LOS CINCO MANDAMIENTOS
QUE NADIE PUEDE IGNORAR
Por Gilberto García Mercado
Hay cosas que podemos posponer, negar o incluso olvidar. Pero existen ciertas verdades que, tarde o temprano, terminan llamando a nuestra puerta. No importa cuánto dinero tengamos, cuántos años vivamos ni qué camino hayamos elegido. La vida nos obliga a enfrentarlas.
Estas son cinco premisas que todo ser humano debería cumplir si quiere vivir con plenitud:
1. CUIDARÁS TU VIDA COMO TU MAYOR TESORO
No existe riqueza, éxito ni poder que pueda devolverte un día perdido. Cuida tu cuerpo, protege tu mente, ama tu existencia y aprende a valorar cada amanecer. La vida no se guarda para después.
2. HARÁS DE TU SALUD UNA PRIORIDAD
Trabajarás, lucharás y perseguirás tus sueños, pero nunca olvidarás que necesitas estar vivo y saludable para disfrutarlos. Come con prudencia, descansa, muévete, evita los excesos y escucha a tu cuerpo. Muchas veces aquello que ignoramos hoy se convierte en el precio que pagamos mañana.
3. APRENDERÁS A RESPETAR EL DINERO
No necesitas ser rico para vivir dignamente, pero sí necesitas aprender a administrar lo que tienes. Gana honestamente, gasta con inteligencia, ahorra cuando puedas y evita convertir tus deseos en deudas. El dinero debe ser una herramienta para vivir, no una cadena que termine gobernando tu vida.
4. ALIMENTARÁS TU ESPÍRITU
Un hombre puede tener una casa, dinero, reconocimiento y compañía, y aun así sentirse profundamente vacío. Necesitas algo que vaya más allá de lo material. Dios, la fe, el amor, la lectura, el arte, la familia, la solidaridad o la búsqueda del conocimiento pueden convertirse en ese lugar interior donde encuentres sentido.
5. NO DESPERDICIARÁS EL TIEMPO
El pasado ya no puede modificarse y el futuro todavía no está en nuestras manos. Lo único que realmente poseemos es este instante. Ama mientras puedas, perdona cuando sea posible, abraza a quienes quieres y atrévete a comenzar aquello que llevas años aplazando.
Y existe una última verdad que los reúne a todos. No pasarás por este mundo sin dejar algo bueno detrás de ti.
Porque al final, quizá la verdadera medida de una vida no sea cuánto tuvimos, sino cuánto amor dejamos, cuántas personas ayudamos y cuánto bien quedó en el camino después de nuestro paso.
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