LA CANDELARIA:DEVOCIÓN, MEMORIA Y TRADICIÓN
Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes
La cultura de los pueblos se forma a partir del aporte del individuo a las costumbres y tradiciones, así como a las formas de vida de las distintas etnias. La nuestra recoge el legado de los grupos humanos que llegaron a la ciudad y se integraron a las manifestaciones de la población originaria.A la comunidad aborigen existente se sumó la cultura del conquistador español y, posteriormente, la de los pueblos provenientes de África. Un ejemplo de ello lo constituye la manera en que, en el Cerro de la Popa, se rendía adoración al dios Buziraco. Tras la destrucción de esta deidad y su arrojo por el sitio que dio nombre al «Salto del Cabrón», se estableció, mediante la cultura española, un santuario para rendir culto a la Virgen de las Candelas, la Santísima Virgen de la Candelaria, bajo la orientación de misioneros de la religión católica.La susodicha Virgen se convirtió en la Patrona del pueblo cartagenero. En torno a ella se organizaron novenas que se iniciaban el 24 de enero y culminaban el 2 de febrero.Grandes romerías acudían al Cerro de la Popa para rendir culto a la Virgen de la Candelaria. Los fieles llevaban figuras elaboradas por artesanos del oro, los plateros, conocidas como milagros. Sus formas dependían de la solicitud del devoto, de acuerdo con la sanidad implorada. Por ejemplo, si padecía un órgano enfermo, el milagro adoptaba la forma de dicho órgano. Recuerdo que mi madre llevaba uno en forma de pierna, por las afecciones sufridas en ellas.Las romerías eran multitudinarias. Los cartageneros se preparaban desde los últimos días de enero. Se subía a pie por los caminos, algunos de fácil acceso y otros más difíciles, conocidos como los tramposos. Se cortaba una rama o «varita de chupa chupa» para flagelar el cuerpo como acto de penitencia. A lo largo de la ladera había ventas de caña dulce y, aquí y allá, pequeños altares improvisados.Con nuestras madres salíamos al inicio de la noche, ya fuera el primero o el dos de febrero. Nos preparábamos para asistir a la procesión de la Virgen de la Candelaria. Paralelo a ello, existía una ferviente devoción por parte de los pescadores de la bahía. La cumbia era el ritmo que siempre se bailaba en homenaje a la Candelaria. Grandes bailes se organizaban en muchas casas del Pie de la Popa.

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