Violencia en los Estadios:
el Fracaso de la Fraternidad
Por Juan Vicente Gutiérrez Magallanes
En estos tiempos es difícil mostrar fraternidad. Esta cualidad debería manifestarse con mayor fuerza en momentos en que el ser humano busca asistir a un evento con la disposición de encontrar alegría, como ocurre en los encuentros deportivos.
Sin embargo, parece mentira, porque es allí donde afloran las manifestaciones más violentas del individuo. Se agrede a quien está al lado por vestir una camiseta diferente o por expresar satisfacción ante el triunfo del contrario.
Así, da la impresión de que el colombiano se ha desprendido de todo vestigio de hermandad. El ser humano pierde con facilidad el control y ataca a quien tiene cerca, hasta el punto de matarlo. Quien actúa de esta manera necesita ser sometido a una terapia psicológica que le permita mejorar su comportamiento social.
Por ello, sería conveniente que, por un tiempo, se suspendieran los encuentros deportivos y se invitara a los ciudadanos a reflexionar sobre la fraternidad. Resulta muy triste presenciar la violencia que se desata en estos eventos. Basta observar cómo terminan algunos encuentros, incluso aquellos destinados a celebrar el Día de las Madres, que acaban en golpes y discusiones.
En este contexto, la palabra fraternidad es sinónimo de hermandad. No obstante, parece que los espacios donde deberían prevalecer la familiaridad y la armonía se han convertido en escenarios que evocan la acción de Caín. De ahí surge la necesidad de una profunda reflexión en cada miembro de la familia.
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