viernes, 15 de mayo de 2026

Crónica Íntima

 

Ahora cae nieve sobre sus vidas



Por Gilberto García Mercado



Las madres de edad avanzada, de cabellos grises y rostros tiernos, han atravesado distintas estaciones de la vida. Primero fueron niñas que asistieron a la escuela y comenzaron a formar su carácter. Después llegaron los sueños juveniles, los primeros amores, las ilusiones y los esfuerzos por prepararse para la vida. Más tarde levantaron hogares y sembraron los cimientos sobre los cuales crecimos todos los hijos de este universo.

Son madres dignas y ejemplares. Mujeres sufridas y abnegadas. Cada una vivió su propia batalla silenciosa. Está la madre que rechazó su propia ración de pan para alimentar a su pequeño; la que pasó noches enteras en vela vigilando la fiebre del hijo enfermo; y también aquella que no cabía de felicidad cuando vio a sus hijos graduarse y abrirse camino en esta tierra áspera, fría y muchas veces injusta.

Ahora cae nieve sobre sus vidas.

Con estoicismo y valentía cumplieron la tarea de ser madres. Y nosotros, que alguna vez caminamos aferrados a la falda de aquella mamá joven, no nos cambiábamos por nada con tal de vivir ese instante de protección y ternura.

Cada quien guarda una manera distinta de recordar a esa mujer fuerte como el acero y dulce como el pan recién hecho. En mi caso particular, se me arruga el corazón al recordar a aquella mujer de mi infancia. No había dama más bella que aquella sonriente adolescente ante la cual parecían inclinarse todos los hombres que la miraban.

Aún hoy, en mis años de hombre maduro, llevo intacta en la memoria aquella imagen de mamá caminando por las calles de Fundación con su jean azul ajustado al cuerpo, despertando la admiración de quienes la contemplaban. Y yo, inocente y orgulloso, disfrutando aquel reconocimiento silencioso, quizá convencido de que tenía a la madre más hermosa del mundo.

Gracias a ellas somos lo que hoy somos. Nuestra paciencia, nuestras virtudes y aun nuestras fuerzas provienen muchas veces de su amor y comprensión.

Quienes todavía la tienen viva, ámenla siempre. Abrácenla mientras puedan. Porque hay un dolor lento y silencioso al descubrir que el tiempo comienza a marchitar aquello que creíamos eterno. No es fácil contemplar cómo los años van apagando sus energías. Sus movimientos ya no son los mismos. Sus cuerpos han envejecido; el cabello se vuelve un cono de nieve y sus pasos, antes firmes, ahora son indecisos y temblorosos.

Pero si de algo debemos estar seguros es de esto: hoy son más bellas que nunca.

Son las reinas del hogar, aun con sus arrugas y terquedad. En este siglo de redes sociales e internet, el recuerdo de quienes ya no tienen a sus madres debe ser el de aquella mujer bondadosa que sabía aliviar nuestras tristezas con la cucharada luminosa de una sonrisa.

En este Día de las Madres elevamos una oración al Todopoderoso por ese ser para quien, ante cualquier adversidad, lo más importante siempre serán sus hijos. Existen madres solteras, viudas, cabezas de hogar; madres cansadas y silenciosas, pero también madres capaces de sacrificarlo todo por el bienestar de sus hijos.

Y a las madres de Boston y La Candelaria, así como hemos dicho tantas veces que estos son los mejores barrios de Cartagena, hoy también proclamamos con orgullo que las mejores madres de Cartagena están en Boston y La Candelaria.

Así que hijos, visitantes y hermanos de la Iglesia Emmanuel de Boston: hagan de los consejos de sus madres una regla de vida. Ninguna de las madres aquí reunidas desea el mal para sus hijos. Si alguna vez ella te pide no asistir a un lugar o apartarte de un mal camino, escúchala. Sus canas hablan por sí solas: son la experiencia, la sabiduría y el amor puestos al servicio de la vida.

Y recuerda siempre que la vida puede ser más grata y larga si aprendes a honrarla y obedecerla, tal como dice la palabra de Dios en Éxodo:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.”

No lo digo yo. Lo dice la palabra de Dios.

Felicitaciones y bendiciones para todas las madres en su día.

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