CERVANTES Y LA DÉCIMA
Por Juan Mares Poteas

-C
-Arboles yerbas y plantas
Que en aqueste estilo estáis
Tan altos, verdes y tantas,
Si de mi mal no os holgáis
Escuchad mis quejas santas
-Mi dolor no os alborote
Aunque más terrible sea
Pues, por pagaros escote
Aquí lloró Don Quijote
Ausencias de Dulcinea
Del Toboso.
-Es aquí el lugar a donde
el amador más leal
de su señora se esconde
y ha venido a tanto mal
Sin haber cómo y por dónde.
- Tráele Amor al estricote,
que es de muy mala ralea;
y así, hasta henchir un pipote
aquí lloró Don Quijote
ausencias de Dulcinea
Del Toboso.
-Buscando las aventuras
Por entre las duras peñas,Maldiciendo entrañas durasQue entre riscos y entre breñasHalla las tristes desventuras.-Hirióle Amor con su azote,No con su blanda correa;Y en tocándole el cogote,Aquí lloró Don QuijoteAusencias de dulcineaDel Toboso.Téngase en cuenta que la rima de estas queda de la siguiente manera:1, 3, 5; 2, 4; 6, 8, 9; 7, 10.
A no dudar, Cervantes, por medio de su narrador celebra la ocurrencia, poniendo estos textos sobre la corteza de los árboles patentizando el romance de Don Quijote y que me viene a cuento los mensajes semióticos de nuestros campesinos grabando mensajes de amor directos e indirectos, con corazones atravesados por las flechas de Cupido, unos, y dibujando penes y vaginas sintetizadas en triángulos y líneas, otros, cuando no son los mensajes directos en pencas de maguey, en las varetas de las puertas de golpe, en donde quedan mensajes de toda índole y que en las ciudades llaman grafitis y una lista grande de similares, homenajeados aquí en esa página por el Gran Cálamo. Veamos lo que sigue después de estos versos pioneros de la décima: “No causó poca risa en los que hallaron los versos referidos la añadidura -del Toboso- al nombre de Dulcinea, porque imaginaron que debió de imaginar Don Quijote que, si en nombrando a Dulcinea no decía también -del Toboso- , no se podría entender la copla;…”
En el capítulo veintisiete están tres décimas cortesanas; con métrica variada en los primeros seis versos, versos pareados de nueve y tres sílabas para terminar con cuatro versos de nueve sílabas.La rima queda así:1, 2; 3, 4; 5, 6, 7, 10; 8, 9.Versos de esta décima que aparecen en boca de Cardenio por la espinuda rosa de Lucinda.Veamos:-D-I¿Quién menoscaba mis bienes?Y ¿quién aumenta mis duelos?De ese modo, en mi dolencia¿Quién me causa este dolor?Y ¿Quién mi gloria repugna?Y ¿quién consiente en mi duelo?¿Quién mejorará mi suerte?Y sus males, ¿quién los cura?De ese modo, no es corduraDesdenesLos celosY ¿quién prueba mi paciencia?AusenciaNingún remedio se alcanzaPues me matan la esperanzaDesdenes, celos y ausencias.IIAmorFortunaEl CieloDe ese modo, yo receloMorir de este mal extraño,Pues se aúnan en mi daño,Amor, Fortuna y el Cielo.IIILa Muerte.Y el bien Amor, ¿quién le alcanza?Mudanza.Locura.Querer curar la pasiónCuando los remedios sonMuerte, mudanza y locura.Nótese también, cómo los versos dos, cuatro y seis (2, 4, 6) terminan como ardid para rematar el décimo verso de cada décima. En cuanto a la métrica, predominan los octosílabos y de tres los versos del artificio. Estas décimas fueron una de las geniales invenciones de Cervantes y que se dio en llamar ovillejos, pues nuestro guerrero lepantino no solo creo la novela de múltiples figuraciones renovando la visión narrativa de forma integradora con todo el arsenal de las palabras y filología de las mismas: hizo malabares jugueteando con esos artificios llamados décimas.
En el capítulo treinta y tres (XXXIII), de la primera parte, donde está la internovela del curioso impertinente, es citado un poeta anónimo (donde se puede inferir el autor: Cervantes), por boca de Lotario, reconviniendo, a su amigo Anselmo, para instarlo a ser prudente, con una décima de ocho sílabas por verso, quedando estructurada así: 1, 4; 2, 3, 5; 6, 7, 10; 8, 9. Cervantes sigue haciendo malabares con la métrica y con la rima de la décima. La otra curiosidad es la presencia de siete sinalefas donde unas aprovecha y otras no, en concordancia con la licencia para el conteo de las ocho sílabas del verso clásico castellano.Veamos:
-E-
Busco en la muerte la vida,Salud en la enfermedad,En la prisión libertad,En lo cerrado salidaY en el traidor lealtad.Pero mi suerte, de quiénJamás espera algún bien,Con el cielo ha estatuido,qué, pues lo imposible pido,Lo posible aún no me dé.
En cuanto a su temática, este poema, se puede equiparar con el “Soberbia” de nuestro Porfirio Barba Jacob.En el capítulo dieciocho (XVIII), de la segunda parte del Quijote, aparece la décima que desglosa glosas* (a la manera de pies forzado), por boca de don Lorenzo, con métrica de ocho sílabas y estructura de la rima así: 1, 3, 5; 2, 4; 6, 7, 10; 8, 9.-F- ¡Si mi “fue” tornase a “es”,Sin esperar más “será”,O viniese el tiempo yaDe lo que será después…!GLOSAS
Al fin como todo pasa,
Se pasó el bien que me dio
Fortuna en tiempo no escasa,
Y nunca me lo volvió,
Ni abundante, ni por tasa.
Siglos ha ya que me ves,
Fortuna, puesto a tus pies;
Vuélveme a ser venturoso;
Que será mi ser dichoso
“si mi fue tornase a es”
No quiero otro gusto o gloria,
Otra palma o vencimiento,
Otro triunfo, otra victoria,
Si no volver al momento,
Que es pesar en mi memoria.
Si tú me vuelves allá,
Fortuna, templado esta
Todo el rigor de mi fuego,
Y más si este bien es luego,
“sin esperar más será”
Cosas imposibles pido,
Pues volver el tiempo a ser
Después que una vez ha sido,
No hay en la tierra poder
Que tanto se haya extendido.
Corre el tiempo, vuela y va
Ligero, y no volver
Y erraría el que pidiese,
O que el tiempo ya se fuese,
O “viniese el tiempo ya”.
Vivir en perpleja vida,
Ya esperando, ya temiendo,
Es muerte muy conocida,
Y es mucho mejor muriendo
Buscar al dolor salida.
A mí me fuera interés
Acabar; mas no lo es,
Pues, con discurso mejor,
Me da la vida el temor
“de lo que será después”.Esta particularidad ingeniosa de Cervantes se repite en el capítulo veinte (XX), en vísperas de festejarse las dramáticas bodas de Camacho y Quiteria, con una danza zamorana donde participan ocho ninfas y Cupido (además de músicos y otros personajes) en una serie de mudanzas y donde aparecen cuatro, recordadas por Don Quijote el memorioso, rimadas así:
1, 3, 5; 2, 4; 6, 7, 10; 8, 9.
Veamos, la primera puesta en boca de Cupido así:
-G-
Yo soy el dios poderoso
En el aire y en la tierra
Y en el ancho mar undoso,
Y en cuanto el abismo encierra
En su báratro espantoso.
Nunca conocí qué es miedo,
Todo cuanto quiero puedo
Aunque quiera lo imposible,
Y en todo lo que es posible
Mando, quito, pongo y vedo.
La segunda, en boca de Interés:
Soy quien puede más que Amor,
Y es Amor el que me guía;
Soy de la estirpe mejor
Que el Cielo y la Tierra crían,
Más conocida y mayor.
Soy el Interés, en quien
Pocos suelen obrar bien,
Y obrar sin mí es gran milagro;
Y cual soy te me consagro,
Por siempre jamás, amén.
A la tercera pone en boca de Poesía así:
En dulcísimos conceptos,
La dulcísima Poesía,
Altos graves y discretos,
Señora el alma te envía
Envuelta en mil sonetos.
Si acaso no te importuna
Mi porfía tu fortuna
De otras muchas envidiada,
Será por mí levantada
Sobre el cerco de la luna.
Y la cuarta se la adjudica a Liberalidad:
Llaman liberalidad
Al dar que el extremo huye
De la prodigalidad,
Y contrario, que arguye
Tibia y floja voluntad.
Mas yo, por te engrandecer,
De hoy más pródiga he de ser;
que, aunque es vicio, es vicio honrado
y de pecho enamorado,
que en el dar se echa de ver.
Y así termina, en un santiamén, con esta tanda de décimas pues lo que sigue luego es: música, teatro, gracia y bufonada.En el mismo orden del 1, 3, 5; 2, 4; 6, 7, 10; 8, 9. Se da la décima que pone Cervantes en boca de Sansón Carrasco. Décima epitafio que aparece en la última página, del último capítulo, de la segunda parte.Y es la despedida petrificada en la piedra para la memoria de un Hidalgo soñador y enmendador de entuertos, saneados con el famoso “Bálsamo de Fierabrás”. Y que reza:
-H-
Yace aquí el Hidalgo fuerte
Que a tanto extremo llegó
De valiente, que se advierte
Que la muerte no triunfó
De su vida con su muerte.
Tuvo a todo el mundo en poco;
Fue el espantajo y el coco
Del mundo, en tal coyuntura,
Que acreditó su ventura
Morir cuerdo y vivir loco.
De lo anterior podemos deducir que esta es la rima que Cervantes acoge para sus afectos: suman en total nueve (frente a las nueve con estilo de espinela). En las primeras cuatro cervantinas prima el reclamo; en las siguientes cuatro prima el elogio; y en la última, el homenaje póstumo (repasar los literales -F-, -G-, -H-.)
LA RESPUESTA
¿Qué hay detrás de todo esto? Cervantes lo que hace es demostrar su facilidad y dominio para explorar otras formas de rima en la décima, quitarle bombo a las famosas décimas espinelas, puesto que empieza ridiculizándolas y termina con una modalidad nueva, luego de rastrear los orígenes a la vez que pone de manifiesto formas del Medioevo el Pre- Renacimiento y del Renacimiento.
Así se tiene de la respuesta al título de este texto: conocimiento, destreza y singularidad en el manejo de la décima por parte de Cervantes.
Miguel Antonio Caicedo Mena, en un breve texto sobre La Décima y la Espinela construye un cuadro comparativo sobre las formas de rimar los versos de las décimas en distintas épocas, por cuatro destacados representantes, y un quinto que agrego así:
(Medioevo) (Renacimiento) (Siglo de oro) (Siglo de oro) (Siglo de Oro Español)
Santillana Castillejo Fray Luís de León Espinel Miguel de Cervantes
1, 4, 5(8) 1, 4 1, 4 1, 4, 5 1, 3, 5
2, 3 2, 3, 5 2, 3, 5 2, 3 2, 4
6, 7 6, 8, 10 6, 8. 9 6, 7, 10 6, 7, 10
9, 10 7, 9 7, 10 8, 9 8, 9
Y el quinto en discordia, Cervantes, perteneciendo al mismo Siglo de Oro Español, contemporáneo de Espinel teje otras cuatro formas de rimar la décima. Le quita misterio y trascendencia a esa particularidad de rimar versos, no le agrega más cuerdas a la guitarra pero construye un enorme monumento polifónico, que aún hoy, a más de quinientos años después, hace reír pensando a quienes dejen deslizar sus miradas por las páginas de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Manch
Algunas Aclaraciones
Según el Diccionario de Retórica de Ángelo Marchese y Forradellas: “…se llama Glosa a una composición poética que, partiendo de un texto anterior del mismo poeta o ajeno, se le denomina mote*, desarrolla un número de estrofas de tal forma que cada una de ellas acaba (finaliza) con uno o más versos del mote, bien los últimos de éste, bien en cada estrofa algunos de aquél para reproducirlos todos.”.
El Diccionario de la lengua española (RAE) recoge el término en su cuarta acepción como: “Composición poética a cuyo final, o al de cada una de sus estrofas, se hacen entrar rimando y formando sentido uno o más versos anticipadamente propuestos”.
*Mote, en este contexto, según el Pequeño Larousse, es una sentencia breve y enigmática y a su vez empresa de los antiguos caballeros. El RAE, igual recoge estas dos acepciones y amplía: “Frase o tema inicial de un pasatiempo literario, generalmente dialogado y cortesano, que era frecuente entre damas y galanes de los siglos XVI y XVII y consistía en glosar y ampliar dicha frase, también llamada cabeza de mote, con donaires y requiebros a los que servía como de pie forzado.” Y agrega: “Este pasatiempo y sus glosas”.
Y como epítome, pongo aquí un homenaje a esa larga tradición, escuchada cantar en el Alto Sinú, en una noche de velorio, entre campesinos y en boca de Vicente Borjas, de la cual no sé si era repentismo de él o se la sabía de memoria, pero su eco quedó en la mía y doy constancia de ella, con su particularidad, puesto que era una especie de pies forzado donde con el mismo verso que se iniciaba se debía terminar: 1, 4, 9, 10; 2, 3; 5; 6; 7, 8.
Yo soy la llave del mundo
de la temible oscurana
de la tierra soberana
soy poeta y no segundo
la calentura la sudo
la brisa la pongo calma
y soy como el rayo veloz
y de la tierra soy el dios
y en el cantar yo me fundo
yo soy la llave del mundo
Yo soy la llave del mundo
De la temible oscurana
La calentura la sudo
la brisa la pongo calma
soy el agua cristalina
la luz de los navegantes
yo soy un sol que ilumina
rica mina entre la luna menguante
y de la veta en lo profundo.
Yo soy la llave del mundo
Yo soy la llave del mundo
Soy poeta no soy segundo
Soy como un rayo veloz
De la tierra soy el Dios
De lo efímero y lo eterno
Y en el cantar no me fundo
Con este canto feroz
Soy el uno nunca el dos
Lo sentencio muy rotundo
Yo soy la llave del mundo
Remataba con esta décima donde agregaba dos versos.
Yo soy la llave del mundo
Y del mundo soy la exigencia
Y en las letras lo más bueno
Yo soy la estrella de Venus
Soy un doctor en mi ciencia
Fui creado en la obediencia
Y en el mundo lo que engaña
De lo firme soy montaña
De lo claro soy el día
Soy el dulce de alegría
De la temible oscurana.
Yo soy la llave del mundo.
BIBLIOGRAFÍACervantes Saavedra, Miguel de. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Alba Libros, S.L. Madrid. Edición 1996.Marchese, Angelo – Forradellas, Joaquín. Diccionario de Retórica, Crítica y Terminología Literaria. Editorial Ariel. Barcelona. 4° edición: julio 1994.--Diccionario de la Lengua Española. Vigésima Segunda Edición. España, 2002.Caicedo Mena, Miguel Antonio. La Décima y la Espinela. Medellín. Editorial Lealón 1992.Mann, Thomas. Travesía con Don Quijote. Ediciones de Instituto de Lenguas Modernas. Barranquilla-Colombia 1995.Mejía Vallejo, Manuel. El viento lo dijo: décimas. Ediciones Universidad de Antioquia, 1981. 114 p. (100 décimas).Carrasquilla, Tomás. La Marquesa de Yolombó. Obras completas, tomo segundo. Editorial Bedout. Medellín – Colombia. 1958.Barba Jacob, Porfirio. Obras completas. Ediciones Académicas Rafael Montoya y Montoya. Medellín – Colombia. 1962.
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| Juan Mares Poteas, El Autor |



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