tuas) 
Estas quedan así:

1, 2, 7, 10; 3, 9; 4, 5, 8; 6

1. Advierte que es desti-, (no)
2. Siendo de vidrio el teja-, (do)
3. Tomar piedras en la ma- (no)
4. Para tirar al veci-. (no)
5. Deja que el hombre de jui- (cio)
6. En las obras que compo- (en)
7. Se vaya con pies de plo-; (mo)
8. Que el que saca a luz pape- (les)
9. Para entretener donce- (llas)
10. Escribe a tontas y a locas-. (cas) 
Estas están así: 1, 3, 4, 7; 2, 5; 6, 8; 9, 10.
Como se puede ver son rimas asonantes muy aproximadas, pero de todas formas desiguales y por lo tanto carolingias. En los versos de cabo roto, como pueden ver, se da la rima asonante, en las siete décimas, pero con igual frecuencia métrica en ambas: 1, 4, 5; 2, 3; 6, 7, 10; 8, 9.

Luego vienen las dos décimas dedicadas por el Donoso poeta entreverado, a Sancho Panza una, y a Rocinante la otra, sigue la misma estructura de mofa de la espinela. En cuanto a los contenidos, de unos se bufa y de otros hace gala de elogios; pues en el dedicado a Sancho, comenta y elogia a La Celestina (Tragicomedia de Calixto y Melibea), mientras que en el dedicado a Rocinante, las flores son para El Lazarillo. Y ya se puede caer en cuenta de los múltiples comentarios que se pueden colegir de las primeras siete décimas. Cervantes demuestra su destreza con sus décimas de elogio y crítica que juega con una especie de espinela a contrapique de la rima consonante de Espinel (claro, ésta con métrica de ocho sílabas).
Veamos:

B 
A Sancho Panza
(A Celestina)
1. Soy Sancho Panza escude- (ro)
2. Del manchego Don Quijo- (te)
3. Puse pie en polvoro-, (sa)
4. Por vivir a lo discre-; (to)
5. El tácito Villadie-, (go)
6. Toda su razón de esta- (do)
7. Cifró en una retira-, (da)
8. Según siente Celesti-, (na)
9. Libro, en mi opinión, divi-, (no)
10. Si encubriera más lo huma-. (no)
A Rocinante
A Lazarillo

1. Soy Rocinante el famo-, (so)
2. Bisnieto del gran Babie-; (ca)
3. Por pecados de flaque- (za)
4. Fui a poder de Don Quijo-; (te)
5. Parejas corrí a lo flo-; (jo)
6. Más por uña de caba- (llo)
7. No se me escapó ceba-; (da)
8. Que esto saqué a Lazari- (llo)
9. Cuando, para hurtar el vi-, (no)
10. Al cielo le di la pa-. (ga)
Tenemos que para la carolingia quedan así:

(La Celestina) 1, 4, 5. 6, 9, 10; 2; 3, 7, 8
Y (para la del Rocín): 1, 5, 6, 8, 9; 2, 3, 7, 10; 4.
Ahora, en el capítulo XXVI, aparecen tres décimas romance, producto de la traga de Don Quijote por Dulcinea. Para resaltar en estas décimas ver cómo Cervantes construye otra forma de distribución de la rima, con un condimento, un pie forzado que da la impresión de ser undécima y no décima. Por lo visto esta sería la décima quijotesca (pues si se mofa de las novelas de caballería ¿por qué no habría de hacerlo con las décimas?):

Juan Mares Poteas, Poeta y Escritor





martes, 17 de febrero de 2026

La Seguridad en Colombia

 

JOSELITO NO FUE EL ÚNICO QUE MURIÓ


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes



Aquí, en Colombia, parece difícil conservar la alegría sin que la empañe un hecho lamentable. Así lo demuestran los acontecimientos ocurridos en la ciudad de Barranquilla, donde, durante la celebración del Carnaval, fiesta popular considerada Patrimonio Nacional, se registraron más de diez homicidios.

Estos hechos me llevan a reflexionar sobre la carencia de seguridad y la desprotección del ciudadano, pues parece casi imposible llevar a cabo un magno evento, como lo son los carnavales, sin que la violencia irrumpa y lo ensombrezca.

Colombia debe guardar luto durante un tiempo prudente, en el que se promuevan congresos y estudios que giren en torno a la seguridad de los colombianos. Se hace necesario solicitar a los gobernantes argentinos los mecanismos y estrategias que ellos emplean para mantener una nación más segura. Argentina está considerada como una de las naciones más seguras de Latinoamérica.

Es urgente que Colombia sea sometida a un análisis riguroso y concienzudo en materia de seguridad.

Argentina, situada en América del Sur, enfrenta necesidades similares a las de Colombia. Sin embargo, aquí cualquier festividad termina derivando en hechos violentos. Un caso que causa estupor y asombro es la celebración del Día de las Madres, que paradójicamente deja como saldo numerosas muertes.

Colombia debería entrar en un periodo de duelo que se prolongue por algunos años, durante el cual las fiestas populares sean restringidas, si no prohibidas, mientras se restablece el orden y la convivencia.

Lo ocurrido en Barranquilla me ha dejado perplejo. Fueron muchos los fallecidos que, irónicamente, acompañaron «La muerte de Joselito».

Es hora de que el pueblo colombiano emprenda un profundo examen de conciencia antes de que terminemos por perder la cordura, esa condición que nos distingue de la irracionalidad y la barbarie.


viernes, 30 de enero de 2026

Sorbos Eternos

 LA AMISTAD: UN REFUGIO CONTRA EL OLVIDO

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


La amistad es el gran oasis en el sendero de las relaciones humanas. Puede extenderse también a los animales. Esta palabra, «amistad», proviene del latín amicitia, derivada de amicus, amigo.

Cuando logramos establecer una relación de hermandad, colmamos nuestro corazón con uno de los más grandes bienes que llegan a nosotros. Las aguas que bebemos de ese gran oasis son sorbos eternos que nos llenan de una alegría infinita.

La amistad, en algunos pueblos, está representada por un árbol frondoso, de hojas de un verde intenso por el exceso de clorofila, que nunca se marchitan. En sus ramas anidan aves con trinos de alegría que hacen olvidar las angustias. A él se acercan quienes buscan consuelo para mitigar la tristeza. En otros pueblos existe un santuario donde se rinde culto a la amistad. Hasta allí llegan quienes desean jurar eterna camaradería.

Hay un pueblo que posee una laguna de aguas cristalinas. La llaman la «Laguna de la Amistad». En ella se bañan los recién casados para hacer juramento de eterna concordia. A esa laguna llegan grandes romerías, donde se celebran ritos especiales y se hacen juramentos para mantener la paz con los pueblos vecinos. 
A esa laguna han llegado diversas comitivas provenientes del Vaticano, con el propósito de consagrarla y reconocerla como un sitio de devoción.

En el Día Mundial de la Amistad se celebran actos en su honor. Allí se reúnen, a solicitud de padrinos especiales, los seres que han tenido disgustos, con el fin de retomar el camino de una eterna paz y hermandad.

lunes, 26 de enero de 2026

En Honor de Aquellos Hombres Memorables

 

LANCERO DE GETSEMANÍ

* Por Juan V Gutiérrez Magallanes                                 


                                                               

       1                        

Soy lancero de Getsemaní,
mulato de mil etnias,
que no se puede confundir.
Llevo el mensaje de Romero
con arrojo y sin venias,
encarnando al ágil lancero.

En nombre de Pedro Romero,
revivamos la historia valerosa,
esa donde participó el lancero
con osadía y actitud honrosa.

De Elegguá tengo poderes
para abrir camino libertario;
de Vulcano, los quehaceres;
de los Piñeres, el ideario.

Soy lancero del callejón Angosto
y del Ancho tengo la valentía.
Ofrezco mi vida a duro costo
por la Independencia con osadía.

Lanceros de calle Lomba valerosa
y de Espíritu Santo con Media Luna,
que combatieron a la élite alevosa
con gran fuerza y decisión oportuna.

Lanceros del Pozo y Pedregal,
con valentía, honor y decoro,
exigieron comportamiento legal
sin desmedro ni ruin imploro.

Lanceros de Sierpe y Guerrero,
con gritos de Independencia,
acompañaron al Matancero
al acto de desobediencia.

Lanceros de Tripita y Media,
Maravilla, San Antonio y Arsenal:
¡no más opresión que nos asedia!
¡Exijamos ya Independencia total!

2

Lanceros de San Juan y Chancleta,
imitemos a los de Larga y Maravilla
en estrategia y singular treta,
a lo que igual haría José Padilla.

Soy lancero y me visto de africano
para recordar siempre ancestros relegados,
de aquellas etnias del hermano
que en la Independencia fueron olvidados.

Lanceros de significación historial
para la Independencia de Cartagena,
que debe estar en todo acto ferial,
sea de sol o noches de luna llena.

Lanceros que quedan instituidos
para las generaciones venideras,
en homenaje a honores restituidos
de getsemanicenses de viejas eras.

En recuerdo del Mayor Lancero,
bien lo hace Alejo, caballero,
con canto y troque de trombón,
al igual de su amigo Escandón.

Ellos son buenos getsemanicenses,
como los lanceros de la Magdalena,
que en chandés y cumbias platenses
escuchan a Remberto donde la Nena.

Lanceros, en cabildos se recuerdan,
con la reina Nilda a la cabeza,
en gestuales danzas que concuerdan
los antepasados de negra realeza.

Pedro Romero, Mayor Lancero,
a golpe de palmoteo y tambor,
hoy te brindamos un pebetero
para alumbrarte con esplendor.

3

Lanceros de Plaza de la Trinidad,
que hoy en Pedro se simbolizan,
son tocados por la cotidianidad
y con frituras los aromatizan.

Lanceros de Las Palmas,
con voces de fuerte razón,
invitan a todas las almas
al grito de la rebelión.

Los de Las Tortuga y Matuna
siguen a Pedro el Matancero;
con valor y sin duda alguna,
blanden el cortante acero.

Lanceros de Getsemaní
que se gestaron ayer,
para luchar en bien de ti,
lo cual debes reconocer.

No olvidaremos a Pedro Romero,
valiente lancero de lucha sincera;
cinceló igualdad a golpe de acero,
con fortaleza y lucha verdadera.

También Ignacio Muñoz Jaraba,
lancero de esmerado pundonor,
a Pedro Romero acompañaba
en la Independencia con valor.

Ya el doce, con satisfacción,
el Santo Oficio, en su delirio,
que actuaba en la Inquisición,
fue suprimido en su martirio.

Se acabaron los desacuerdos
con Mompós, la Valerosa;
en aras de buenos recuerdos,
combatieron la Imperiosa.

4

¡Oh, lanceros cantados por Zapata
y Artel en calles del viejo Arrabal,
donde la Independencia desata
el nudo que ataba al negro bozal!

Getsemaní, tierra de lanceros,
calles gloriosas y bullangueras,
vividas por artesanos y peloteros,
donde oír música bien quisiera.

Con los compases musicales de Betsabé
y la voz cantarina de Lucho Pérez Cedrón,
se tira un pase, ya de cumbia o mapalé,
en la Plaza del Pozo, en honor a Escandón.

*Juan V Gutiérrez Magallanes, Lancero 2009 de las Fiestas de Independencia del 11 de Noviembre 1811

domingo, 25 de enero de 2026

De Las Grandes Romerias

LA CANDELARIA:DEVOCIÓN, MEMORIA Y TRADICIÓN


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes



La cultura de los pueblos se forma a partir del aporte del individuo a las costumbres y tradiciones, así como a las formas de vida de las distintas etnias. La nuestra recoge el legado de los grupos humanos que llegaron a la ciudad y se integraron a las manifestaciones de la población originaria.

A la comunidad aborigen existente se sumó la cultura del conquistador español y, posteriormente, la de los pueblos provenientes de África. Un ejemplo de ello lo constituye la manera en que, en el Cerro de la Popa, se rendía adoración al dios Buziraco. Tras la destrucción de esta deidad y su arrojo por el sitio que dio nombre al «Salto del Cabrón», se estableció, mediante la cultura española, un santuario para rendir culto a la Virgen de las Candelas, la Santísima Virgen de la Candelaria, bajo la orientación de misioneros de la religión católica.

La susodicha Virgen se convirtió en la Patrona del pueblo cartagenero. En torno a ella se organizaron novenas que se iniciaban el 24 de enero y culminaban el 2 de febrero.

Grandes romerías acudían al Cerro de la Popa para rendir culto a la Virgen de la Candelaria. Los fieles llevaban figuras elaboradas por artesanos del oro, los plateros, conocidas como milagros. Sus formas dependían de la solicitud del devoto, de acuerdo con la sanidad implorada. Por ejemplo, si padecía un órgano enfermo, el milagro adoptaba la forma de dicho órgano. Recuerdo que mi madre llevaba uno en forma de pierna, por las afecciones sufridas en ellas.

Las romerías eran multitudinarias. Los cartageneros se preparaban desde los últimos días de enero. Se subía a pie por los caminos, algunos de fácil acceso y otros más difíciles, conocidos como los tramposos. Se cortaba una rama o «varita de chupa chupa» para flagelar el cuerpo como acto de penitencia. A lo largo de la ladera había ventas de caña dulce y, aquí y allá, pequeños altares improvisados.

Con nuestras madres salíamos al inicio de la noche, ya fuera el primero o el dos de febrero. Nos preparábamos para asistir a la procesión de la Virgen de la Candelaria. Paralelo a ello, existía una ferviente devoción por parte de los pescadores de la bahía. La cumbia era el ritmo que siempre se bailaba en homenaje a la Candelaria. Grandes bailes se organizaban en muchas casas del Pie de la Popa.

miércoles, 21 de enero de 2026

Narrativa La Calvaria


LA PASAJERA DEL TIEMPO

 

Por Gilberto García Mercado

 

A las dos de la tarde todo el pueblo duerme la siesta. Lengüetas de calor brotan del pavimento. Por el bulevar, la figura grotesca de Ángela se pasea de un lado a otro. En el semáforo de la esquina, limpia los parabrisas de los vehículos que esperan mientras la luz parpadea en rojo.
Desde hace algunos años, su sombra se tornó familiar para quienes se arriesgan a caminar por la zona. Algunos dicen que la mujer sufrió una desgracia en la vereda de donde es oriunda y no tuvo de otra: fue una más de los sin techo que, para no morirse de hambre, se dedicó a limpiar los parabrisas de los vehículos que se movilizan por el bulevar. Otros dicen que la ola de violencia que se enseñorea en los territorios acabó con su familia y que ella fue la única que escapó con vida.
Por los tiempos en que se estableció en la zona de maleza, a cinco calles del bulevar, su silueta ágil y grácil contribuyó a ser un bálsamo para los ojos, en un lugar donde destellos de luz clamaban por una esperanza. Yo por entonces frisaba los diez años y pude detenerme, con cierta sutileza y curiosidad, en su fisonomía de mujer.
Era una criatura sorprendentemente bella. Siempre iba ataviada con una blusa amarilla y una falda oscura que le daban una identidad propia. 
A los diez años apenas comienzan a explorarse los sentimientos y no pude entender qué pasaba con aquella desterrada que parecía ser un milagro del universo, menos aún con la que habitaba la casucha hecha de cartones y retazos de madera, más allá del bulevar. 
—Es hija de don Rigoberto Ramos —le escuché decir a un lugareño que ignoraba su procedencia—. Vive entre seda y glamour. 
En las muchas veces en que di con ella, me apartaba a un lado de la acera, solo para que aquella alma de otras latitudes, escoltada por su séquito de sombras invisibles, avanzara confiada y sin ningún tipo de contrariedad por la avenida. 
Ahora la mujer retoza despreocupada e indiferente por la acera. Sus cabellos son de plata, pero guardan la lozanía de cuando era joven y bella. Algunas arrugas surcan su cara, reflejando una decrepitud que amenaza con sepultarla. Ella, de roble y guayacán, prosigue con el pulso firme, frotando los parabrisas de los vehículos detenidos por lo rojo del semáforo. 
—Eres un terco y obstinado —me dijo un día en que la indagué para escribir unas notas sobre ella—. ¿Qué te puede interesar de mí? Soy la loca del pueblo. 
Al final no accedió. Fueron muchas las conversaciones que sostuve con ella. En mi juvenil y obstinado trasegar de la ciudad hasta el pueblo y, viceversa, luego de las vacaciones de fin de año, a mí me complacía, apenas llegaba a mi terruño, conocer de primera mano la veracidad de los hechos que ocurrían en la vereda, como si experimentara el paso a paso de lo acontecido por aquellas calles, los detalles y las escenas, solo si me los contaba con la exquisita modulación de su voz la bella y singular Ángela. 
Entonces aún estaba en sus cabales, pese al frío soterrado de su espíritu. Sonreía con dificultad, pues en vez de felicidad, en su rostro afloraban algunas lágrimas furtivas, fruto del sufrimiento de toda una vida. La nieve de la nostalgia no tuvo contemplación alguna con su integridad. Sus ropajes, por los cuales algunos lugareños en otro tiempo hubieran dado la vida, fueron pulverizados por el tiempo, olvidándose incluso en los recuerdos más anclados y reticentes. 
Por diciembre yo volví a la población. El autobús trepidaba como si, en vez del asfalto, devorara el aire. El paisaje, en otro tiempo henchido de verdosidad, reflejaba sombras irregulares y grotescas. El paraje y la atmósfera estaban untados de una niebla gris. Sin ser muy perspicaz, se podía colegir que había luto en la región. El viento, la vegetación y todo alrededor lloraban por alguien. Un ser clandestino en alguna parte había dejado de existir…
Eran las tres de la tarde cuando el autobús me dejó en la estación. La sala en donde otras veces me esperaba alguien de la familia se hallaba vacía. Como la atmósfera parecía poder tropezarse con el cuerpo, esta condición de población aislada y a la deriva me hizo corroborar que algo extemporáneo estaba ocurriendo en el pueblo. La tarde pesaba sobre los hombros, la respiración se dificultaba. Ya imaginaba lo peor: que era el único habitante sobre la faz de la tierra, cuando, de repente, por una esquina de la estación asomó el rostro menudo y trigueño, rebosante de juventud, de mi hermano menor, Nicolás. 
—Casi que no llego —me dijo con la voz quebrada por el dolor—. Todos, ensimismados y sollozando, marchan en gran romería hacia el cementerio. La gente llora y no sabe qué hacer. Algunos se jalan de los cabellos, otros se hieren y se pellizcan porque creen que es un sueño y quieren despertar de él. El comandante de la policía ha tomado medidas, pues algunos han amenazado con arrojarse a los acantilados. El pueblo está demente… 
Ángela murió de vieja. Fue el amor no correspondido de la gente del pueblo. Ante su negativa de corresponderle a un príncipe azul, los enamorados, para no morir de dolor, terminaron por aceptar las migajas de su amor: observarla con devoción y cariño, a cinco cuadras del bulevar, donde habitaba en su palacio hecho de cartón y retazos de madera. 
Fue la pasajera del tiempo que nunca supimos de dónde vino. Alguien propuso erigir una efigie de Ángela, con unas lágrimas furtivas deslizándose por sus mejillas.

martes, 20 de enero de 2026

Balada de la Memoria

RECORDAR ES VIVIR

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


Todos los días recuerdo que soy egresado del Liceo de Bolívar. Cumplimos sesenta y cuatro años de haber recibido el diploma de bachiller. En aquel amplio edificio del Cuartel del Fijo escuchábamos la campana, trinizada por la delgada mano del «Pimie».

Así se iniciaba una clase que podía ser dictada por la rigidez de un químico o por la voz cervantina del querido «Viejo» Orozco, con quien nos gozábamos escuchando las anécdotas de su vida juvenil. Aunque fue estudiante de Derecho, profesión que nunca ejerció, como él mismo lo decía: «He nacido para la guerra y para batirme como buen valiente». En el Liceo de Bolívar se vivía una existencia colmada de anécdotas, muchas de ellas narradas por el profesor Lisandro Romero Aguirre, quien hacía alarde de su porte de gran galán, encarnando al hombre de «la ciencia y la pinta».

En mil novecientos sesenta y dos egresamos del Liceo dos estudiantes que vivíamos en Chambacú, ambos en la calle de la Esperanza y vecinos de la abuela de Manuel Zapata Olivella, Ángela Vásquez.

Siento gran satisfacción al recordar que estudié en el Liceo de Bolívar solo por haberme topado en sus aulas con el «compañero» Pinedón.

Estudiar en el Liceo de Bolívar fue la gran oportunidad intelectual de mi vida. Allí me encontré con compañeros que siempre recuerdo. 
Cuando egresé del Liceo pensé en imitar a uno de mis maestros, egresado de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en Tunja.

Uno anhela una cosa, pero el destino designa otra. Pensaba presentarme en la Universidad de Antioquia; éramos diez compañeros los que íbamos para Medellín, pero resultó que fui el único que, en el último momento, cambió de planes y partió hacia Tunja. En esa noble ciudad me hice licenciado para, posteriormente, poder ingresar como docente al Liceo de Bolívar. En esa institución me convertí en maestro, y hoy me siento satisfecho y feliz porque allí pude enseñar a muchos jóvenes.
Gracias a Dios.

miércoles, 14 de enero de 2026

El Mundo Al Día

HOLA, ¿CÓMO VA LA VIDA?

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes

Hoy el mundo se muestra colmado de guerras, especialmente en el Medio Oriente, iniciando con los combates entre israelíes y el pueblo palestino. Desde los inicios del mundo cristiano, estas guerras llevan el sello fratricida engendrado por Caín. No hay un día de descanso para pensar en la buena convivencia. Rusia ataca con extrema violencia al pueblo de Ucrania. Se masacran niños y ancianos sin importar la vida. Da la impresión de que el mundo se ha olvidado de Dios.
Pero no son solo ellos. El instinto fratricida parece estar incrustado en los genes. Los gobernantes declaran la guerra sin pensar en la condición humana.

Propongo que se declare una Semana Mundial de Carnaval, con similitud al que se realiza en Barranquilla, donde predomine el goce fraterno, donde reine la risa y solo se escuchen saludos de amistad.

Se puede prolongar a dos semanas con el Carnaval de Brasil. Parece que países como Rusia, Irán, Israel, Palestina, Ucrania y el centro de África no realizan festividades donde el pueblo participe con regocijo y hermandad.

Estoy esperanzado en los experimentos realizados por la comunidad científica de Japón para la elaboración de una vacuna antiguerra. Trump ha permitido someterse a la prueba de la vacuna. Las pruebas hechas en animales han dado buenos resultados, pues se han tornado seres tranquilos y pacíficos. Incluso se ha llegado a observar cómo comparten el alimento.

Esperamos que los humanos por fin transformen el odio en un acto de fraternidad.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Casi En El Olvido

      ME PREOCUPA EL LICEO DE BOLIVAR           

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes
                                                           
Ese nuestro Colegio, el Liceo de Bolívar de Cartagena, del que egresamos con tanto amor y profunda autoestima, hoy parece encontrarse casi en el olvido. He quedado asombrado al leer la nota de El Universal: «Colegios Oficiales Destacados. Instituciones educativas oficiales con mejor puntaje en las Pruebas Saber 11 de 2025». La lista comienza con el Soledad Acosta de Samper, con 308 puntos, y continúa con varias instituciones educativas sin que aparezca el Liceo de Bolívar.

¿Qué está pasando en el Liceo de Bolívar? ¿Por qué esta situación, cuando en otros tiempos el colegio competía con los mejores de la ciudad? De sus aulas han salido excelentes estudiantes, como los hermanos Mendoza Beltrán y los hermanos Villadiego, entre ellos Ricardo Villadiego; también Jaime Olivares y muchos otros egresados de la época en que la institución funcionaba en la Avenida Pedro de Heredia, incluida su Promoción de 1973, donde se destacaron los hermanos Sabogal Barrios y demás compañeros.

El Liceo de Bolívar siempre fue una institución educativa de la que egresaban profesionales que luego serían decanos de la Universidad de Cartagena, como Gustavo Velasco, Miguel Maturana (f), Marcos Blanquicett, Ruderico Trujillo, Carlos Villalba (f), y Lácydes Cortés, egresado de la Sorbona, así como Martínez Chavans.

El rector y la directiva en general deberían solicitar la participación de licenciados egresados que han sido rectores de otras instituciones, como Luis Ramírez Castellón, Miguel Salgado y otros, para escuchar recomendaciones que, por su experiencia, puedan ayudar a mejorar la situación que hoy enfrenta el otrora Gran Liceo de Bolívar.

Me causa mucha tristeza ver el sendero del olvido por el que transita esta gran institución.

martes, 11 de noviembre de 2025

El Colegio Soledad Acosta de Samper

  ABRIENDO SENDEROS A LOS NUEVOS PROFESIONALES DE CARTAGENA

 

Por Juan Vicente Gutiérrez M

 


Ayer conocido como «Femenina», hoy es una institución educativa mixta ubicada en la entrada de Blas de Lezo y San Pedro.
 
Su historia comenzó en el Centro Amurallado; luego pasó a Bocagrande, regresó a la calle de la Media Luna y, finalmente, se estableció en su sede propia, en la entrada de Blas de Lezo.

Esta institución tuvo como rectora a doña Evita Herrera y como vicerrectora a Mercedes Perea de Hoyos, acompañadas por la coordinadora Anachen.

El Soledad Acosta de Samper siempre se ha distinguido por su formación académica orientada al alto rendimiento. Sus docentes se han caracterizado por la exigencia y el compromiso, y los estudiantes saben bien a qué van. Hoy, el Soledad Acosta de Samper se ubica entre los colegios cuya promoción abandera la lista de estudiantes que comienzan a construir su futuro en las universidades de Cartagena y del país.

En su sede actual, los alumnos se forman con el propósito claro de alcanzar la excelencia. Inician su camino con un proyecto de vida que los impulsa a conquistar grandes metas. Comprenden que cursar un bachillerato académico es el primer paso para convertirse en profesionales universitarios.

¡Adelante! El mañana los espera para construir una sociedad mejor.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Deterioro Inminente

PROTECCIÓN COSTERA DE 
CARTAGENA DEL CARIBE

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes 

El ingeniero civil de la Universidad de Cartagena, Alfredo Pineda Corena, expresidente de la Sociedad de Ingenieros de la ciudad, es uno de los profesionales que más se preocupa por la urbe. Este experto, además de sus estudios, aprendió el "idioma del mar Caribe" desde muy joven. Siempre ha estado atento a las manifestaciones que ocurren en la Costa, en especial la conformada por las playas que se extienden desde Castillo Grande hasta los límites con La Boquilla.

Este veedor siempre está observando con lupa los cambios y las manifestaciones que ocurren en el mar. Yo me pregunto: ¿Por qué las autoridades no toman en cuenta los comentarios que hace sobre las construcciones que pretenden realizarse en dichas playas? El ingeniero Alfredo posee un estudio detallado sobre los trabajos que se planean ejecutar en el lugar.

Su vigilancia es permanente en lo que se refiere al comportamiento del mar sobre la avenida Santander. Con fotografías, muestra cómo se han destruido los viejos espolones y cómo se han perdido las playas que utilizaban los bañistas.

Es tiempo de llamar a este vigilante del comportamiento del mar. No podemos esperar para más tarde, sobre todo cuando Cartagena está dentro de las ciudades amenazadas por posibles tsunamis. Así es, aunque lo veamos lejano.

El ingeniero Alfredo Pineda es la persona indicada para ser consultada y tomada en cuenta, dada la amplitud de sus conocimientos sobre el comportamiento del mar. Además, es uno de los profesionales que más se preocupa por las condiciones del alcantarillado en la urbe.

martes, 21 de octubre de 2025

Hay Que Subsanarlos

Errores en Nuestra Historia

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes

Con la llegada de Colón se inicia un error garrafal en nuestra historia, uno que ha persistido a través de los siglos. Colón arriba creyendo haber tocado tierras de la India, ignorando que estos parajes correspondían al continente de Abya Yala, nombre que en lengua kuna significa “Tierra de Sangre Vital” o “Tierra en Plena Madurez”. Por eso, no somos indios: somos aborígenes, nativos abyayalanes.

Aquí, en estas tierras, además de los kuna, estaban los wayúu, conocidos por su cultura en la región de La Guajira; los emberá, ocupando gran parte del Pacífico; los nasa, también llamados paeces; los arhuacos, concentrados en la Sierra Nevada de Santa Marta; los muiscas o chibchas, en la región de Cundinamarca; y los taironas, localizados en la Sierra Nevada. Todos estos grupos étnicos hacen parte de la región de Abya Yala. Por ningún lado se encuentra la India.

No obstante, este error cometido por Colón es posible subsanarlo. Ya es hora de dejar de utilizar el epíteto “indio”, pues nada tiene que ver Cartagena con la India. Se debe hablar de Cartagena del Caribe, porque la aborigen Catalina nunca fue india: era caribe.

Hay que emplear el nombre Abya Yala y olvidarse de Américo Vespucio. La historia que enseñamos a nuestros estudiantes debe ser una historia de realidades, con fundamento científico, que sirva para forjar una nación libre, sin ataduras ni cuentos míticos que nos condenen a vivir en la falsedad.

No hay fundamento alguno para seguir usando el epíteto indio.

sábado, 4 de octubre de 2025

De Historias y Efemérides

 12 DE OCTUBRE: UN ERRROR GRANDE 
EN EL MUNDO DE OCCIDENTE

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


El almirante Cristóbal Colón, después de navegar con sus tres naos —La Pinta, La Niña y la Santa María— durante largos días, con una tripulación heterogénea, llegó a las costas de las tierras de Abya Yala.

Este artículo trata sobre el nombre Abya Yala. Para el continente, Abya Yala (del idioma Guna Abiayala, que significa “tierra en plena madurez”) es el nombre que actualmente utilizan algunos movimientos sociales y pensadores originarios —o indígenas— americanos, así como intelectuales, para referirse a América: todo el continente.

El nombre proviene del idioma Guna, hablado por los Guna —o Gunadule—, pueblo originario de Colombia y Panamá. Fue propuesto por el líder del pueblo Aimara boliviano Takir Mamani, y aceptado en 1977 por el Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas durante la II Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas, celebrada en Kiruna, Suecia.

Hoy en día, muchas organizaciones, comunidades e instituciones indígenas de todo el continente prefieren referirse a América como Abya Yala, en lugar del término América. El uso de este nombre se asume como una posición histórica y política por quienes lo adoptan, explicando que el nombre “América” o la expresión “Nuevo Mundo” son propias de los colonizadores europeos, y no de los pueblos originarios del continente.

Colón ignoraba el verdadero nombre de estas tierras. Creyó haber llegado a las Indias, y por eso los aborígenes fueron llamados “Indios”, lo cual fue un error inmenso.

Colón no sabía que estas tierras se llamaban Abya Yala. Desde entonces, se ha vivido bajo ese error monumental que comenzó con él.

No somos indios. Somos aborígenes de diversas etnias. Antes de la llegada de Colón, América albergaba una gran diversidad de pueblos originarios, como los Mayas, Aztecas e Incas en el norte y centro del continente.

En el Caribe, los Taínos y los Caribes eran los grupos principales.

En la región andina, además de los Incas, existían culturas como los Muiscas y los Taironas, en lo que hoy es Colombia.

En Mesoamérica, el territorio estaba habitado por pueblos como los Olmecas, Zapotecas, Tarascos y Mixtecas. Y muchas otras culturas, especialmente en el norte de Abya Yala.

Nuestro gentilicio es Abya Yalanés.

No somos indios. Aceptamos el epíteto de aborígenes.

Seguidores

HAY QUE LEER....LA MEJOR PÁGINA...HAY QUE LEER...

Hojas Extraviadas

El Anciano Detrás Del Cristal Por Gilberto García Mercado   Habíamos pasado por allí y, no nos habíamos dado cuenta. Era un camino con árbol...