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miércoles, 26 de mayo de 2021

Réquiem Por El Amigo

«UN CAFÉ ES PARA DEGUSTARLO»: ENRIQUE JATIB


 

Por Gilberto García M

 


Con Enrique Jatib me ocurrió algo muy particular. A finales de los noventa, con el espíritu rebosante de juventud y proclamando el amor por las letras hasta descubrir que con ellas el mundo tenía sentido, alguien me habló de que en la Secretaría de Educación y Cultura del Distrito, se había abierto una Convocatoria Editorial en la modalidad de Cuento, Novela y Dramaturgia, cuyo premio era la publicación de las obras ganadoras y su correspondiente difusión en las bibliotecas y colegios de la ciudad.

Feliz por lanzarme a aquella aventura, sin ninguna experiencia nada más la que experimentaba al leer todas las semanas un clásico que coleccionaba gracias a la suscripción de un diario nacional, asombrado ante textos como Rojo y Negro, de Stendhal, Madame Bovary, de Gustave Flaubert, El Castillo, de Franz Kafka, La Muerte en Venecia, de Thomas Mann, y otros tantos maestros de la Literatura Universal, carente de la originalidad y la seguridad que ofrecen los talleres literarios, me arrojé a los mares tempestuosos de la Literatura, aferrado como pude a esa pequeña embarcación que en aquellos años era «La Otra Cara de Eva», mi humilde libro de cuentos que obtuvo el segundo lugar de aquella memorable convocatoria.

Con la publicación de mi obra, me asaltó una gran preocupación desde el momento en que leí en la portada de mi libro, el nombre de Enrique Jatib Thome, como uno de los tres jurados que eligieron los tres libros ganadores (los otros eran Jaime Arturo Martínez y Régulo Ahumada). De tal manera que escucharlo en Cartagena como un abanderado de la cultura incentivó aún más mi espíritu rebosado de juventud por conocerlo.

El destino se encargaría de ir escogiendo los senderos que confluirían en la Sede de la Asociación de Escritores de la Costa en la calle Segunda de Badillo. El maestro Joce G Daniels G me había invitado a que asistiera a uno de sus Talleres de los sábados por la mañana. Fue entonces cuando vi al hombre sentado en un rincón saboreando un café cuyo deleite lo transportaba a sus ancestros, no fue sino hasta la cuarta reunión cuando me atreví a preguntarle por qué había elegido mi libro de cuentos. Me dijo que cualquier sábado, en ese taller en el que se respiraba literatura todo el tiempo, me daría la respuesta. Fueron pasando los años y Enrique Jatib nunca me dijo por qué había elegido La Otra Cara de Eva. Yo asumí un cargo en la dirección de la Asociación de Escritores de la Costa y desde ese momento nos volvimos camaradas.

Gilberto García Mercado
Enrique hablaba fácil, las noticias de lo que ocurría en el país y el mundo no lo hallaban desprevenido. Estaba enterado de lo que acontecía en la ciudad, dos o tres veces en mis años de conocerlo condujo algunos programas en algunas estaciones radiales de Cartagena. Tenía una gran claridad para abordar las situaciones financieras de la cultura, la organización de los eventos lo desvelaban.

Hoy me he levantado con una gran tristeza en el corazón. Enrique Jatib ha partido hacia la eternidad. Cuando uno anda en esas reuniones de jóvenes rebeldes, jamás le pasa por la mente que la inmortalidad la podamos perder tan de repente. Porque Enrique Jatib siempre me pareció un inmortal.

―Un café es para degustarlo―me dijo al ver que de un sorbo yo devoraba la taza de café―Esa es la gracia.






La Decisión Es Tuya

«ES BUENO ADVERTIR AL DESPERTAR QUE DIOS TE TIENE VIVO»


Por Gilberto García M


No hay nada más gratificante para una persona que el abrir sus ojos en una mañana de mayo y descubrir que está vivo. El experimentar el sol, la brisa sutil que se escurre por los intersticios de las ventanas, el grito del pregonero que ofrece plátano y yuca, el ladrido de un perro solitario y de vez en cuando el ruido de un vehículo rodando por las calles sórdidas de los barrios de extramuros, todo guarda cierta complicidad con el universo, las noches y los días, veranos e inviernos, pobreza y opulencia, para que, de una u otra forma, al despertar de un sueño adviertas en medio del asombro, mi pana, que estás vivo.

Y enciendes la radio, buscas las noticias, alguna balada de los ochenta, Roberto Carlos o Camilo Sexto, en fin, el saber que tu cuerpo ha descansado satisfactoriamente te ha devuelto la energía perdida. Es como si volvieras a nacer, te sonríes con picardía y tan solo piensas en metas en las que te contemplas como un triunfador de la vida.

Y así vas deambulando, tarareando estribillos de canciones que jamás pasan de moda, por el pequeño apartamento que ha presenciado el milagro del buen sueño. En esta emblemática mañana has caído en el engaño del ángel caído, es más te sientes dios, como si los problemas, las enfermedades y la muerte no existieran en tu entorno.

Gilberto García M
Tiene entonces que venir un profeta para que en medio de milagros y maravillas propiciados por Dios, te recuerde que si estás vivo es porque el Todopoderoso, en su infinita misericordia te quiere vivo, que puedes tener acceso a una vida rica y productiva aquí en la tierra, y que si perseveras verás la gloria de Dios y podrás gozar de vida eterna en el cielo.

Es hora de que te preguntes cuál es tu misión en la tierra. No viniste a este mundo solo por venir, tienes un motivo específico, estudia la biblia, amoldate a su palabra, ¿estás enfermo y no has hallado sanación?, experimenta con Dios, deja esa enfermedad sobre el Señor Jesucristo. ¿Tu vida es un verdadero desastre, trabajas y trabajas y eres un esclavo de la sociedad?, el remedio lo tienes en la biblia. Y lo más importante, es gratis, no tienes que pagar nada. Pero en cambio, lo ganarás todo: la vida eterna.

martes, 25 de mayo de 2021

¡No Temas!

«ESTAMOS EN LOS TIEMPOS EN QUE TODO 
TIEMBLA,  PERO DIOS ESTÁ AHÍ»


Por Gilberto García Mercado


Estamos en los tiempos en que todo tiembla. Hay un manto de pesimismo y devastación alrededor del mundo que el ser humano como único remedio para no morir de pena ha tenido que adaptarse a los males propiciados por la hecatombe y aprender a convivir con ellos.

Por un lado, se advierte la súper población del planeta. Somos demasiados seres humanos que hemos visto regulada nuestra movilidad, si todos saliéramos a las avenidas y calles de las ciudades un mismo día las metrópolis colapsarían. 

No hay ciudad ni país del mundo en donde no se implemente el famoso pico y placa para todo. La contaminación del aire, el calentamiento global, la pandemia del covid 19 han puesto en jaque las economías del mundo.

Es la debacle, en las clínicas psiquiátricas los pacientes son frenados en sus angustias conminados a depender de calmantes que les devuelven una falsa tranquilidad por las noches. 

Esta crisis ha golpeado a la humanidad, los más orgullosos han aceptado vivir con mesura. La gente confinada en sus hogares tiene miedo, una, dos de la madrugada, nadie duerme, la gente es esclava de las redes sociales porque les impide enfrentar la realidad, pareciera que enfrentar  el lecho fuera una tortura pensando en aquellos tiempos tan hermosos que se fueron y solo dejaron problemas de movilidad y el bendito covid 19 que no afloja.

Nadie está seguro, ahora más que nunca la muerte con su guadaña ronda los caminos por donde transitamos. Hay una delgada línea que separa la vida de la muerte, en una confinación por la pandemia vale entonces reflexionar: ¿No es mejor, mil veces volverse a las manos de Dios y cumplir sus directrices para que en medio de las dificultades Él siga siendo nuestro Hacedor? Sí, hay grandes pensadores, grandes estadistas cuya ruta de vida es estar todo el tiempo entre el pueblo, son de los que piensan que su Dios es el Poder y la Riqueza. Ni en medio de las cruentas guerras, ni en medio de las peores catástrofes aceptan a un Dios Mediador ni Salvador. Es más, mueren declarando su ateísmo y su total desligamiento con el Paraíso. 

Apreciado lector: Haz un alto en el camino, despojate de tu amargura, deja que Dios entre en tu corazón, experimentarás paz, tranquilidad y, si estás enfermo, serás sano. Atrevete a dejar esas ideologías que te han convertido en un egocentrista, recuerda que el principio de la sabiduría es el temor a Dios. No quieras ser más sabio que Él, a pesar de haber estudiado en Harvard. 

O, ¿acaso por los muchos títulos y pergaminos que poseas, cuando venga la tempestad, el peligro o la enfermedad, no eres de los que instintivamente exclaman, «Dios mio, líbranos del peligro»?

Acepta el reto: si no eres creyente realiza el ejercicio de clamar a Él, di todas las mañanas: «Dios mio, bendice mi vida, que mi familia cambie». Hazlo todos los días, recuerda que Dios hace resplandecer el sol sobre buenos y malos.

Imagen de Barbara Jackson en Pixabay 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

   


      

domingo, 23 de mayo de 2021

#versosprimaverales









 

IMPOTENCIA

Por Gilberto García Mercado


Me detengo en el tiempo
en el Ayer y el Ahora
Soy un anciano perdido en el recuerdo
Llego después de sesenta años a solazarme en el parque
¡Gracias a Dios es el mismo,
No lo han reducido a escombros!
Veo a una niña que brinca y ríe sin imaginar
Los recuerdos que remueve
Ah, qué dolor mirar las primaveras juveniles
¿Adónde se habrá ido aquella generación?
Por favor, Abigail sonríe entre el viento
Ayúdame a sopesar el vacío de tu ausencia
Las primaveras de tu vida
Hunden su aguijón en el anciano
Abatido por una vida que se fue

Imagen de Mihai Paraschiv en Pixabay 

viernes, 21 de mayo de 2021

¿Cuál Abolición De La Esclavitud?

En Cartagena De Indias, Todavía Se Hallan 
«Los Corrales De Negro» En Espera De La Abolición Mental


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


A través de la Ley 21, del 21 de mayo de 1851, Colombia abolió la esclavitud, sin embargo, el Día Nacional de la Afrocolombianidad fue establecido de manera formal en la Ley 725 de 2001.

En Cartagena de Indias y en la Región Occidente de Colombia, los sectores más deprimentes están habitados por “negros” o el eufemismo afrodescendiente. Comunidades con el mayor índice de analfabetismo y de pobreza extrema; condiciones que las ubican en un Sistema de Esclavitud Mental, lo que nos demuestra que la tal abolición continúa campante, por el sometimiento a que están abocados a soportar. Todo ese drama amargo soportado por el “negro” lo podemos apreciar en la zona Sur-oriental de Cartagena de Indias, donde están las escuelas peor dotadas y mal sostenidas, las calles destapadas, los peores servicios de alcantarillado, los Puestos de Salud en peores condiciones, el mayor número de desempleados que se desborda en la llamada “economía informal”. Entonces, ¿dónde está la abolición de la esclavitud?. Sí, hay abolición para que ese “negro”, basado en su falsa libertad se profundice en condiciones de la llamada “Sub persona”, cuando puede tomar todo el licor que pueda comprar y enceguecerse para mirar su realidad.

Es muy cierto que el “negro” a través del estudio y su esfuerzo ha logrado romper muchas barreras para alcanzar un sitio de estimación en esta sociedad, pero son minorías que no han podido eliminar la baja apreciación del que no se cree “negro” y todavía continúa con una mentalidad de conquistador.

Juan V Gutiérrez M
No podemos negar los efectos de la esclavitud en Colombia y en especial en Cartagena de Indias, que fue puerto esclavista, donde vendían a los esclavizados traídos de África llamándolos “Piezas”.

Pero, la única forma de alcanzar una abolición total es a través de la Educación, una educación verdadera, fundamentada en el derecho a la asistencia social, política y humana por parte del Estado.

La Educación, es el único medio para liberar al hombre .

En Cartagena de Indias, todavía se hallan los corrales de “negro” en espera de la abolición mental.

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miércoles, 19 de mayo de 2021

Además De La Alarmante Crisis Por La Pandemia

«Cartagena está convertida en un lupanar, drogas, prostitución, vicios de todas las condiciones»: Rubén Sabogal Barrios


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes

 

Rubén Sabogal Barrios, con un lenguaje diáfano, sencillo y con mucha preocupación, hace un análisis de la situación pandémica que se vive en la ciudad.

«En estos momentos la ciudad de Cartagena, está presentando unos indicadores de letalidad aproximadamente 1,7 % durante el mes de mayo...Indica que la Pandemia está creciendo, que este nuevo pico, esta nueva ola está provocando un alto deceso de personas de nuestra área geográfica».

«Igualmente tomando como punto de referencia el Hospital Universitario del Caribe, que también es referente para el Departamento de Bolívar, se encuentra prácticamente colapsado en su oferta de servicios»—continúa el doctor Rubén Sabogal describiendo lo trágico del sector salud en la ciudad—«Tiene una ocupación elevadísima de cuidados intensivos y hospitalización general, y también Cartagena se encuentra con un porcentaje de ocupación de cuidados intensivos por encima del 92% y de hospitalización general, rebasando el 100%…

—Nuevamente el científico insiste—: «conminamos respetuosamente al Ente Territorial y a las Instituciones de Control Gubernamental, para que se establezcan los porqués y todo lo que se pueda subsanar inmediatamente para beneficio de toda la población ...el virus se está movilizando activamente en nuestro medio y va a provocar una mayor demanda de servicios hospitalarios.

Por tanto, creemos nosotros, que es importante mantener las medidas restrictivas actuales y quizás aumentarlas durante estas próximas dos semanas, consideramos nosotros, que es deber, propender por el bienestar de la salud de los cartageneros y bolivarenses, también por el bienestar de los trabajadores de la salud para que puedan ofrecer unos mejores servicios y oportunidades.

El científico cartagenero muestra su compromiso como ciudadano ejemplar cuando aclara lo siguiente:

«No somos enemigos de la Economía, por el contrario, creemos nosotros, que esta circunstancia debe ser debatida en los Estrados necesarios, y por lo tanto hemos propuesto, se hagan Eventos Académicos y Multidisciplinarios para que podamos buscar salidas a las mismas. Vemos con alegría el fortalecimiento de la vacunación».

Se lamenta el doctor Sabogal, como buen ciudadano cartagenero, cuando observa: «La ciudad de Cartagena tristemente se ha convertido en un burdel nocturno y es penoso, afrentoso, vergonzoso para todos los ciudadanos de Cartagena cuando asistimos en la noche a la ciudad, a duras penas porque está convertida, repito, en un lupanar, drogas, prostitución, vicios de todas las condiciones».

Juan V Gutiérrez Magallanes
Alarmado exclama: «¡No es la ciudad que nosotros merecemos! También hacemos un análisis respetuoso a la Autoridad Distrital de la Salud. Solucionar el conflicto de la Clínica que está perdiendo 27 camas de Cuidados Intensivos. Creemos que desde la Mesa de la Salud, podemos colaborar con mucho esmero».

El doctor Rubén Sabogal Barrios, con compromiso de buen ciudadano hace sus aportes pedagógicos a la solución de la problemática de la salud, los cuales deben ser difundidos a través de los diferentes medios en busca de preservar no solo la integridad de los cartageneros sino de la sociedad en general.






domingo, 16 de mayo de 2021

Performance Bobalicón

ALGUIEN JUEGA A LA PRESIDENCIA Y MONTA UNA OPERETA


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


Mi pesar por un Presidente.

Cuando aparece en el fondo del teatro, se me nubla el recuerdo de aquellos que estuvieron en el Solio Presidencial y mostraban un rostro marcado por proverbios de «dar la vida en aras de la justicia y la libertad». Pero hoy, en el trasfondo de aquel luminoso telón, veo al joven de rostro ovalado y lozano, sin las marcas que se trazan por las experiencias de justicia, y sólo se aprecian líneas que llegan a su cuerpo para sostener las frases del joven que juega a la presidencia, cuando es capaz de proponer algo descabellado: una reforma tributaria enmarcada en una Pandemia para un juego macabro. La que paradójicamente inicia con una de las estrofas del himno Nacional: «Oh, Gloria Inmarcesible. Oh, Júbilo Inmortal...»

Vuelvo a mirar el Performance, que plasma la desesperanza por la falencia en la firmeza y veracidad de lo que se está planteando. En aquel joven de rostro lozano envuelto en frases que vienen de alguien que no quiere el bien para el país. Un Estado inmenso, conformado por diversas manifestaciones culturales y políticas, talladas en un territorio colmado por la violencia, originada en gran parte por quienes le hacen el juego a la política. No, ese que está allí haciendo las veces de Presidente, nos muestra la figura de un artista con un rol para el cual no estaba preparado. Parece que el país, se hubiera precipitado al vacío, por habérsele apagado la «lámpara de Diógenes».

Siento mucho pesar por Colombia, un país colmado de cosas buenas y malas, en donde constantemente se juega a las «paradojas de la vida». Pues surgen grandes contrastes entre los que trabajan por la salud, (médicos, paramédicos) y los que legislan en la comodidad del entre sueño de los congresistas.

Cuando aparece en el trasfondo de la pantalla, para realizar el Performance, se escuchan voces que solicitan la verdad para una nación de múltiples regiones, que el presidente explique con valor, y no muestre miedo al diálogo que también pudieron experimentar otros presidentes en su tiempo. Se escuchan voces de gobernadores que citan al Presidente, para hacer frente a la verdad que claman y solicitan los jóvenes de un país libre.
J Vicente Gutiérrez M

Me da pesar, ver al joven que juega a la Presidencia y monta una opereta con las notas musicales del Himno Nacional.

La República de Colombia, en sus ciento dieciséis presidentes aproximados ha pasado por diversas crisis. Pero esta que no tiene nada de Boba, es lastimosa y pesarosa en la Performancia de un joven bobalicón.


jueves, 29 de abril de 2021

En el Tribunal de La Inquisición

 

¿DE QUÉ SE ACUSA A JUDITH PINEDO FLÓREZ?


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes



En Cartagena de Indias, se está cometiendo la injusticia más grande del Siglo contra una mujer que se atrevió a ser la primera Alcaldesa de la ciudad y dirigió con criterio de amplia libertad la Educación y la Cultura, llegando con sus programas y proyectos hasta los sectores más populares para conocer de primera mano las manifestaciones de sus ciudadanos.

Judith Pinedo Flórez, abogada, conocedora de la Ley, pero no de las artimañas de «politiqueros expertos» siempre en zancadillas para buscar la caída del honesto gobernante. ¿De qué se acusa a Judith Pinedo Flórez? De nada, como lo exponen intelectuales conocedores de la Ley:

Erica Martínez Nájera, Abogada, Magíster en Derecho, quien se desempeñó como secretaria Jurídica en la Alcaldía de Judith Pinedo, expone con claridad la situación de la ex alcaldesa:

«Para el 2006, ese inmueble hacía parte de una larga lista que tiene el Distrito en esa misma situación, y ya identificados, el Concejo de Cartagena en cabeza del denunciante en este caso, reglamentó la forma en que se podían vender para obtener recursos destinados a fines sociales. En el 2007, ese Concejo aprobó el Presupuesto que debía ser ejecutado en el año 2008 cuando empezara el gobierno de Judith Pinedo. Ahí, señalaron con claridad que un rubro de $300 millones de pesos de los ingresos era precisamente aquel que se obtuviera a través de la venta de esos baldíos».

«Cualquier ciudadano hasta aquí vería, en todas estas actuaciones de alcaldes, concejales, notarios, registradores, y hasta la Dimar, que nunca desde 1999 hasta la venta había dicho que el lote tenía una calidad diferente a la establecida en la Escritura Pública, un escenario propicio de legítima confianza para creer que vender ese terreno para obtener recursos para el Distrito era no solo legal sino casi una obligación».

«Eso fue lo que cumplieron Vivian Eljaiek como secretaria de Hacienda y Judith como alcaldesa, quienes desafortunadamente no contaron con que las luchas descarnadas por el poder y el dinero local, las envolverían en una denuncia que hoy termina en esta condena que muchos leemos y no entendemos».

«Ellas, por cuyas manos pasaron entre el 2008 y 2011, billones de pesos, administrados de manera pulcra y sin escándalos de corrupción, son condenadas y lapidadas por vender un lote de terreno, para obtener recursos para el Distrito, a un hotel que además ya lo tenía en posesión, y al que estoy segura no se habrán ido a tomar ni un jugo».

«Sí, hoy soy testigo de lo injusto, de lo absurdo, pero también seré testigo de la absolución y la reparación». (Soy Testigo. El Universal, 25 de abril de 2021).

Aquí están los hechos. ¿Por qué se acusa a Pinedo Flórez? ¿Será por haberse atrevido a ser alcaldesa de una ciudad colmada de fobia hacia la mujer gobernante?

De igual manera, el abogado Rafael Vergara, en un artículo de prensa se refiere al tema:

«Sin apropiarse de nada la única presa es Judith, condenada a 12, 5 años. ¡Pido justicia!, como lo hice el 01/08/20 y con respeto espero la voz de la Corte. Que examine dónde está el dolo y de nuevo qué fue lo vendido en el «polígono de Las Velas». Impacta la desproporcionalidad de las penas. Se castiga por requisitos legales del contrato y un peculado por apropiación al vender los 243,75 m2 por $256 millones. Ese fue el avalúo. Según el Acuerdo el pago fue por cuotas, entró al Distrito con la escrituración cancelada por orden de la sentencia. Nada se perdió, y pregunto: ¿de qué se apropiaron? (De Nuevo Pido Justicia. El Universal, 24 de abril de 2021)».

El Doctor Vergara, plantea con claridad la inocencia de Judith Pinedo y nos deja perplejo ante la injusticia que el Estado está cometiendo con la que fuera la primera mujer en ser la Alcaldesa de Cartagena de Indias.

¿Será que estamos ante un caso donde la justicia está perdida y extraviada por habérsele quitado la venda para conocer a quién se le aplica la Ley? El Periodista Germán Danilo Hernández, clama por la recta Justicia:

«En ese contexto de esta justicia agonizante, mientras campea la impunidad generalizada, aparecen sentencias absurdas y desbordadas como la que condena a 12 años de prisión a la ex alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo Flórez, y a Vivian Eljaiek, con quienes se puede diferir de sus posiciones conceptuales y actitudes personales, pero, que han demostrado honorabilidad en el desempeño de sus funciones públicas y privadas».

«El fallo por la venta legal de la pequeña franja de un baldío en posesión de un particular, contrasta con la prolongada inacción judicial que ha permitido la informalidad, la ocupación ilegal de predios, y múltiples crímenes contra el ecosistema en Cartagena. Aunque ese tipo de injusticias generan satisfacciones entre enemigos políticos, y motivan sesgos interpretativos, o exacerbación de odios, la mayoría de ciudadanos sienten una profunda frustración y desesperanza por una justicia que ya no tarda ni llega, porque parece haberse extraviado en el camino”. (Justicia Extraviada,El Universal, 27 de abril de 2021).

La negrilla es mía, lo hago para mostrar que estamos frente a un caso alarmante en la aplicación de la justicia en Cartagena de Indias que está causando gran revuelo a nivel nacional. ¿De qué se acusa a Judith Pinedo Flórez?
Juan V Gutiérrez M











miércoles, 28 de abril de 2021

Ocurre en Cartagena

LA POLÍTICA EN LOS TIEMPOS DE LA PANDEMIA

Por Gilberto García M

 

La política es la palabra que está más presente en el lenguaje cotidiano de los hombres. Desde que despertamos ya los diarios impresos y virtuales, las cadenas de televisión y las estaciones radiales nos la están mencionando rindiéndole reverencia cuál dios de la tierra, y condenando al ostracismo el amor que después de Dios debería ser la primera palabra en ostentar el primer lugar en nuestro vocabulario. 
Quizás por eso este sector constantemente nos asombre con las historias disímiles que tienen su origen en la política. En el país que soñamos «el lugar común» que ha propiciado la bendita palabra debería direccionarse hacia el bienestar general de una sociedad y no a su declive. 
Una buena política sería aquella cuyo objetivo fuera la construcción de una sociedad armoniosa, en la que todos quepamos, tuviéramos los mismos derechos y, se nos permitiera plantear ideas y soluciones que a través de los tiempos no se contemple como una simple utopía. 
Pienso que si en el «Buen Político» existiera algo de consideración y nobleza, esta Reforma Tributaria del Presidente Duque no merecería la protesta colombiana si los que viven en la opulencia se ponen de acuerdo con pagar sus impuestos proporcionalmente a lo que devengan. 
No es posible que mientras la pobreza se acentúa, representantes, senadores y ministros sigan devengando sueldos que si se redujeran contribuirían en gran manera en aliviar esta crisis que amenaza con hacer metástasis y llevar al Estado colombiano a su destrucción. 
La política debe desempeñarse bajo los parámetros de la rectitud y la honradez, quienes lleguen a las curules y a los distintos cargos públicos deben ser ciudadanos probos, educados y no payasos que creen que el pueblo los eligió para ser comodines y divertir a la gente con sus chistes. 
La política se asemeja a ese pedazo de carne que se arroja a una manada de perros hambrientos y cuyo fin es fácil adivinarlo: el perro más fuerte (el mentiroso, el usurpador, el de las componendas) será el que se lleve la gran «tajada». 
¡Ay, la política! El mayor mal de la sociedad. Sus miembros se disfrazan de ovejas siendo lobos. Son redentores en tiempos del Covid, ayudan a cruzar a los ancianos las calles (mientras van pensando... Este viejo de m, …) Ay, la política. Un candidato cuál Mesías Salvador recibe en sus toldas a Benedetti e irá con Roy Barreras a consulta presidencial.
En conclusión:
«Pero como ellos tienen el poder. Y las gallinas de arriba le echan flores a las de abajo...»
Imagen de Alex Yomare en Pixabay  Imagen de FelixMittermeier en Pixabay 

martes, 27 de abril de 2021

Orgullo «Liceista»

 RÉQUIEM POR JORGE PÉREZ Y OTROS MAESTROS

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes

Quienes estuvimos en las aulas del Liceo de Bolívar, nos es imposible olvidar la clase de educación que se impartía en sus recintos. Fue como un sello que propició en sus egresados una magna espiritualidad intelectual: el orgulloso de ser «Liceistas».

En aquel claustro de la Calle del Cuartel del Fijo, tuvimos los mejores maestros de la época, en una escolástica que nos permitía soñar para labrar un futuro de grandeza.¿Quién de mis compañeros, puede olvidar las clases de Cosmología del Padre Pérez? Quedábamos embebidos escuchando las disertaciones del sacerdote, para luego hacer las preguntas que servirían para aclarar nuestras dudas. La Clase de Cosmología correspondía a la Filosofía que veíamos en el último año de la secundaria. Recuerdo que durante la semana anterior a la semana Santa, éramos llevados a la Catedral para escuchar las pláticas referente a los asuntos religiosos. El Padre Pérez, era un orador de claridad diamantina, todos querían escucharlo, no conocí a nadie que se rehusara a hacerlo.

En este mes de abril, el Padre Pérez, con cien años aproximados, nos ha dejado para entrar a una dimensión espiritual.

Todos nos hemos conmovido por el fallecimiento del Maestro, el cual hizo parte de un selecto grupo de profesores, entre los cuales citamos a Jesús María Ramos Caraballo, quien nos trasladaba a los países europeos haciéndonos sentir el olor de las frutas que se cultivaban en las praderas del Antiguo Mundo.

Así como se daban nuestros Maestros: Baena, Trespalacios, Villanueva, Santos García, Puentes, Rafael Orozco Martínez. Hernando Gutiérrez, Julio Flórez. También se daban nuestros compañeros que desde aquellas aulas de la secundaria, se perfilaban como futuros profesionales, entre estos recordamos a Regino Martínez Chavanz: Investigador del REHSEIS (actualmente Laboratorio SPHERE) en la Universidad de París Diderot (Paris VII). Doctor en Física de la Universidad Pierre y Marie Curie (Paris VI) con la tesis "Sobre la experiencia de Sagnac y el disco giratorio" bajo la dirección de Jean-Marc Lévy-Leblond y Pierre Costabel.

Regino Martinez
Regino Martínez Chavanz impartió clases en la Universidad de Antioquia. Cartagena y Pereira, fue profesor visitante de varias universidades de Europa. Además, Vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Historia de las Ciencias y Técnicas y Miembro de la Sociedad Francesa de Historia de la Ciencia y la Tecnología.

Sus principales áreas de investigación son la epistemología e historia de la física en América Latina, relaciones y transferencias científicas internacionales, y difusión y recepción de la física.

En aquel Liceo de Bolívar, patrimonio de la educación colombiana, se forjaron grandes hombres de Ciencias, un ejemplo vivo fueron Lácydes Cortés, Heriberto Castellano, Henrique Batista, Carlos Villalba (f). Víctor León (f), Grimaldo Olea, Jairo Solano, Marcos Blanquicett, Rafael Romero y se hace interminable la lista.

Hoy el Liceo de Bolívar cumple una función educativa que necesita del apoyo de sus egresados. Afortunadamente hay una asociación cuyo objetivo es velar porque esta institución conserve ese espíritu vanguardista que colocó al Liceo de Bolivar como patrimonio de la educación colombiana. 
Juan V Gutiérrez M


viernes, 23 de abril de 2021

EL Llanto Escondido Del Cartagenero

CUERPOS DE AGUA EROSIONADOS POR EL INVASOR


«En la disfrazada risa del cartagenero, hay un llanto escondido»


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


Esta es mi ciudad, Cartagena de Indias o Karamairi, pródiga por los atributos que le ha dado la naturaleza, cantados por poetas y escritores del mundo. Pero, hay un asombro  por lo que podríamos considerar, como «La Indiferencia» de sus gobernantes, para mantener el cuidado de la urbe. 

En este mes de abril, cuando celebramos la defensa del ecosistema y la conducta del comportamiento humano, apreciamos con particular impotencia el deterioro de sus cuerpos de agua, y, uno de los más afectados es la Ciénaga de la Virgen, que se va secando por la intervención inescrupulosa de los invasores, sin que las autoridades hagan nada al respecto. La misma suerte corre el Caño de Juan Angola, donde el invasor va secando su lecho, dejando ver la postración más grande de un cuerpo de agua. Allí, en el sector La Unión, en la cercanía del puente Benjamín Herrera, podemos mirar el cuadro más miserable, como una deshonra para los cartageneros.

Aquí en Cartagena, la invasión se realiza con la complacencia de las autoridades, en cualquier terreno que esté a la vista.

Las pocas obras que se proyectan para bien de la ciudad, son sometidas al sueño eterno del olvido.

Podemos observar, cómo se empapela un proyecto para protección de la zona costera, como si estuvieran buscando una forma de beneficio particular y no el bien general. ¿Por qué tratan tan mal a la ciudad? Se vuelve un tormento reparar o construir una escuela, se vive en una constante «paradoja», porque a los intelectuales se les olvidó la necesidad de las escuelas.

Un mercado de Bazurto, que se ha constituido en una talanquera para la circulación, con proyectos para su traslado, duermen en las gavetas gubernamentales entre la mayor indiferencia.

Parece que la ciudad estuviera signada por el atraso, así vemos cómo un medio de transporte, Transcaribe, que se ha mostrado como un medio importante por la  bondad que cumple, hoy esté en una situación tan lamentable. ¿Qué pasa en Cartagena ? Ya está bien que finalice la etapa de pugilato entre el alcalde y los demás entes gubernamentales, necesitamos una persona que fundamente el diálogo en búsqueda del bien para la ciudad.

El plañidero cartagenero, narra en su llanto, el dolor que le produce, tener que reconocerlo: Lo único que se resalta con  orgullo, es lo dejado por la Colonia, porque de lo contrario, sólo podríamos mostrar las playas que nos ha dado la naturaleza. 

Cartagena de Indias, desolada, alumbrada por la risa disfrazada del cartagenero en la que anida un llanto escondido. ¡Cuerpos de agua erosionados por el invasor de cuello blanco! 

J V Gutiérrez Magallanes



                            

miércoles, 21 de abril de 2021

Leer a Tolstoi

LOS TRES ERMITAÑOS
Cuando oren no usen vanas repeticiones, como los paganos, porque éstos creen que serán atendidos hablando mucho. No los imiten, porque antes de que ustedes lo pidan ya el Padre de ustedes conoce sus necesidades.
                                                                                            San Mateo, Cap. VI, Ver. 7 y 8

Por Leon Tolstoi


El arzobispo de Arkangelsk navegaba hacia el monasterio de Solovki. En el mismo buque iban varios peregrinos al mismo punto para adorar las santas reliquias que allí se custodian. El viento era favorable, el tiempo magnífico y el barco se deslizaba sin la menor oscilación. 
Algunos peregrinos estaban recostados, otros comían; otros, sentados, formando pequeños grupos, conversaban. El arzobispo también subió sobre el puente a pasearse de un extremo a otro. Al acercarse a la proa vio un pequeño grupo de viajeros, y en el centro a un mujik1 que hablaba señalando un punto del horizonte. Los otros lo escuchaban con atención. 
Se detuvo el prelado y miró en la dirección que el mujik señalaba y sólo vio el mar, cuya tersa superficie brillaba a los rayos del sol. Se acercó el arzobispo al grupo y aplicó el oído. Al verlo, el mujik se quitó el gorro y enmudeció. Los demás, a su ejemplo, se descubrieron respetuosamente ante el prelado. 
-No se violenten, hermanos míos -dijo este último-. He venido para oír también lo que contaba el mujik. 
-Pues bien: éste nos contaba la historia de los tres ermitaños -dijo un comerciante menos intimidado que los otros del grupo. 
-¡Ah!… ¿Qué es lo que cuenta? -preguntó el arzobispo. 
Al decir esto se acercó a la borda y se sentó sobre una caja. 
-Habla -añadió dirigiéndose al mujik-, también quiero escucharte… ¿Qué señalabas, hijo mío? 
-El islote de allá abajo -repuso el mujik, señalando a su derecha un punto en el horizonte-. Precisamente sobre ese islote es donde los ermitaños trabajan por la salvación de sus almas. 
-¿Pero dónde está ese islote? -preguntó el arzobispo. 
-Dígnese mirar en la dirección de mi mano… ¿Ve usted aquella nubecilla? Pues bien, un poco más abajo, a la izquierda…, esa especie de faja gris. 
El arzobispo miraba atentamente y, como el sol hacía brillar el agua, no veía nada por la falta de costumbre. 
-No distingo nada -dijo-. Pero ¿quiénes son esos ermitaños y cómo viven? 
-Son hombres de Dios -respondió el campesino-. Hace mucho tiempo que oí hablar de ellos, pero nunca tuve ocasión de verlos hasta el verano último. 
El pescador volvió a comenzar su relato. Un día que iba de pesca fue arrastrado por el temporal hacia aquel islote desconocido. Por la mañana caminaba cuando distinguió una pequeñísima cabaña y cerca de ella un ermitaño, al que siguieron a poco otros dos. Al ver al mujik le dieron de comer, pusieron sus ropas a secar y lo ayudaron a reparar su barca. 
-¿Y cómo son? -preguntó el arzobispo. 
-Uno de ellos es pequeño, encorvado y viejísimo. Viste una sotana raída y parece tener más de cien años. Los blancos pelos de su barba empiezan a hacerse verdosos. Es sonriente y sereno como un ángel del cielo. El segundo, un poco más alto, lleva un capote desgarrado, y su larga barba gris tiene reflejos amarillos. Es un hombre tan vigoroso, que volvió mi barca boca abajo como si fuera una cáscara de nuez, sin darme tiempo ni a que lo ayudase. También está siempre contento. El tercero es muy alto: su barba, de la blancura del cisne, le llega hasta las rodillas; es hombre melancólico, tiene las cejas erizadas y sólo lleva para cubrir su desnudez un pedazo de tela hecho de corteza trenzada y sujeto a la cintura. 
-¿Y qué te dijeron? -interrogó el prelado. 
-¡Oh! Hablaban muy poco, aun entre ellos. Con una sola mirada se entendían inmediatamente. Yo pregunté al más alto si vivían allí desde hace mucho tiempo y él frunció las cejas y murmuró no sé qué en tono de enfado; pero el pequeño le cogió la mano sonriendo y el alto enmudeció. El viejecito dijo solamente: 
“-Haznos el favor…
“Y sonrió.” 
Mientras el pescador hablaba, el buque se había aproximado a un grupo de islas. 
-Ahora se ve perfectamente el islote -dijo el comerciante-. Dígnese mirar Vuestra Grandeza -añadió extendiendo la mano. 
El arzobispo miró una faja gris: era el islote. Quedó fijo durante largo tiempo, y luego, pasando de proa a popa, dijo al piloto: 
-¿Qué islote es ese que se ve allá abajo? 
-No tiene nombre, hay muchos como ese por aquí. 
-¿Es cierto que en él, según se dice, están los ermitaños dedicados a trabajar por su salvación eterna? 
-Así se dice, pero ignoro si es verdad. Los pescadores aseguran haberlos visto, pero también ocurre que se habla sin saber lo que se dice. 
-Yo querría desembarcar en ese islote para ver a los ermitaños -dijo el prelado-. ¿Puede hacerse?
-No podemos acercarnos con el buque -repuso el piloto-. Hace falta para eso la canoa, y sólo el capitán puede autorizar que la botemos al agua.
Se avisó al capitán. 
-Desearía ver a los ermitaños -le dijo el arzobispo-. ¿Podría llevarme allá? 
El capitán trató de disuadirlo de su propósito. 
-Es muy fácil -dijo- pero vamos a perder mucho tiempo. Casi me atrevería a decir a Vuestra Grandeza que no valen la pena de ser vistos. He oído decir que esos viejos son unos estúpidos, no comprenden lo que se les dice y en punto a hablar saben menos que los peces. 
-Pues a pesar de todo deseo verlos; pagaré lo que sea, pero disponga que me lleven a donde se encuentran. 
Ya no había nada que decir. Se hicieron los preparativos necesarios, se cambiaron las velas, el piloto viró de bordo y se singló hacia la isla. Se colocó a proa una silla para el arzobispo que, sentado en ella, miraba el horizonte, y todos los pasajeros se reunieron a proa para ver también el islote de los ermitaños. Los que tenían buena vista distinguían ya las piedras de la isla y mostraban a los demás la pequeña cabaña. Bien pronto uno de ellos vio a los tres ermitaños. 
El capitán trajo el anteojo y miró, entregándoselo en seguida al arzobispo. 
-Es verdad -dijo-, a la derecha, junto a una gran piedra, se ven tres hombres. 
A su vez el arzobispo enfocó el anteojo en la dirección indicada y vio, en efecto, a tres hombres, uno muy alto, otro más bajo y el último pequeñito. De pie, junto a la orilla, estaban cogidos de la mano. 
El capitán dijo al prelado: 
-Aquí tiene que detenerse el buque. Ahora, si quiere Vuestra Grandeza, debe bajar a la canoa y anclaremos para esperarlo. 
Se echó el ancla, se cargaron las velas y el buque comenzó a oscilar. Fue botada al agua la canoa, saltaron a ella los remeros, y el arzobispo bajó por la escala. 
Una vez abajo, se sentó sobre un banco a popa, y los marineros, a golpes de remo, se dirigieron al islote. Pronto llegaron a tiro de piedra. Se veía perfectamente a los tres ermitaños: una muy alto, casi desnudo, salvo un pedazo de tela atado a la cintura y formado de cortezas entretejidas; otro más bajo, con su caftán desgarrado, y luego el más viejo, encorvado y vestido con sotana. Los tres estaban cogidos de la mano. 
Llegó la canoa a la ribera, saltó a tierra el arzobispo, bendijo a los ermitaños, que se deshacían en saludos, y les habló de este modo: 
-He sabido que aquí trabajan por la eterna salvación, ermitaños de Dios, que ruegan a Cristo por el prójimo; y como, por la gracia del Altísimo, yo, su servidor indigno, he sido llamado a apacentar sus ovejas, he querido visitarlos, puesto que al Señor sirven, para traerles la palabra divina. 
Los ermitaños permanecieron silenciosos, se miraron y sonrieron. 
-Díganme cómo sirven a Dios -continuó el arzobispo. 
El ermitaño que estaba en medio suspiró y lanzó una mirada al viejecito. 
El gran ermitaño hizo un gesto de desagrado y también miró al viejecillo. 
Éste sonrió y dijo: 
-Servidor de Dios, nosotros no podemos servir a nadie sino a nosotros mismos, ganando nuestro sustento. 
-Entonces ¿cómo rezan? -preguntó el prelado. 
-He aquí nuestra plegaria: “Tú eres tres, nosotros somos tres…, concédenos tu gracia”. 
En cuanto el viejecito hubo pronunciado estas palabras, los tres ermitaños elevaron su mirada al cielo y repitieron: 
-Tú eres tres, nosotros somos tres…, concédenos tu gracia. 
Sonrió el arzobispo y dijo: 
-Sin duda han oído hablar de la Santísima Trinidad, pero no es así como hay que rezar. Les he tomado afecto, venerables ermitaños, porque veo que quieren ser gratos a Dios, pero ignoran cómo se le debe servir. No es así como se debe rezar: escúchenme, porque voy a enseñarles. Lo que van a oír está en la Sagrada Escritura de Dios, donde el Señor ha indicado a todos cómo hay que dirigirse a Él. 
Y el arzobispo les explicó cómo Cristo se reveló a hombres, y les explicó el Dios Padre, el Dios Hijo y el Dios Espíritu Santo. Luego añadió: 
-El Hijo de Dios bajó a la tierra para salvar al género humano, y he aquí cómo nos enseñó a todos a rezar: escuchen y repitan conmigo. 
Y el arzobispo comenzó: 
-Padre Nuestro… 
Y uno de los ermitaños repitió: 
-Padre Nuestro… 
Y el segundo ermitaño repitió también: 
-Padre Nuestro… 
Y el tercer ermitaño dijo asimismo: 
-Padre Nuestro… 
-Que estás en los Cielos… 
Y los ermitaños repitieron: 
-Que estás en los Cielos… 
Pero el ermitaño que se hallaba entre sus hermanos se equivocaba y decía una palabra por otra; el gran ermitaño no pudo continuar porque los bigotes le tapaban la boca, y el viejecito, como no tenía dientes, pronunciaba muy mal. 
Volvió a empezar el arzobispo la plegaria y los ermitaños a repetirla. Se sentó el prelado sobre una piedra y los ermitaños formaron círculo a su alrededor, mirándolo a la boca y repitiendo todo cuanto decía. 
Durante todo el día, hasta la noche, el prelado batalló con ellos diez, veinte, cien veces, repitiendo la misma palabra y con él los ermitaños. Se embrollaban, él los corregía y volvían a empezar. 
El arzobispo no dejó a los ermitaños hasta que les hubo enseñado la plegaria divina. La repitieron con él, y luego solos. Como el ermitaño de en medio la aprendiera antes que los otros, la dijo él solo. Entonces el arzobispo se la hizo repetir varias veces y los otros dos lo imitaron. 
Ya comenzaba a oscurecer y la luna surgía del mar cuando el arzobispo se levantó para volverse al buque. Se despidió de los ermitaños, que lo saludaron hasta el suelo, los hizo incorporarse, los besó a los tres, les recomendó que rogasen como les había dicho, se sentó sobre el banco de la canoa y se dirigió hacia el barco. 
Mientras bogaban, seguía oyendo a los ermitaños que recitaban en voz alta la plegaria de Dios. 
Pronto llegó el esquife junto al buque; ya no se oía la voz de los ermitaños, pero aún se les veía a los tres, a la luz de la luna, en la orilla, el viejecito en medio, el más alto a su derecha y el otro a su izquierda. 
El arzobispo llegó al barco y subió al puente. Levaron anclas, largaron las velas, que el viento hinchó, y el buque se puso en movimiento, continuando el interrumpido viaje. 
Se instaló a popa el prelado y allí se sentó, siempre con la vista fija en el islote. Aún se veía a los tres ermitaños. Luego desaparecieron y no se vio más que la isla. Pronto esta misma se perdió en lontananza y sólo se veía el mar brillando a la luz de la luna. 
Se acostaron los peregrinos y todo enmudeció en el puente; pero el arzobispo no quiso dormir aún. Solo en la popa, miraba al mar en la dirección del islote y pensaba en los buenos ermitaños. Recordaba la alegría que experimentaron al aprender la oración y daba gracias a Dios por haberlo llamado en ayuda de aquellos hombres venerables, para enseñarles la palabra divina. 
Así pensaba el arzobispo, con los ojos fijos en el mar, cuando de pronto vio blanquear algo y lucir en la estela luminosa de la luna. ¿Sería una gaviota o una vela blanca? Mira más atentamente y se dice: de fijo es una barca con una vela, que nos sigue. ¡Pero qué rápidamente marcha! Hace un instante estaba lejos, muy lejos, y hela aquí ya muy cerca. Además, es una barca como no se ve ninguna y una vela que no parece tal…
Sin embargo, aquello los persigue y el arzobispo no puede distinguir qué cosa es. ¿Será un barco, un pájaro, un pez? También parece un hombre, pero es más grande que un hombre, y además, un ser humano no podría andar sobre el agua. 
Se levantó el arzobispo, fue a donde estaba el piloto y le dijo: 
-¡Mira! ¿Qué es eso? 
Pero en aquel momento ve que son los ermitaños que corren sobre el mar y se acercan al buque. Sus blancas barbas despiden brillante fulgor.
Al volverse el piloto deja la barra espantado y grita: 
-¡Señor!, los ermitaños nos persiguen sobre el mar y corren sobre las olas como sobre el suelo. 
Al oír estos gritos se levantaron los pasajeros y se precipitaron hacia la borda, viendo todos correr a los ermitaños, teniéndose unos a otros de la mano, y a los de los extremos hacer señas de que se detuviera el barco. 
Aún no se había tenido tiempo de parar cuando alcanzaron el buque, llegaron junto a él y levantando los ojos dijeron: 
Leon Tolstoi, Escritor Ruso
-Servidor de Dios, ya no sabemos lo que nos has hecho aprender. Mientras lo hemos repetido nos acordábamos, pero una hora después de haber cesado de repetirlo se nos ha olvidado y ya no podemos decir la oración. Enséñanos de nuevo.
 
El arzobispo hizo la señal de la cruz, se inclinó hacia los ermitaños y dijo: 
-¡La plegaria de ustedes llegará de todos modos hasta el Señor, santos ermitaños! No soy yo quien debe enseñarles. ¡Rueguen por nosotros, pobres pecadores!

Y el arzobispo los saludó con veneración. Los ermitaños permanecieron un momento inmóviles, luego se volvieron y se alejaron rápidamente sobre el mar. 
Y hasta el alba se vio una gran luz del lado por donde habían desaparecido.

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