PILATO: ENTRE EL PODER Y LA CULPA
Por Gilberto García Mercado
Poncio Pilato nació en algún lugar de Italia, en una fecha que nadie se tomó la molestia de anotar. En aquellos tiempos no existía Facebook, ni registro civil, ni una tía chismosa que conservara las fotografías de la infancia. De manera que de sus primeros años sabemos poco.Me gusta imaginarlo de niño, corriendo detrás de una columna romana, aprendiendo que en Roma hasta las piedras tenían más autoridad que los pobres. Debió crecer entre soldados, funcionarios y hombres que entendían que el poder no consistía solamente en mandar, sino en conseguir que los demás obedecieran creyendo que obedecían voluntariamente.Su familia pertenecía probablemente al orden ecuestre, una clase acomodada que podía abrir ciertas puertas del imperio. Pilato recibió la educación correspondiente a un joven destinado a servir a Roma. Aprendió administración, disciplina, política y, seguramente, el arte más antiguo de todos: sonreírle al poderoso mientras se piensa otra cosa.De su juventud no quedó casi nada. Tampoco sabemos cuáles eran sus gustos, sus amantes o sus inclinaciones sexuales. Inventarle un harén sería fácil, pero sería convertir la historia en telenovela romana. Lo cierto es que estuvo casado. El Evangelio de Mateo menciona a su esposa, aunque no proporciona su nombre. La tradición posterior la llamó Claudia Prócula.Pilato llegó a Judea hacia el año 26, nombrado prefecto por el emperador Tiberio. Allí descubrió que gobernar a los judíos era bastante más complicado que gobernar una legión. El pueblo tenía sus propias leyes, sus sacerdotes, sus tradiciones y una relación con Dios que ningún decreto romano podía modificar.Pilato no era precisamente un gobernante sentimental. Las fuentes antiguas lo presentan enfrentado varias veces con la población y dispuesto a emplear la fuerza cuando consideraba amenazado el orden romano. Filón y Flavio Josefo conservaron episodios de su administración, y la arqueología confirmó su existencia mediante una inscripción hallada en Cesarea.Pero entonces apareció Jesús.Aquella mañana Pilato recibió a un hombre que no parecía peligroso. No llevaba ejército, no vestía armadura y no tenía cara de estar preparando una revolución. Sin embargo, los sacerdotes lo llevaron ante él acusado de presentarse como rey.Pilato lo miró.—¿Eres tú el rey de los judíos?Jesús respondió de una manera que debió irritarlo más que cualquier grito.Pilato preguntó otra vez. Nada.Afuera rugía la multitud.Pilato entendió algo que todavía hoy muchos gobernantes olvidan: que una multitud enfurecida puede ser más peligrosa que un ejército bien armado.Su esposa había intentado advertirle. Según Mateo, le envió un mensaje diciéndole que no se metiera con aquel hombre inocente porque había sufrido mucho en sueños por causa de él.Pilato quedó atrapado entre la conciencia y el cargo.Y escogió el cargo.Mandó traer agua.Se lavó las manos delante del pueblo.Aquel gesto parecía limpio. El agua corrió por sus dedos y cayó al suelo. Pero la historia no se dejó engañar.Porque hay manchas que no salen con agua.Después de la crucifixión, puedo imaginar a Pilato regresando a su residencia. Se quitó la túnica, bebió vino y trató de dormir. Pero aquella noche el sueño le negó el permiso.Vio nuevamente las manos.Las lavó.Seguían manchadas.Las volvió a lavar.Peor.Entonces comprendió que uno puede lavarse las manos de una decisión, pero no de sus consecuencias.Años después, su gobierno terminó. Fue llamado a Roma tras un conflicto en Samaria y desapareció de los registros históricos. No existe certeza sobre cómo murió. Las leyendas posteriores le inventaron distintos finales, incluso el suicidio, pero la historia no posee una respuesta segura.Y quizá sea mejor así.Porque algunas vidas quedan más completas cuando terminan con una pregunta.MONÓLOGO DEL EMPERADOR PILATO
—Si me levantaran hoy de mi tumba y me entregaran el gobierno del mundo, lo primero que haría sería pedir vacaciones.¡Qué mundo tan complicado me han dejado!En mi época tenía problemas con los judíos, los samaritanos y los romanos. Ahora ustedes tienen a los gringos, los rusos, los chinos, los japoneses, los israelíes, los palestinos, los cubanos, los indios, los franceses, los ingleses, los alemanes, los españoles, los mexicanos, los colombianos, los venezolanos y una colección interminable de pueblos convencidos de que Dios les entregó personalmente el título de propiedad del planeta.Yo, que fui prefecto de Judea, no me atrevería a gobernarlos.A los poderosos les diría: dejen de jugar a la guerra con juguetes que pueden matar ciudades enteras.A los pequeños les diría: no crean que por ser pequeños tienen siempre la razón.A los gobernantes les quitaría el espejo del despacho. El hombre que se mira demasiado termina enamorándose de su propia fotografía.A los ricos les cobraría impuestos hasta que descubrieran que la palabra humanidad también aparece en los diccionarios.A los pobres les devolvería dignidad antes que discursos.A Israel y Gaza les diría que ninguna tierra merece convertirse en cementerio por culpa de una historia que cada generación interpreta a su conveniencia.A Rusia, China y Estados Unidos les quitaría por un día los botones que pueden desatar una guerra.A Colombia le recomendaría paciencia, porque ya tiene suficiente con sus propios gobernantes.Y a Venezuela le aconsejaría que no confunda patria con partido político.¿Ven?No puedo.Yo conozco ese oficio.Gobernar es decidir entre dos males mientras alguien afuera grita que usted es el malo.Por eso renuncioDevuélvanme mi vieja Judea.Prefiero volver a aquel pequeño pueblo lleno de sacerdotes, soldados, vendedores, profetas y gente que discutía por todo.Al menos allí sabía dónde estaba el problema.Aquí el problema es el mundo entero.Y una cosa aprendí aquella mañana frente a Jesús:Uno puede lavarse las manos.Pero cuando llega la noche, la conciencia no reconoce el agua.Así que no quiero ser emperador universal.Que gobierne otro.Yo regreso a mi pueblo antiguo.Y esta vez, cuando me traigan agua para lavarme las manos... la voy a usar para beber.
__________________________________________
Invítanos un café y ayúdanos a mantener encendida la llama de la literatura. Tu apoyo nos permite seguir llevando historias, poesía y cultura hasta nuestros lectores.https://ko-fi.com/gilgarmer 😎🥶😑😨😲🙄

No hay comentarios:
Publicar un comentario