Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes
Alejandro Zabaleta Correa era un gran amigo, miraba al mundo como una gran urbe donde todos debíamos participar de los bienes de una Naturaleza y Sociedad conformada por los humanos que debe ser participativa.Recorrimos los terrenos pantanosos del extenso Chambacú. Teníamos como meta hacernos profesionales. Cuando iniciamos la adolescencia, hicimos parte de La Juventud Obrera Católica, teníamos como asesor al padre Pedro Salazar. Allí, en el Edificio San Francisco, nos reuníamos todos los sábados y comentábamos los Evangelios.Éramos unos adolescentes con mucho entusiasmo. Alejandro “prestó su certificado de Quinto de Primaria para cambiarle el nombre y ponerle el de un compañero, hoy también convertido en otro ilustre, pues era un autodidacta que quería estudiar, lo cual se hizo realidad”. Aquella acción del compañero Alejandro fue una de las primeras obras donde se mostraba el ser que estaría listo para dar lo que necesitaba un compañero.Nos hicimos bachiller. Alejandro entró a la Nacional para estudiar Sociología. Se dedicó a estudiar El Capital de Carlos Marx, lo que le sirvió para ser llamado “Maestro”. Tuvo relación con el comunismo por sus servicios en la explicación y búsqueda de una sociedad más justa. Era la época del Padre Camilo Torres.Terminó los estudios de Sociología y se volvió a la Costa–Barranquilla– donde impartió clases en varias universidades.Seguía siendo una persona estudiosa, pero debía andar con cuidado, pues sentía que lo vigilaban por sus relaciones como activista durante sus estudios en la Nacional. En Barranquilla se relacionó profesionalmente con el sociólogo Orlando Fals Borda, quien lo invitó a hacerse Protestante-Presbiteriano. Estaba casado con Edith Zambrano Abello. Él aceptó su nuevo estatus como Protestante, lo cual le permitía seguir brindando claridad a los hombres. Cambió el Capital por la Biblia.Viajó a México donde fue acogido como docente de Humanidades. Como su vida en Barranquilla había corrido peligro, aceptó de inmediato el exilio. En México, como Presbiteriano, se dedicó a explicar la Biblia como lo había hecho cuando era miembro de la Juventud Obrera Católica. La comunidad mexicana, viendo la formación de Alejandro, lo nombró Pastor Presbiteriano, siempre caminó en la búsqueda de la justicia, allí su compromiso apostólico fue aceptado por el bien que siempre buscó para sus semejantes.Alejandro, siempre recordado por sus amigos, fue un ilustre Maestro.Descansa en paz, amigo.