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lunes, 3 de abril de 2017

De Los Valores Y La Educación Nipona

JAPÓN: UN REFERENTE CULTURAL ENVIDIABLE
Por Rafael E Yepes Blanquicett       
Japón, uno de los países más industrializados del mundo, que ha sabido conjugar, de manera ejemplar y extraordinaria, sus más rancias tradiciones y costumbres con un amplio desarrollo social, político y económico, se ha convertido en un referente cultural envidiable para el resto de los países desarrollados y subdesarrollados de este planeta, algo que ha logrado gracias a que su educación, desde el hogar hasta la universidad, pasando por la escuela primaria y secundaria, enfatiza, no solo en la formación teórico-práctica de los saberes modernos y contemporáneos, sino también en sus valores y costumbres tradicionales antiquísimas. 


Su elevado nivel del sentido de pertenencia, sus buenas prácticas político-administrativas, sus buenos modales y el trato respetuoso hacia los demás, lo convierte en un modelo a seguir para los países tercermundistas, en donde, desde la más alta dirigencia nacional, regional y local hasta los estratos más bajos de la sociedad, se toleran las prácticas corruptas públicas y privadas bajo el "principio rector" de que "robe, pero que haga". En el país nipón, cualquier funcionario o empleado particular, acusado de corrupción comprobada, prefiere hacerse el "harakiri", que pasar la vergüenza de ser juzgado y condenado. 

El harakiri, que es una practica ancestral japonesa, es un suicidio ritual por desentreñamiento y formaba parte del "bushido", el código de ética de los samuráis. Se realizaba de forma voluntaria para morir con dignidad en lugar de caer en manos del enemigo y ser torturado, o bien, como una forma de pena capital para aquellos que habían cometido serias ofensas o se habían deshonrado.

Rafael E Yepes Blanquicett
Todo lo contrario de lo que ocurre en nuestras latitudes, en las que, a pesar de las evidencias físicas y elementos materiales probatorios, los corruptos se lavan las manos y se declaran inocentes, cuando no se enferman y se hacen hospitalizar o se van del país para eludir la acción de la justicia, como ciertos funcionarios y políticos del gobierno de la "Seguridad Democrática" y varios empresarios particulares, procesados por delitos contra la administración publica.


  

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