«¡CÓMO NOS DUELES, VENEZUELA!»
Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes
Cincuenta años atrás, aproximadamente, Venezuela era la esperanza de todos aquellos que vivían una situación de desespero o de agonía.Se constituía en el refugio esperanzador, sobre todo para los colombianos que observaban en ella una forma de mejorar su existencia.Su moneda era de mucha consideración y tenía un alto valor. Un bolívar equivalía a dieciséis pesos colombianos.Hoy, después de la catástrofe ocasionada por el terremoto, Venezuela enfrenta una situación de desespero. Causa gran dolor la situación que viven nuestros hermanos venezolanos.Ellos merecen una suerte mejor, aún más cuando el país posee un subsuelo riquísimo en petróleo, considerado como uno de los mayores yacimientos del mundo.En tiempos pasados fueron muchos los colombianos que llegaron a Venezuela en busca de un mejor vivir.Algunos se hicieron profesionales, como fue el caso de Carlos Zabaleta Correa (f), quien se formó como periodista deportivo de gran consideración en Cartagena.Otros amigos que emigraron a Venezuela también lograron forjarse un futuro prometedor.Venezuela era el refugio de mujeres que iban a trabajar para lograr una mejor educación para sus hijos.Por esos tiempos, en el Corralito de Piedra no era muy raro tener un familiar laborando en Venezuela.Regresaban en diciembre conduciendo nuevos y hermosos automóviles, reflejando en sus rostros la mansedumbre de una vida plena y satisfactoria.Hoy, la situación que enfrentan nuestros hermanos bolivarianos duele mucho.

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