LA AMISTAD: UN REFUGIO CONTRA EL OLVIDO
Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes
La amistad es el gran oasis en el sendero de las relaciones humanas. Puede extenderse también a los animales. Esta palabra, «amistad», proviene del latín amicitia, derivada de amicus, amigo.Cuando logramos establecer una relación de hermandad, colmamos nuestro corazón con uno de los más grandes bienes que llegan a nosotros. Las aguas que bebemos de ese gran oasis son sorbos eternos que nos llenan de una alegría infinita.La amistad, en algunos pueblos, está representada por un árbol frondoso, de hojas de un verde intenso por el exceso de clorofila, que nunca se marchitan. En sus ramas anidan aves con trinos de alegría que hacen olvidar las angustias. A él se acercan quienes buscan consuelo para mitigar la tristeza. En otros pueblos existe un santuario donde se rinde culto a la amistad. Hasta allí llegan quienes desean jurar eterna camaradería.Hay un pueblo que posee una laguna de aguas cristalinas. La llaman la «Laguna de la Amistad». En ella se bañan los recién casados para hacer juramento de eterna concordia. A esa laguna llegan grandes romerías, donde se celebran ritos especiales y se hacen juramentos para mantener la paz con los pueblos vecinos.
A esa laguna han llegado diversas comitivas provenientes del Vaticano, con el propósito de consagrarla y reconocerla como un sitio de devoción.En el Día Mundial de la Amistad se celebran actos en su honor. Allí se reúnen, a solicitud de padrinos especiales, los seres que han tenido disgustos, con el fin de retomar el camino de una eterna paz y hermandad.

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