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miércoles, 1 de septiembre de 2021

Voz de Ciudad

PREGONES DE LA CALLE REAL


Por Juan Vicente Gutiérrez de Magallanes


                                                                                                    


Por la calle Real del Cabrero,
en la pausa dejada por Núñez
en la composición de su poema,
transitan los chatarreros,
nutriendo sus glóbulos rojos
con el hierro de sus radios olvidados.


Los que anuncian el tinto
con el aroma de sus trinos de alcatraces,
el anunciador del Vick Vapo Rub,
aniquilante del Covi y sus mutantes.


El de la voz aullante
habitante de rincones de ultratumba,
el tejedor de los entuertos
de clásicas mecedoras,


Los voceadores de periódicos
que calman sus afanes
con letras gastronómicas cinceladas
en las noticias de la noche.


Los pregoneros de empanadas
y chicharrones trasnochados
ellos perdieron el sueño
obsequiando su aroma a la luna.


Los brindadores de aguacates
y frutas frescas
dejan cadenas alimenticias
de olores que aromatizan
el agua de los enamorados.










Los oferentes de pescado fresco,
los orantes de canciones en trueque
de monedas lanzadas desde los balcones
Los que cantan el hambre con gritos desgarradores.


Los hermanos venidos de Venezuela
limpian el sudor del vidrio
a cambio de monedas
agigantadas ante el Bolívar.


Todos van ofreciendo algún tipo de bienestar,
son pregoneros de melodías
para un nuevo himno de ciudad
dormido en la esperanza de un mejor mañana


Los pregoneros del silencio
atalayados en la búsqueda de las voces del Internet .


Juan V Gutiérrez Magallanes
            
                                                                                                                 



                                   
                                                                          

               





Imagen de Richard Mcall en Pixabay 




lunes, 30 de agosto de 2021

El Fallo Contra Judith Pinedo Flórez

¿MISOGINIA O FEMINICIDIO EN CONTRA DE LA EX ALCALDESA?


Judith Pinedo está presa, injustamente condenada a 12 años, según, por vender una playa, es decir, un bien de la nación que al tener una piscina encima fuera caracterizado –no por ella–, baldío, escriturado como bien fiscal y autorizada su venta por el Concejo. Allí está como piscina y suelo. Según el Tribunal, fue tan grave que le impuso una descomunal pena, más alta que la impuesta a los del Cartel de la Toga.” (Rafael Vergara, El Universal)


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


Todo parece indicar que en el fallo contra Judith Pinedo Flórez, se presentara un caso de Misoginia (Odio a la mujer). ¿Será que este acto hay que mirarlo como uno más de Feminicidio, ya que Judith Pinedo, presenta un estado de salud delicado, y ha sido recluida en condiciones desfavorables, además de ser injusta su detención? (Como lo explica el abogado Rafael Vergara).

Las voces nuestras como gestores culturales exponen con claridad el desarrollo de programas culturales que se dieron durante la gestión gubernamental de Judith Pinedo, en los que se presentó una atención honesta sin ninguna muestra de interés económico. Siempre actuando por el bien de las manifestaciones culturales de los sectores más desfavorecidos.

Judith Pinedo, no merece la condición de presidiaria a la que está siendo sometida por la justicia, un procedimiento que está mostrando cierto carácter de misoginia. Con su detención, se está cometiendo la injusticia más grande de la historia carcelaria en la ciudad. No hay razón de peso para que esta gran dama esté sometida a la condición de rea.

¿Qué está pasando en la justicia de Cartagena? ¿Qué clases de intereses están presentes en este fallo? Porque la ciudad es víctima de los casos más grandes de impunidad o de indiferencia en lo que respecta a los llamados Elefantes Blancos. Sin que a nadie le duela ni se haga nada al respecto. En cambio, la justicia absurdamente se ensaña en contra de la Mariamulata.

La detención de la ex alcaldesa, es el caso más insólito que se haya podido ver en estos últimos años en Cartagena, 12 años de prisión, que paradójicamente no han sido aplicados a ninguno de los del Cartel de la Toga, siendo éstos, conocedores y “salvaguardadores” de la Ley.

Los intelectuales y trabajadores de la Cultura en Cartagena, debemos alzar nuestra voz de protesta ante el atropello que se está cometiendo contra la ex funcionaria. 
Estoy de acuerdo con las explicaciones del doctor Rafael Vergara, las cuales están fundamentadas en la Ley, éstas, muestran la inocencia de la mariamulata. Si ella no ha cometido ningún fraude ni engaño en contra del Estado, como lo demuestra el abogado Rafael Vergara, no debe estar en las condiciones en que se encuentra.

Cartagena de Indias es una ciudad que presenta usurpación en gran parte de sus tierras aledañas a los Cuerpos de Agua, con poca explicación sobre el hecho.

Judith Pinedo Flórez, merece estar libre para demostrar ante la Ley su inocencia de los hechos que la condenan. 
Juan V Gutiérrez Magallanes






miércoles, 18 de agosto de 2021

Más Allá De Una Línea Divisoria


"LA DIÁSPORA DEL HOMBRE EN LA BÚSQUEDA
DE LA CIUDAD PROMETIDA POR DIOS"


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes



“Más allá de una línea divisoria”, es el encuentro del ser que añora vivir en un mundo, soñado, donde prevalecen y perduran las nobles costumbres, colmado de espiritualidad en la vivencia fundamentada en Cristo.

Cansados del desenfrenado consumismo de las ciudades inmersas en la tecnología, cruzamos la línea de esa ciudad consumista carente de espiritualidad, para encontrarnos seres dispuestos a dar bienes que van a colmar el corazón de agradecimiento. El samaritano que brinda bienes para satisfacer las necesidades de su prójimo. Los jóvenes creyentes, de fácil comunicación con los ángeles, y que pueden escuchar embelesados las enseñanzas del Nazareno. Encontrar un mundo pleno de esperanza, donde se pueda hallar lo que hoy necesita el hombre: Comprensión, Fraternidad y Bondad.

Cansados de las ciudades que fomentan y viven hasta el extremo el “consumismo”, donde se abandona lo tradicional, aquello que ha fundamentado la vida de nuestros antepasados. La novela la considero como la diáspora del hombre, salido a la búsqueda de la ciudad prometida por Dios.

Esa ciudad que añoramos, que deseamos para tener una vida sosegada, tranquila, llena de acciones bondadosas, donde se puede apreciar la naturaleza, sin la participación del que tala, caza y extermina las especies, muchas en vías de extinción. Es Segovia, la ciudad trazada en nuestra mente, la ciudad de nuestros sueños. La ciudad buscada por Gilberto García Mercado en su novela, habitada por hombres que llevan una vida ejemplar que siguen las sendas trazadas por Jesús.

La obra de Gilberto García Mercado, es el libro ideal para los jóvenes, que puede tomarse como el texto de enseñanza, que no puede faltar en los hogares que desean formar una familia en la tranquilidad de una vida cristiana.

Juan V Gutiérrez M
Gilberto García Mercado nos señala en su novela, los grandes males que agobian a las ciudades ultra modernas, todos ellos basados en el consumismo sin el miramiento del bienestar de la humanidad. Industrialización extrema que produce grandes cantidades de desechos que van a entorpecer el proceso natural de los ciclos biológicos de la naturaleza, lo cual da como resultado el Calentamiento Global.

Es por todo ésto, que la ciudad soñada por Simón Andrade y Mauricio Salazar, se encuentra plasmada en la novela: MÁS ALLÁ DE UNA LÍNEA DIVISORIA, ciudad de promisión, con estructura Edénica, donde la Vida se fundamenta en lo Espiritual de los seres humanos.
La Adquieres en el link de Amazon.com:https://www.amazon.com/dp/B097FSYJ2M

lunes, 16 de agosto de 2021

La Tierra y Sus Sufrimientos

¡BASTA YA AL FRACKING INMISERICORDE!

“La Tierra (del latín Terra, deidad romana equivalente a Gea, diosa griega de la feminidad y la fecundidad) es un planeta del sistema solar que gira alrededor de su estrella —el Sol— en la tercera órbita  más interna. Es el más denso y el quinto mayor de los ocho planetas del sistema solar. También es el mayor de los cuatro terrestres o rocosos".        


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes


La Tierra, llamada por aborígenes suramericanos “Pacha Mama”, a la que le rinden tributos de veneración. Habitada por la especie humana en compañía de la Flora y la Fauna. Ella, bondadosa, siempre dispuesta a brindarse a los seres que la habitan, sabedora de los dones y riquezas que posee, además, consciente de la capacidad intelectual y moderada del ser humano, se ha expuesto a la voluntad de él.

En un principio, el hombre entendía cómo debía hacer uso de la superficie, esa que generalmente se halla colmada por la flora, de donde tomaba el sustento como ser herbívoro, más tarde se convirtió en un “ser omnívoro”, dispuesto a talar grandes extensiones de la superficie (piel de la tierra clorofílica), para criar especies de la fauna que sirvieran para el sustento y el comercio. La Tierra, la “Pacha Mama”, continuó en su bondad para con el hombre.

Supo brindar parte de sus entrañas para que el ser humano, la escrutara, viera su interior y tomara un poco de sus tesoros que hacían parte de su estructura y composición. Jamás pensó que esta acción pudiera causarle grandes daños y perjuicios venideros.

La Tierra, “Diosa bondadosa”, glorificada por sus antiguos pobladores. Nunca pensó que el hombre, inteligente y sagaz, con el paso de los años fuese a causarle grandes problemas.

El hombre no estaba conforme con un poco de los elementos que hacen parte de Gea. Ella era obsequiosa cuando brindaba un poco de Hierro, una porción de Cobre y más tarde algo de Aluminio, (metal utilizado en la fabricación de las aeronaves). Ella, Gea, algunas veces dejaba brotar un poco de líquido, que los aborígenes usaban en unturas y más tarde como combustible. Ante esta eventualidad, la inteligencia del hombre parece que fuera ilimitada. De tal manera que ese ser de extensa visión–descendiente histórico de Prometeo–abrió las entrañas de la madre Tierra, la perforó y hurgó para extraer la sustancia aceitosa que se había ido formando por la fermentación y putrefacción de antiguos vegetales, líquido que se conocería como Petróleo, (Por sus raíces semánticas: Aceite de Piedra, por su valor comercial: Oro negro).

Con este encuentro entre el hombre y el Petróleo, parece que el ser humano hubiera perdido los estribos, el razonable juicio y la compostura para tratar a la Madre Tierra, llegando hasta el extremo de triturar las rocas internas de la tierra: “El famoso Fracking o técnica de extracción consistente en fracturar rocas que tienen petróleo y gas atrapados en su interior”. Es la deplorable y artificiosa lucha constante para extraer hasta la última “gota de sangre” de esta buena Madre-Pacha Mama.
Hoy, la Tierra grita, da alaridos que retumban y son captados por Poseidón, éste se embravece y busca anegar en sus aguas a las ciudades costeras, los grandes ríos acompañan el dolor de la tierra. Los grandes Titanes, se ponen a disposición de la madre- Tierra para animarla en su ira, los volcanes se enfurecen y braman lanzando rocas en estado de ignición.

Juan V Gutiérrez M
La madre Tierra, hace uso de la tea de Prometeo para aumentar la temperatura y calentar nubes y praderas. Ella pide al hombre emprendimientos de procesos que sirvan para conservar el equilibrio del Medio Ambiente. (Como suspender las pruebas atómicas y los vuelos ínter espaciales, por ejemplo).

La Tierra es nuestro padre o hermano y el hombre lo ha olvidado. Ella reclama respeto y consideración por su bienestar, el cual se proyecta en bien del mismo hombre.

Me duelen las entrañas
siento el dolor de madre profanada
Me han herido en el regazo.
He perdido la voz y la audición
no escucho el canto de ninfas y sirenas
he perdido el olfato
me duele no recibir el aroma
de las flores de mis bosques.
Grito con mis fuerzas empoderadas:
¡Basta Ya!

Image by Ilona Ilyés from  Imagen de Son Hoa Nguyen en Pixabay 
 

viernes, 30 de julio de 2021

Memorias del Desencanto

¡CHAMBACÚ ERA UNA FIESTA!

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes

 

Ayer fue la Isla de Elba, cercada por el Lago del Cabrero que forma al Caño de Juan Angola, por el Puente del Tren y El Espinal.

Al bajar el Puente de Madera, cuando veníamos del Centro de la ciudad nos encontrábamos con una serie de accesorias que formaban una especie de herradura encementada, de propiedad de un señor de apellido Saladén. Eran habitadas por familias venidas de pueblos y barrios cercanos, de éstos es válido recordar al Boquetillo, Pekín y Pueblo Nuevo.

En una de las accesorias vivía el señor Juan Gómez, negro como un golero (animal noble para la ciudad), pero conservador seguidor acérrimo de Laureano Gómez, trabajaba tejiendo los fondos de las sillas en que las elitistas de la Ciudad de los Crustáceos posaban sus nalgas. Todo era apacible en la convivencia de Juan Gutiérrez Arteaga, liberal del periódico El Tiempo, y las canciones matutinas de Antonio Carlos Del Valle, lector de El Siglo. Aquel era el Chambacú, formado por cuartos o accesorias, donde la cannabis aún no se había posado para regularle el ánimo a alguien. En la lejanía de aquella herradura de viviendas, había un solo baño, y allí todos concurrían con sus bacinillas oxidadas entonando un bolero olvidado que hacía parte de la fiesta.

Viejos chambaculeros endurecieron aquellas tierras pantanosa con el caracolejo o restos de crustáceos extraídos del fondo del Caño de Juan Angola, los terrenos se levantaron para evitar las inundaciones por la subida de la marea, aquello hacía parte de la fiesta, Chambacú, en ese momento, no era la envidia de nadie.

El viejo caserón de calicanto se fue destruyendo por efectos de la sal y el abandono. Los chambaculeros se vieron precisados a construir casuchas de madera en los terrenos pantanosos que eran aterrados con múltiples materiales, ya fuera con caracolejos, aserrín o la basura de los alrededores.

Los primeros intentos de construcción de las casuchas, fueron detenidos por la intervención de las autoridades. No obstante, los chambaculeros desesperados por no tener dónde abrigarse del sol y la lluvia, no desmayaron y fueron insistentes hasta lograr levantar el caserío.

Continuó la fiesta en la invasión con las serenatas matutinas del sereno Antonio Carlos Del Valle y el tambor de Toribio Maturana, (aún no se había asomado en el parnaso la voz de Estefanía Caicedo en un alegre bullerengue, ni tampoco Eliseo Herrera con sus trabalenguas).

En medio de aquello sobresalía la figura del líder Máximo Gómez, de espíritu liberal, animaba las invasiones y trazaba los terrenos, se había alimentado con los discursos de Jorge Eliécer Gaitán y los poemas de Jorge Artel. Máximo incursionaba en las preparaciones de seudo brujo para llegar a crear uno de los primeros aliseres, puesto en uso por los chambaculeros.

Es curiosa la genealogía de Chambacú. Su suelo fue otorgado por Soledad Román de Núñez a su cochero, de éste pasó al señor Cantillo, quien vendió en parte al señor Saladén, éste construyó unas cuantas casas de mampostería de tipo republicano, las cuales se destruyeron por el abandono y la falta de mantenimiento. Otro de los compradores fue el señor Guzmán, viejo conservador que no se separaba de su guitarra un momento, cuyo repertorio lo constituía una sola y triste canción que cantaba con el alma. Construyó una serie de cuartos, que daba en arriendo, pagado algunas veces con trabajo doméstico, en el cual era amo y señor.

En medio de aquella fiesta, aparecía la Loma de Vidrio, formada por las basuras de los almacenes de la ciudad. Por la acumulación del vidrio, daba la sensación que ardía cuando el sol estaba en todo su esplendor, semejaba la boca de un volcán, mirarlo desde lejos era una maravilla.

Al bajar la Loma de Vidrio, entrábamos a la calle del Mondongo, un nombre muy peculiar en honor al mondongo que preparaban al final de la calle, (no gustado por la gente que tenía casa grande de cemento y un radio Phillips). Desde el pretil de la casa grande escuchábamos los partidos de beisbol, donde participaban: El Mono Judas, Chita Miranda, Varita Herazo y otros. Aquella gente hablaba de la calle de la Esperanza y no del Mondongo.

La calle del Mondongo desembocaba a otras salidas, una de ellas era El Callejón Del Esfuerzo, donde vivía la abuela de Manuel Zapata Olivella, doña Ángela Vásquez. Otra salida era la que daba hacia la calle de las Flores, cantada por El Tuerto López, era muy visitada a pesar de sus olores, lo que daba motivo para que algunos la nombraran como la calle de la Mierda. Pero había una razón que aumentaba la fiesta: El Pasaje de Loncha, invadido por adolescentes que querían poner en práctica sus primeros sueños de hombre macho y hacían cola para perder su virginidad con aquella mujer agraciada.

Loncha, La Pirulí y Evajati, fueron una pléyade de mujeres que por los años veinte y treinta calmaron las ansiedades de los muchachos que luego se iban a narrar sus proezas en el famoso Cabaret Aires Cubanos  
La calle de las Flores se comunicaba con la calle Del Lago, colmada de grandes casas de piso embaldosado, allí vivían los que creían estar fuera de la influencia chambaculera, entre ellos estaban los Pereira, los Arévalo (El Coronel y Pedro Pereira, padre de Pedrito). También podíamos encontrar a María La Chocoana y a la Niña Prada, madre del cuentero que hacía la fiesta en las noches de velorio: Rafita Prada.

En una de las calles paralelas a la del Lago, estaba la tienda de Zoila, la más grande y a la vez donadora de ñapas, fue la primera en tener teléfono.

Demolido el caserón de material, y el conjunto de las accesorias, quedó un amplio campo, donde se organizaban juegos de todas las especies: Tapita, bola de caucho, tablita y ya se daban «piezas de fuego», aromatizadas por la Cannabis, venta iniciada por el viejo Colancho, un jíbaro samario.

Para participar en los juegos de la tapita y la bola de caucho, llegaban los sandieganos, especialmente la gente de la calle del Jardín. Un lanzador famoso de tapita era el Mocho Sindulfo, tenía el brazo izquierdo escondido en el cuerpo.

Al fondo de aquel terreno, estaba el cuarto del viejo Juan Gutiérrez Arteaga, era una especie de garito, donde se jugaban todo tipo de juegos de mesa desde el póker hasta la lotería y el dominó, cuando llegaba la policía, se hacía una colecta para calmarles los ánimos a los agentes del orden. Al lado de aquel cuarto, estaba la casa grande de los palenqueros, su ama y matrona era la tía Cato, hermana de la mamá de Pambelé, madre de Ramona, la palenquera más bonita que habitó Chambacú. Después de aquella calle, se encontraba la calle de Martín, viviendo en su solar, donde hoy se alza el Edificio Inteligente .

Al bajar aquel puente de madera, nos encontrábamos con los inicios del sector de Tokio, era todo una fiesta, donde nunca faltaban los boleros y las guarachas del Jefe Daniel Santos, aquello daba espacio para conjugar los juegos de pierna de los boxeadores: Caraballo, Pedro Vanegas y Pambelé.

Juan V Gutiérrez M
Desde donde terminaba el sector Tokío, se podía entrar a la calle donde vivía el Maestro Pianeta Pitalúa, director de la orquesta A No. 1. Había un pentagrama de canciones que hacían interminable la fiesta, y las danzas de los Goleros y Pajaritos mostraban un colorido de movimientos gestuales, como el «Baile de la Rasquiñita» por «Mediavida» en el grupo de Delia Zapata .

La fiesta permitía que el barrio quedara envuelto en las melodías de los boleros y las guarachas de Daniel Santos y Bienvenido Granda, todo aquello quedó poetizado por los versos de Raul Gómez Jattin, un 23 de mayo, cuando su último poema quedó grabado en las hojas de los árboles del parque Espíritu del Manglar.

Chambacú era una fiesta gozada por sandieganos y cabreranos.





martes, 27 de julio de 2021

¡NECEDADES!

 

TIERRA: DETERIORO Y DECLIVE


Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes



 

Tierra

egoístamente plagada

por burdos egocéntricos


Sin importar a los países vecinos

mueren los hambrientos en Diásporas forzadas

frente a la opulencia de otras naciones


¿Por qué continúan matándose Israelitas contra Palestinos?

Es muy triste contemplar la pobreza del venezolano

miserable y ruinosa condición, prepotencia vergonzosa gobiernista

El magnicidio sucedido en Haití

mostró rasgos mercenarios en Colombia


Quedamos perplejos ante otra muestra de violencia

que enloda nuestra bandera


El mundo necesita una verdadera Organización

Fraternal de los Derechos Humanos


Parece que Gea mostrara los Cambios Climáticos

pasándonos facturas por nuestros errores


Desastres bélicos

acompañados por hechos pandémicos acosan el planeta

hombres soberbios incontenibles.


Necesitamos Paz en el Mundo

Pacha Mama humillada por hombres embravecidos

Rompe barreras contra la naturaleza


ríos caudalosos y mares embravecidos invaden las ciudades

¡Hombres con omnipotencia maltratan la Tierra!








domingo, 25 de julio de 2021

Radiografía de La Desolación

CINCUENTA HUECOS

Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes





 

 

Ay, querida Cartagena de Indias
La ciudad de los cincuenta huecos en su suelo acorralado
Adornadas sus casas por hendiduras que vuelan en pedazos
Y claman auxilio a sus gobernantes.

Sus puentes gritan por las grietas surcadas
por los burdos automóviles
Cuerpos de Agua transformados en cloacas por la indiferencia
La amenaza de un mercado expeliendo olores del infierno.

Ciudad atada a un Concejo de Ediles
que carga con una gran indiferencia a cuestas.
El llanto desde el Cerro de la Popa de sus fantasmas
clamando por aquellos nativos que cuidaban su esplendor.

La ciudad elevando plegarias al mar para que aquiete su furor
Se espera el milagro por una Protección Costera
Urbe colmada de proyectos empolvados,
Engavetados a la espera de nuevos gobernantes
que valiéndose de los sobornos
comprarán la conciencia de la gente en las urnas 





          

Duele la ciudad, mallas viales abiertas no es buena nueva
Y en crecimiento: la desdicha por la indiferencia y el menosprecio
Enmohecida sus paredes las casas coloniales
albergan las voces de protesta de piratas y corsarios

Llora la ciudad
Presenta calles descubiertas
guardadoras de pisadas y miserias
Parece que estuviera pagando el deshonor
de haber sido refundada por Heredia

Ahora, es el tiempo del amor
Poder caminar por sus calles con la alegría
de los versos del Tuerto López y Jorge Artel
Poetas bendecidos por haber nacido en esta Urbe

Con urgencia se necesita la atención de los gobernantes
sin el egoísmo en los encuentros para tratar el bienestar
exaltado muchas veces por intelectuales y poetas.

Hay desespero por amenaza en sus balcones de derrumbe
La urgencia se hace manifiesta para poder continuar
como una reliquia: Ser Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. 
De lo contrario seremos tildados de renegados y traidores. 

Juan V Gutiérrez M

























sábado, 24 de julio de 2021

#elveranodemivida

 NUESTROS VERANOS FELICES


Por Gilberto García Mercado



Llueve desde muy temprano. Las gotitas que se introducen por los intersticios de las ventanas me recuerdan a un invierno reciente. Me esfuerzo por recordar el día y la hora de ese diluvio infinito. No hay reloj ni tiempo para esa borrasca que arrasó por completo ese pueblo fantasma. Por la ventana se ven figuras flacas y encorvadas, sombras espeluznantes que tienen un gran parecido con Hitler o Franco. Llueve desde muy temprano. Ahora la noche se abalanza contra el pueblo sitiado en medio de la selva. Aún sigo creyendo que esta tempestad es reciente. La humedad se ha enseñoreado de las almas, en el salón de billar los hombres combaten el frío y la atmósfera cargada de lluvias con cafés y cigarrillos que envuelven el lugar en un ambiente brumoso y pesado. A veces, cuando el estallido de un relámpago zarandea las mentes de los ciudadanos, y recordamos que todo este infortunio se inició con la llegada de los Maldonado al pueblo, personajes y escenarios elevan los argumentos de trama y pasión a la categoría de una novela escenificada en Bello Horizonte.

La lluvia es esa mujer austera y dominante, insensible y calculadora cuyo nombre hace honor a su carácter: Victoria de la Cruz. Las escenas aún persisten en la memoria de los habitantes. Primero a Bello Horizonte de la noche a la mañana se presentó la comitiva de aquellos hombres hambrientos y desarrapados comandados por el gordo Lucrecio, quien andaba todo el tiempo bañado en sudor y envuelto en la humorada de su tabaco.

«Venimos en son de paz», manifestó el gordo Lucrecio, «Solo repondremos fuerzas y luego nos largaremos».

Y todos creyeron en las buenas intenciones del grupo. Por ser Bello Horizonte un lugar estratégico para las guerrillas, el comercio de narcóticos, trata de blanca, secuestro y extorsión etc, en los pueblerinos no era extraño convivir todo el tiempo con todo tipo de personajes díscolos y rebeldes como el gordo Lucrecio.

Y quizás el tipo hubiera cumplido su palabra, si a los pocos días de hallarse en el pueblo, no se hubiera cruzado en la vida de los parroquianos la bella y peligrosa Victoria de la Cruz con su comitiva. La joven no debía de ser de este mundo, su hermosura se erigía en una categoría de perfección y ternura. Era aquella alma de Dios, una mujer literalmente. Parecía recién acabada de dibujar por un pintor surrealista, un Salvador Dalí o Pablo Picasso, en sus facciones se mezclaban la mansedumbre y el enojo al mismo tiempo. No obstante, su extraordinaria belleza ocultaba todo vestigio de cólera o benevolencia que estuviera circulando por el torrente sanguíneo de la mujer. El enfrentamiento entre los dos bandos no hubiera pasado a mayores si uno de los hombres del gordo Lucrecio, no violenta hasta causarle la muerte, a Fabiana, la hermana menor de ese Clan de Mujeres y que para Victoria era la luz de sus ojos.

La respuesta a todo ese dolor acumulado, a esos viejos odios y resentimientos enquistados desde tiempos inmemoriales, no se hizo esperar. El día que cabalgaba henchido de claridad y con una temperatura de verano, trastabilló por el dolor que le causó la muerte de Fabiana y todos pudimos escuchar aquel grito desgarrador de Victoria de La Cruz preguntando que quién había ultrajado a Fabiana, su hermana menor que era la luz de sus ojos.

Fue una lección de vida la que pudimos aprender en los enfrentamientos y escaramuzas entre el grupo del gordo Lucrecio y las mujeres altivas de la hermosa Victoria de la Cruz. Al final salió a la superficie hasta convertirse en avalancha, en huracán, la metamorfosis de una mujer que debía de tener algún poder celestial, un rango divino, porque en un instante el grupo del gordo Lucrecio fue acorralado en su guarida por el despliegue de los fuertes vientos, y una lluvia inmisericorde que terminó por aniquilar la hueste de los seguidores de aquel pobre gordo desalmado.

Las sombras de la noche y esa luna clara y pétrea me dicen que el tiempo, las horas y los días perdieron su correlación correcta en el almanaque de la gente de Bello Horizonte. No se tiene noción de la realidad. El poblado es como una nave en Altamar, al vaivén de las fuertes olas, si esto continúa así irremediablemente iremos contemplando cómo las crecientes que se precipitan desde lo alto de la sierra irán borrando a Bello Horizonte del mapa. Desde nuestros refugios elevamos plegarias a Dios para que tenga compasión de la gente humilde y trabajadora.

Gilberto Garcia Mercado
Aún llueve y la tierra por momentos deja de gemir por sus muertos. El estallido de un relámpago en la inmensidad devuelve un poco de luz a mis recuerdos. Por fin alcanzo a observar en esos cuadros reveladores y proféticos al verano reciente: es la primavera de mis sueños. Llueve y la noche profunda se enseñorea sobre Bello Horizonte. ¡Victoria de la Cruz se llevó nuestros veranos felices!
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay Imagen de Engin Akyurt en Pixabay 

viernes, 23 de julio de 2021

#elveranodemivida

EL POBRE E INEXORABLE VERANO DE SOFÍA


Por Gilberto García Mercado


Todos estuvieron de acuerdo en salir cuando el sol despuntara en el horizonte. Habían dormido poco y mal y las incidencias de la noche se reflejaban con cierta austeridad en sus semblantes. Al principio marchaban enterados de las horas y los días y de una fecha en el calendario. Sin embargo, los obstáculos encontrados en el camino, algún río crecido o el desplome de una roca, más lo cenagoso del terreno por la persistencia de la lluvia, influyó para que el grupo perdiera la noción del tiempo y se replegara bordeando los montes y serranías con una cautela enfermiza.

Jonás de vez en cuando se adelantaba para inspeccionar que no hubiera trampas o posibles deslizamientos en el camino que colocaran en peligro a los viajeros. De tal manera que ahora cuando las últimas penumbras de la noche son expulsadas por los rayos de un sol inclemente, los viajeros perciben en sus espíritus la esperanza de aún no estar perdidos en este verano incipiente y frágil que alguien podría reducir en simples astillas solo con las manos.

―Por fin dejó de llover―había dicho Jonás, meciéndose de un lado a otro la tupida barba.―Creo que si nos damos prisa la hallaremos.

Habían perdido todo, casas y familias sucumbieron en aquella avalancha mortal que fue noticia de primera plana en los principales diarios del mundo. Los aldeanos se asombraron ante aquel fenómeno de la naturaleza que volvía una y otra vez a recordarles el dulce y expresivo rostro de Sofía. Ella llegó con el verano, fue ese aroma sutil y dulzón del durazno maduro, cuya corteza seducía el gusto de cualquiera de los jóvenes de la aldea.

Tener una chica bella y con la chispa de sus ojos verdes sonriéndole en todo momento a la vida, era la mejor bendición que Dios podía ofrecerle a un pueblo esclavo y cómplice en todo momento de sus autoridades. Dicen que el amor enceguece, que no permite ver más allá de nuestras narices respecto de la criatura que atrae y pone a palpitar trémulo el corazón. Sí Sofía era el gran sentimiento que cualquier caballero esperaba sobre su vida, ahora los jóvenes de la aldea lo dudaban. Porque su arribo a Las Begonias le robó la calma a más de uno, los viejos en romería hacían largas filas con todo tipo de regalos que entregaban con el amor brotándole por los poros a la bella y dulce mujer.

―No molesten a la joven―exclamaba colérica y fuera de sí la patrona de la vecindad a los ancianos―No sean impertinentes, pues Sofía duerme y lo último que ustedes desearían es que la bella dama se marche de Las Begonias en donde todos somos felices con solo verla.

Truenos y relámpagos se precipitaron sobre la aldea. Sombras negras y sombrías se enseñorearon sobre la población, llovía desde los principios de los tiempos, la vegetación y los montes de los alrededores bramaban con una intensidad increíble. No obstante, la presencia de Sofía se erigió sobre ese cielo triste y descompuesto exhortándolo en todo momento a que no dañara la integridad de Las Begonias.

La gente entonces aprendió a vivir entre diluvios y crecientes que se precipitaban desde lo alto de las estribaciones de la sierra y amenazaban con borrar del mapa al pueblo que se había convertido en el anfitrión perfecto para la dama. Podría entonces decirse que en Las Begonias se hallaba una población ingenua y condenada, en donde los parroquianos aprendieron a vivir entre lluvias y truenos a partir de la entrada triunfal de una tal señorita Sofía. Podría afirmarse que en esta población se podía entonces aplicar la frase bíblica sobre el amor, en la que reza: «Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta». Porque toda una generación de poetas, narradores, hombres cultos y grandes estadistas y científicos sucumbieron ante la enloquecedora belleza de una tal Sofía. El frío de inviernos de siglos nos replegó en Las Begonias. Quizás sin darnos cuenta fuimos la primera comunidad de hombres y mujeres que murió por amor.

―Hay un cadáver de una mujer rubia y de ojos verdes en la ribera del rio―grita uno de los vigías encargados de abrir caminos al grupo de hombres que riñe por encontrar el pobre e inexorable verano de Sofía.

Ya es de tarde, la noche se viene sobre estas soledades cuando vemos el rostro de la occisa. Tiene la apariencia de Sofía, pero definitivamente no se trata de la mujer que ha puesto a Las Begonias en esta deplorable situación. A lo lejos el cielo se estremece, se desgaja el diluvio, en la inmensidad la lluvia impetuosa repliega a la gente en sus refugios. El verano que creíamos que había llegado no fue tal, el frío comienza a producir en los cuerpos hipotermia, huele a vegetación y a raíces descompuestas.

Gilberto García Mercado
―Sí, se llama Sofía y nos urge encontrarla―le digo a un indígena de los alrededores.

―No desperdicie ni gaste su tiempo―me dice el interlocutor, absorto, como si tuviera en otra dimensión―La joven pasó por aquí en el mejor de los veranos que se hayan dado en la región.

El grupo de hombres flacos y harapientos fruncen el ceño al ver en la distancia, al bordear los senderos de la montaña a un verano incipiente y frágil que alguien podría reducir en simples astillas solo con las manos. 
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jueves, 22 de julio de 2021

Los Niños: Nos Salvan y Redimen


«DIARIO DE UNA COLOMBIA QUE POCO NOS MUESTRAN»



Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes



Es emocionante cuando encontramos programas de televisión, en los que tenemos la oportunidad de ver la participación de la familia a través de uno de sus hijos. Quedamos perplejos al ver la actuación de aquel niño de catorce años. A través de él observamos a una familia que hace todo lo posible por la formación de ésta, dentro de los parámetros de la honradez y la honestidad. 
En esa vivencia observamos a una Colombia diferente a la presentada a través de los Noticieros, en los que vemos a un país permisivo con los actos bochornosos, ya sea de mercenarios, traficantes de estupefacientes, gobernantes corruptos, bandas de distintas modalidades del delito, etc. Quedamos en un estado de negación, (queriendo negarnos como colombianos). La situación entonces cambia, cuando observamos la vivencia de una familia que busca forjarse con nobles principios y valores.

Esos cuadros mostrados por hogares humildes, dan un hálito de alegría para pensar que Colombia, sí tiene salvación. Dejamos atrás al país violento y buscamos pensar en su naturaleza, en la conformación de su fauna y flora, dándosenos un panorama halagüeño y enriquecedor.

Una muestra de hogares felices es la presentada por la actuación de los niños, y aquí hay que reconocer la labor realizada a través de Caracol Televisión con su programa «La Voz Kids». Los niños que allí se presentan son miembros de familias humildes, que aún creen en las bondades del hogar. Seguro estoy que si se hiciera algo semejante a lo que hace Caracol Televisión, encontraríamos a lo largo y ancho del país numerosas familias que están haciendo bien su papel de gran familia.

Es algo grandioso y estimulante la presentación de estos programas, es una acción completamente didáctica que elimina de nuestras pupilas los cuadros tétricos de los encuentros entre los marchantes y los agentes militares.

Con la presentación de los niños, reitero, volvemos a creer en nuestra Colombia. Volvemos a pensar que no todo está perdido, muy a pesar de que hemos descubierto una nueva fase inscrita en la violencia colombiana: La De Los Mercenarios.

Como nación tenemos muchas cosas buenas, que no se dejan ver por los encuentros desagradables de muchos dirigentes de la Misma Colombia. Paradójicamente cuando se ha demostrado la capacidad intelectual de los colombianos, en los diferentes países del mundo, donde les ha tocado trabajar o estudiar.

Sí hay alguna esperanza para la Colombia noble, esa esperanza se halla en la educación de los niños. Ellos muestran una humildad a prueba de odios, de rencillas y egoísmos, lo cual en un país como el nuestro es algo sorprendente, sobre todo porque esa cualidad está destinada solo para los sabios.

Se engrandece Colombia con la muestra de una familia que cree en La Educación Familiar Fundamentada en el Respeto y el Amor.
Juan V Gutiérrez M

 

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